#MondayHatters
F.P.
Tanto en la micro como en la macroeconomía se sintieron los zarandeos suministrados por los pasos de comedia del mileidismo en su demorado acuerdo con el FMI. El impacto en los bolsillos se sintió con incrementos en precios de Alimentos y Bebidas, mientras el océano de dudas sobre monto, destino y fecha para el desembolso de dólares provenientes de Washington explicaron la intranquilidad en el segmento especulativo. Así empieza este lunes.
Las previsiones efectuadas por consultoras que miden la evolución de precios en góndolas -luego informan al Banco Central- fue para marzo entre un 2,5 % y un 2,6 %. El envión a estos incrementos lo dieron las subas en carnes -vacuna y avícola-, verduras y frutas, además de los costos imputables al rubro Educación por el comienzo del ciclo lectivo.
Esto sin contabilizar el catapultamiento a los precios de alquileres y los mandobles con tarifazos en servicios como energía eléctrica, gas y combustibles. Un combo de razones capaces de explicar la magullada credibilidad de la gestión ultra, con la sumatoria posterior de escándalos y la recurrencia al FMI tras un mega ajuste inservible (pero lacerante para el bolsillo) para la ´flatulencia de buzo´ que sería el efluvio para la economía criolla.
Por otro lado, en la sección financiero-cambiaria los indicadores también mostraron ciertos vaivenes. En el de dólar futuro, las cotizaciones de los contratos se multiplicaron ya a partir de las de abril con acuerdos a $1.132 por unidad de la divisa estadounidense. Mientras, en la semana continuó la dolarización de las carteras de inversión, lo cual es atestiguado en los u$s 1.653 millones en reservas perdidas en las dos últimas semanas por el BCRA.
La desconfianza en la narrativa gubernamental se disparó unos escalones más arriba, luego del paso en falso del ministro de Economía Luis Caputo, al adelantar un nuevo crédito del Fondo Monetario Internacional por u$s 20.000 millones. Algo que luego fue desacreditado por Julie Kozack, portavoz del organismo, al supeditar estos detalles al encuentro del pleno del directorio que se citará recién para el próximo mes.
El recurso de acudir a la entidad de crédito afincada en calle 19 y avenida Pennsylvania -Washington DC- no es el mejor visto como solución por parte de millones de connacionales. Así lo detectó una medición sociológica publicada el domingo último por la consultora Zuban-Córdoba con guarismos cercanos al 69 % de argentinos haciendo muecas de desdén ante la cercanía del FMI.
Aunque tampoco lo es ante el mediano y largo plazo, para las proyecciones de analistas de mercado y operadores bursátiles. De hecho, el economista Ricardo Arriazu calculó que aún con los 20 mil palos verdes ingresados dicho monto resultaría insuficiente, tanto si se aceptase modificar el esquema cambiario al sistema de ´bandas´ y peor aún con libre flotación de la cotización.
En una conferencia ofrecida al finalizar la semana, el economista tucumano conjeturó que a la elevación de las reservas del Central hasta u$s 50.000 millones sería un nivel óptimo [NdR: en realidad, u$s 20.000 del crédito y u$s 26.000 en tenencias actuales]. Pero el inconveniente está dado en que “el Fondo no quiere que se usen sus dólares para que huyan los acreedores de la Argentina”, por lo que metafóricamente se preguntó si “no puedo usar las reservas para qué me sirven”.
Con todo lo anterior, se dieron las recientes tentativas de explicar el embrollo en que se encuentra Balcarce 50 a fin de dar una pista del esquema cambiario que brotará del convenio con el organismo de crédito internacional. Una asignatura en la que falló el ministro de Economía Luis Caputo, el Messi del Fiado. Otra más, dirán los detractores que lo ven volando por los aires o recibiendo la bendición de Febo en alguna playa carioca. 
NdR, 31 de marzo de 2025.