#PaneoEconomicoPolitico
F.P.
El mileidismo apeló a los buenos oficios de Yrigoyen 250, sede del Ministerio de Economía, en relación a la solicitud para un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Con el prerrequisito que este trámite implique una inyección adicional de fondos, además de los millones comprometidos en pagos al organismo internacional de crédito devenidos del acuerdo anterior que firmase en 2022 la gestión de Alberto Fernández.
A ello obedece el rezago del ministro Luis Caputo, quien este lunes por la tarde regresará desde Washington. El funcionario, a diferencia de los fotogramas al estilo cotilleo que los cryptófagos hermanos Milei y el vocero Manuel Adorni atesoraron (retratados junto a Kristalina Georgieva y Gita Gopinath), optó por tejer con el Secretario del Tesoro gringo, Scott Bessent.
Además, está todavía fresco el ataque mileidiano en Davos hacia la comunidad gay, a cuyos integrantes no hesitó en empardarlos con la pedofilia. Por ello, el titular de Yrigoyen 250 se presentó, primero telefónicamente y luego en persona, ante Bessent (casado con el ex fiscal neoyorkino John Freeman). O sea, la persona clave para abrir el cofre del organismo de crédito internacional, domiciliado en la 19 y Pennsylvania.
De hecho, el regreso del funcionario criollo a nuestro suelo tendrá un cierto tinte victorioso. Es que Bessent hilvanó algunos elogios al nano programa de estabilización seguido por el Ejecutivo argentino, a la par de una elevada probabilidad que ello también implique una inyección adicional de fondos frescos, según adelantó este lunes la agencia Bloomberg.
En el ambiente estadounidense de negocios se especuló con una cifra cercana a los u$s 10.000 millones a concretarse 40 días más. En tanto, la liberación de controles cambiarios que hasta hoy sirve como ancla anti inflacionaria quedaría para noviembre, cuando transcurran los comicios legislativos. De ahí en más, agarrate Catalina.
En cambio, el economista Eduardo Levy Yeyati (Adcap) adelantó el pasado fin de semana en una reunión neoyorkina la alternativa de gestionar u$s 11.000 millones extra. Es decir, por fuera del compromiso de pagos pactados en el cronograma vigente con el FMI -además de otros organismos internacionales como el BID y la CAF, y bonistas privados- por unos u$S 20.000 millones.
Lo que motiva conjeturas que este nuevo convenio con el Fondo Monetario consistiría en un waiver por los pagos de este año y los 11 mil palos verdes adicionales. Una ganga, comparado con los u$s 40.000 millones que calculó el JP Morgan de reservas del Banco Central como el costo de mantener sujetado el precio del dólar estadounidense. El gran ´mérito´ de la gestión Caputo.
En torno a la cifra de u$s 11.000 millones, el informe del ejecutivo del grupo financiero Adcap concluyó que si el desembolso del FMI fuese superior “debería impulsar los precios hacia los picos de 2025”. En contraposición, si la inyección es menor e incluye patear lo del cepo cambiario para después de las elecciones “un escenario cada vez más probable”, según Yeyati, “probablemente será visto como una decepción”.
Como conclusión, y más allá de las impostaciones que ensaye este lunes el ministro Caputo, el gobierno evalúa cómo dar el siguiente paso entre dos baldosas flojas. Si la inyección verde del Fondo se desaconseja para su uso en la contención del dólar, posiblemente el mileidismo pierda los comicios en octubre. Aunque, de todas formas no hay nada que garantice un panorama más amable si este dinero fresco se atesora en las reservas del BCRA, en un escenario de total liberación cambiaria como el que signó el final del macrismo. 
NdR, 24 de febrero de 2025.