#ViveMuereToca
M.R.
La semana inicia con una inmortal colección de canciones super rockeras -18 pistas- que está cumpliendo 39 años de su edición original. En efecto, al que muchos denominaron posiblemente el mejor disco en vivo de todos los tiempos, “Live after death” de la banda británica Iron Maiden responde a esta descripción.
Este trabajo doble en vivo expresa todo el potencial, el talento y la ferocidad de uno de los grupos pilares del rock y el heavy metal. Por alguna razón perdida en los años, Iron Maiden ha sido de las agrupaciones más hostigadas por la prensa y en dicha adversidad radica el contexto de creación que alumbró esta obra cumbre.
Al tanto de la mala predisposición periodística -detalle fundamental para la promoción de artistas- los Maiden venían de una extenuante gira de 331 días, en la que habían presentado “Powerslave”, su disco de estudio publicado en 1984. Es que Steve Harris (bajo), Bruce Dickinson (voz), Adrian Smith (guitarra), Dave Murray (guitarra) y Nico McBrain (batería) sabían que en directo no había intermediario capaz de sofocar el entusiasmo del público.
La gira World slavery tour había comenzado en Varsovia, la capital polaca, en agosto del 84. A partir de ahí, desgranaron 187 actuaciones [NdR: la de enero de 1985 en la primera edición del festival Rock in Rio, una de las más recordadas], de las que eligieron las realizadas en marzo del 85 en el Long Beach Arena californiano y en el Hammersmith Odeon londinense, en octubre del 84. Básicamente de este tramo de la gira se componen las pistas incluidas en “Live after death”.
Pudo haber sido un disco doble en vivo con video, sobre todo por el desempeño logrado en los shows en el Hammesrmith Odeon, las que estuvieron por encima de las de Los Angeles. “Pero el ingeniero de iluminación, Dave Lights, estaba en guerra con los chicos del vídeo y, en consecuencia, todo era demasiado oscuro. Así que teníamos un gran material de audio, pero gran parte del concierto era inutilizable”, contaría Dickinson unos años después.
Todo esto sugiere un conjunto decidido a sobreponerse a cuanta adversidad le pusieran por delante. Comenzando por la negativa de varias estaciones de radio a pasar sus temas por considerarlos demasiado ´pesados´ para la audiencia masiva.
En contraposición, la gira World Slavery Tour y el disco “Live After death” tuvieron récords de entradas vendidas y ejemplares de este registro, el cual pasó a ser uno de los clásicos del heavy metal. En dichas actuaciones, Maiden complementaba con un robot de Eddie (el monstruo creado por el dibujante Derek Riggs para las portadas de los discos) sumándole mayor fiereza a los shows.
Desde la introducción con “Aces high”, la potencia sonora es lo que se sobrepone a todo lo demás. O una mezcla de esta poción combinada con trazos de literatura gótica en “Hallowed be the name”, al retratar la visión de un condenado a muerte. También puede ser “Wratchild” que abre con un solo de bajo para el segundo disco, mientras que otros preferirán “Children of the damned”. En “Live after death” hay para elegir, no hay una sola canción de relleno. 
NdR, 14 de octubre de 2024.