#HaciendoDeRudo
M.R.
Balcarce 50 se decidió a mostrar firmeza en el rumbo político y económico, a pesar de las luces amarillas que volvieron a titilar en el horizonte como antes del 26-O. Señal al respecto fueron los nombramientos de Alejandra Monteoliva en Seguridad y del militar Carlos Alberto Presti en Defensa, dos espinas en resguardo del ya espinoso programa económico.
La señal de extremar precauciones vino luego del anticipo del Wall Street Journal de un recorte a la cuarta parte del blindaje preelectoral anunciado por bancos internacionales, a mediados de octubre. Así, de u$s 20.000 millones el salvataje pasó a unos pocos u$s 5.000 para cubrir pagos de deuda en enero próximo [NdR: Ver artículo] y devolución ahí nomás.
A pesar de ello, o bien por este mismo frente oscuro que se avecina otra vez como antes de los comicios de medio término, Casa Rosada optó por mantener una línea dura en cuanto a la ciudadanía. Desde la oposición ya se hizo sentir la discrepancia al respecto, haciendo blanco en el rebobinamiento de avances en materia de derechos civiles.
El ex Ministro de Defensa Agustín Rossi cuestionó el nombramiento de Presti, el cual describió como “un enorme retroceso para la democracia argentina y para las Fuerzas Armadas” en lo institucional. Ello, luego de unas cuatro décadas en las que más allá de los altibajos económicos [NdR:Ver video] se había mantenido en las diversas administraciones el consenso que un civil debiera estar al frente de la política castrense.
El inconveniente remarcado por Rossi este fin de semana se centró en el riesgo que “con esta designación las Fuerzas Armadas quedan involucradas en el destino del gobierno, cuando deberían ser preservadas de cualquier circunstancia política”.
Además, el ex titular de Defensa planteó el interrogante si Presti actuará en representación “del Presidente ante las Fuerzas o el representante corporativo de las Fuerzas ante el Presidente”? En contraste, preguntó si con esa misma lógica Javier Milei debió designar a un policía al frente de la cartera de Seguridad.
A lo que agregó el malestar interno en el sector castrense, debido a los bajos salarios que la gestión violeta les paga a los uniformados y la destrucción de la obra social verdeoliva, por parte del ex ministro Luis Petri. Por ello, Rossi cuestionó la simpleza de la hipótesis oficial, consistente en suponer que con un militar al frente de Defensa se acabaría la ira entre los uniformados.
Lo cierto es que Casa Rosada optó por hacer derudo o salir a asustar, como alguna vez dijeron los Dividido. Una catarsis posiblemente útil cuando es uno mismo el que está con ese julepe, pero que en definitiva es sólo un remedio pasajero. 
NdR, 23 de diciembre de 2025.