#ElPlanLlegarFazOperativa
F.P.
Si a mitad de 1959 el economista Álvaro Alsogaray advertía sobre la necesidad de “pasar el invierno”, 66 años después la consigna parece ser mucho más exigua, tan sólo llegar a la temporada invernal. Es cierto que la administración trumposa le suministró un respiro financiero a su homóloga de este infra sur, aunque nadie -ni en el propio gobierno- se aventuran a proyectar un horizonte libre de turbulencias más allá de un puñado de meses hacia adelante.
La famosa “volatilidad” usada por el Presidente Javier Milei en el discurso de apertura de sesiones ordinarias 2025 del Congreso nacional. La que adelantó el zarandeo cambiario de los últimos días, el cual implicó un dispendio de al menos u$s 1.200 millones de reservas del Banco Central -más una cifra aún no calculada en títulos públicos- para contener la corrida cambiaria. De ahí, los planes para llegar a julio, aún con la novedad informada desde Washington.
A través de versiones echadas a andar en los circuitos financieros pudo saberse que el crédito del FMI podría ser por u$s 20.000 millones (otros dicen que llegaría a u$s 12.000 o u$s 15.000). Aún así, el arribo de este desembolso apenas si alcanza para vislumbrar a Casa Rosada llegando 21 de abril -fecha tentativa para este giro- con la lengua afuera y un adelantamiento a julio de los comicios parlamentarios de este año.
Es que el principal sostén del mileidismo, hasta acá sólo fue la contención en niveles relativamente bajos de la inflación. Con casi todas las demás variables en rojo, aún los mendrugos en que dejó los salarios, el mantra de no consentir demasiados aumentos de precios le había dado cierto predicamento en el electorado. El porvenir en el corto plazo empezó a nublarse, dada la posibilidad de una devaluación en los próximos díasy una mega devaluación hacia el segundo semestre.
A tal escenario remiten los condicionamientos del Fondo Monetario Internacional para habilitar el nuevo préstamo archi extraordinario, esperado con tanta ahínco en Balcarce 50 e Yrigoyen 250 (Palacio de Hacienda). Con todo eso de ´levantar el cepo´ o liberar los controles cambiarios, más sus implicancias respecto al método para hacerlo [NdR: libre flotación o bandas cambiarias administradas por el BCRA] y dejar atrás la reedición de la ´tablita´ de Martínez de Hoz, ministro de la última Dictadura.
Es decir, en cualquiera de estos contextos posibles está prevista una devaluación. Ya fuere de un nivel más modesto en vistas del año electoral en curso o bien empardada con la de 118 % perpetradael 13 de diciembre de 2023, al alba del gobierno actual.
A ver el martes
El próximo martes, podría darse una reunión entre las 3M (las tres mujeres: Kristalina Georgieva, Gita Gopinath y Julie Kozack), los economistas del organismo internacional y el pleno del directorio del FMI, en Washington. El cartelito anticipado con la luz verde de semáforo corresponderá al equipo local -vecino del Fondo Monetario en la avenida Pennsylvania- y en suelo rioplatense aguardan que pueda convencer a los demás, pese a la nariz fruncida de los directores eurocomunitarios.
Sin embargo, esta premura logística para las reuniones en la capital gringa por el asunto argentino podrían no ocurrir con la prisa que marca el paso al gobierno criollo. En particular, debido al nivel crítico de las reservas del BCRA, a su vez impactadas por el desarme de posiciones especulativas de ciclistas financieros -carry trade- que se pasaron a posición más segura: las nominadas en dólares.
Ello le puso alfombra roja a una hipótesis para macanear con el cronograma electoral. La de adelantar los comicios para Senado y Diputados de la nación -originalmente prevista para el 26 de octubre- a la temporada invernal que está a pleno el séptimo mes del año.Julio mes del invierno por antonomasia.
A cuento de lo anterior, fue el 29 de junio de 1959 cuando Alsogaray emitió aquella advertencia capaz de estremecer a trabajadores, amas de casa, jubilados y público en general. “Hay que pasar el invierno”, alertó el economista ortodoxo aludiendo en este mensaje a futuro a quienes lograsen sobrevivir al clima adverso y llegar a experimentar los destellos primaverales.
Según recordó el historiador Felipe Pigna en “Pasado pensado”, Alsogaray adelantó que “seguiremos por algún tiempo la pendiente descendiente” con la que se revertía la distribución de ingresos, tras el Golpe de Estado de 1955. A su vez, cuestionaba a quienes incurrieron en el supuesto “error” al “definir a este programa como un programa de austeridad”. De ahí que introducía la variante de “pasar el invierno”, probablemente a sabiendas que se avecinaba toda una Era glacial para los argentinos, extendida hasta estos días.
Casi siete décadas después, luego de practicado el “ajuste más grande de la historia universal”, las proposiciones resultan bastante peorcitas y mucho más modestas en términos lingüísticos. La misión ya no será pasarlo, sino llegar vivo al invierno. Ya que, según parece, con crédito del FMI o no es lo que va a venir. 
NdR, 22 de marzo de 2025.