#DefinicionElectoralSalta
M.Rocamora (*).
El arribo de la intervención partidaria encarnada por Sergio Berni, quien se pondrá al frente del PJ salteño podría darle el golpecito para reencauzar a esta fuerza. La llegada será a pocas horas del cierre de inscripción de coaliciones en la justicia electoral comarcana, trámite que cobró importancia superlativa por el nano cronograma electoral, según el cual el saenzismo debiera cobrar derecho de admisión o algo parecido.
Se sabe que el miércoles -12 de marzo- cerrará el plazo para la conformación de alianzas electorales en las que el oficialismo provincial tendrá el mazo, ya que se votará una vez más con sistema de Boleta Única Electrónica, valga la redundancia. Aunque el panorama en el peornismo gaucho tampoco da como para andar frotándose las manos, a la espera de algún pase mágico de Berni o CFK.
Son años tras años en los que el peruquismo vernáculo ha ido descascarándose, perdiendo predicamento entre la ciudadanía y desde el año pasado la remató calzándose el bisoñé. Un envión que operó en paralelo al acercamiento del Gobernador Gustavo Sáenz al mileidismo, al que en muchos ítems considera su alumno (particularmente en el desdén a la prensa).
Aún así, persisten en el remanente del peornismo lugareño ciertas figuras que porfían en la posibilidad de cerrar trato con las huestes grandbourgianas. A lo mejor, a la espera de suministrar al saenzismo un salvoconducto con miras a octubre próximo y para el caso que la situación económica, social y política resulte acorde a los pronósticos más sombríos [NdR: impulsados hasta por figuras de la ortodoxia como Carlos Melconian y Domingo Cavallo].
En este pelotón, lamentablemente el pejotismo no está sólo. Las diversas aldeas mileidianas también ansían la posibilidad de concretar una coalición con el saenzismo. Una alusión que designa tanto a los integrantes formales del oficialismo hasta los prospectos con autopercepción de pureza ultra, si es que tal cosa tuviera existencia real.
El principal inconveniente, además del método de votación, es la carencia de una oposición al saenzismo. A tal punto que, con intención de inventarla se le diera otra chance al ucerreismo bisoñé que comanda la cuasi intervención Nano-nanni boinablanca.
Menos incógnitas plantea la situación del PRS que, desde el domingo pasado, cuenta con Baltasar Lara Gros como titular de la Convención. Un órgano que ya definió situarse en el carril diestro, es decir, sin hacer muecas de desdén por cualquier interlocutor proveniente de las colinas grandbourgianas.
Algo similar es la situación del macrismo local, cuyas esquirlas se mantienen desde la catástrofe electoral ocurrida seis años atrás. Por ello, la intervención al Pro ha pasado totalmente desapercibida, debido a la falta de quorum.
Un poco más a la izquierda, la expectativa por un resurgimiento de esta variante ideológica resulta un interrogante. Si bien no se duda de su conducta refractaria al oficialismo provincial -también nacional- las condiciones del proselitismo low cost en las que se desarrollará la campaña 2025 son el principal enigma, respecto a sus posibilidades. Mucho menores con el joystick en poder del sector gobernante. 
NdR, 10 de marzo de 2025.