#MalvinasDiaSoberania
F.P.
La fecha patria al conmemorar 43 años de la gesta malvinera tuvo impresa la prisa del mileidismo por un viaje a la Meca verde, en postura penitente, rogando a San Trump. Para la ocasión, el mandatario peló retórica un tanto desvencijada con aquella patraña de timar prójimos tras fantasear con el anhelo de los kelpers por transformarse en ciudadanos criollos. Nada mejor que adscribir a una nacionalidad que supone ´nacer´ endeudado en u$s 65.000 millones. Dream comes truth.
El trayecto hasta convertir a la Argentina en versión sudaca de Irlanda o Alemania debe haber quedado en algún rincón. En cambio, el oficialismo recalculó y ahora reza, no por emular, sino por rasguñar alguna astilla del mobiliario que adorna Mar-A-Lago, la residencia a la que Javier Milei ata su atolondrada suerte política.
La contrafactualidad posibilita jugar con las conjeturas acerca del pensamiento kelper si acaso se diesen las opciones entre convertirse en argentinos o volver a Londres. Una chanza en la que el oficialismo criollo no se detiene, pese a echarla al lago para ver quién pica este anzuelo, mientras arma valijas y pone rumbo hacia la residencia trumposa situada cerca de Palm Beach, en Flórida.
Hacia este destino en Gringolandia, Milei concurrirá acompañado del ministro Luis Caputo (Economía). A las corridas por el acto de este 2 de abril, también ante el intento de aprovechar algún resquicio en eventual viaje de Donald T hasta el ´water close´ y por lo que adelantaron para este miércoles la reunión con Ajay Banga, presidente del Banco Mundial. La búsqueda de matafuegos para el frente cambiario es más urgente (y necesaria) que los actos patrios.
En Mar-A-Lago, Cancillería se desgañitó en publicitar la excusa por la presencia de Milei como destinatario del codiciado galardón “Make America Great Again”. No por ser la primera entrega de dicho premio relega a segundo plano el mérito del Jefe de Estado criollo en la misión de restituir a Norteamérica su proverbial esplendor y prepotencia.
Sin temor a la elección de los kelpers, la gestión a cargo de Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Javier Milei ha conseguido -en tiempo récord- un verdadero prodigio. En tren de dejar hacer, dejar volar y todo eso, la multinacional Nissan decidió levantar campamento y buscar nuevos horizontes, tal vez en territorio estadounidense. Algo que efectivamente sería hacer de nuevo grande a Estados Unidos.
Y a lo mejor no habría que tentar por esta región a los kelpers. Para el caso, otra de las gigantes industriales como es Mercedes Benz igualmente decidió emigrar de catastros celestes y blancos. Tras la mudanza, sus operaciones se concentrarán en Brasil. Así que sería conveniente no llamar la atención de los malvinenses para el Cono Sur, no sea cosa que la jugada salga mal, de rebote.
Idéntico camino de profugarse ya fue en el que puntearon la compañía Clorox (fabricante de Ayudín y Poett), la tecnológica Xerox, la productora de fertilizantes Nutrien, lo mismo que la aseguradora ST y Prudential Inc, el banco HSBC, y hasta Procter & Gamble, famosa por marcas como Gillette, Pampers, Pantene y Always.Mientras, continúa la línea de puntos vial en dirección a Ezeiza, por parte de otras corporaciones extranjeras que aún se mantienen en nuestro país.
Claro que todo lo anterior aún no contabiliza la migración hacia otros destinos, muchos hacia distritos trumposos, por parte de los escurridizos inversores del sector financiero. Ellos develaron la crisis de credibilidad hacia el esquemita financiero-cambiario en el que porfía “el Messi de los Fiados”, el ministro Caputo, en esa idea compartida por las 3M del Fondo Monetario Internacional [NdR: Kristalina Georgieva, Gita Gopinath yJulie Kozack].
Por todo esto, asoma como un contrasentido ir en busca de crédito toda vez que alguien -persona física o jurídica- con sus acciones conquistó el descrédito. Si bien nada está dicho en terrenos en que suelen recomendar como la peor gestión a la no realizada. Lo que se dice: un sueño hecho realidad.
NdR, 2 de abril de 2025.