Un paseo por el relato

- DEL JET & AL SET

Un paseo por el relato
Un paseo por el relato

Las peculiaridades sobre la cobertura mediática del Mundial de Fútbol 2026, al centro de la escena. Una comparación con el destello que la albiceleste despliega en cancha -al menos en los dos primeros partidos- y las narraciones desteñidas de lo que sucede allá, en el norte de América. A continuación, vemos lo que hay en medio.


#NarrativaMacilenta

M.R.

Este fin de semana quedará completada la primera fase del Mundial de Fútbol 2026, con lo cual se separará el trigo de la paja, tanto en lo estrictamente deportivo como en el reflejo mediático de esta actividad. Un hecho y una narración del anterior que difieren claramente en lo cualitativo: brillo en cancha de los Lio boy´s, goleada en contra para los heraldos a cargo del relato del torneo.

El certamen que tiene como anfitriones a México-Canadá-EEUU centralizó muchas de las decisiones deportivas y mercantiles. Además de la oprobiosa subdivisión de los tiempos de los partidos en cuatro, en fragmentos de veintipico de minutos tras los cuáles los gringos compran más porquerías para engullir, también está la exclusividad de las transmisiones.

En este caso a cargo de Dsports, la señal del grupo Werthein (ex embajador mileidiano en EEUU), Vrio y Torneos, cuyos reporteros para Argentina, Uruguay y Chile cuentan con la prerrogativa de ser atendidos por jugadores al término del primer tiempo y dos protagonistas al final de cada match. Fuera de lo cual, poco menos queda banderazo de hinchadas, peculiaridades del desayuno con rosquetes o “donas” y estadísticas intrascendentes para rellenar e intentar justificar la presencia de tantos medios en el intento de cubrir el Mundial 2026.

Aunque un manierismo al vicio, ya que las piezas publicitarias que hasta acá sólo expresaron derroche de billetera y de IA, sólo “se dedicaron a juntar famosos a decir nada”, cuestionó Hernán Vanoli, de la consultora Sentimientos Públicos. “Las publicidades del mundial dan ganas de llorar”, sentenció el creativo y consultor en comunicación, pues si “tenías toda la mistica del mundo, todo el lore, segundos de audiencia cautiva y nadie pudo contar una puta historia”.

En general, un panorama según el cual se da la derecha a la descripción que muchos equipos periodísticos “en realidad son turistas con los gastos pagos”, al decir del analista de medios Augusto Tartúfoli, muchas veces con auspicio estatal y otras -pocas- con sponsores privados. Lo cual, a un equipo con dos cronistas y un cameraman, por ejemplo, salidos desde el aeropuerto “Martín Miguel de Güemes” el pasado 9 de junio y hasta la final del 19 de julio próximo, en el Metlife Stadium (New Jersey), habrá insumido un total de no menos de u$s 90.600. Andando con lo justo.

No es un dato menor que algunas delegaciones de prensa hayan decidido como base la ciudad de Miami, mientras los primeros matches de la albiceleste se realizaron a 2.300 kilómetros (Kansas) y 1.800 kilómetros (Dallas). O, por caso, la impericia a la hora de entablar una conversación fluida con parroquianos parlantes de inglés.

Lo cual es más bien una señal que “el dólar está barato”, situación expresada en la gran “cantidad de enviados especiales e influencers q fueron a Miami”, puntualizó Tartúfoli en su cuenta en X. O sea, “toda plata quemada”, ya que la Selección albiceleste cuenta con solamente una fecha en la que le toca como sede la ciudad de Miami en 40 días de Mundial.

Desde su cuenta en X Tartutv, el crítico se preguntó si cuál sería el objetivo “para los medios mandar un batallón de periodistas y para las marcas un batallón de influencers q te relatan y comentanviendo por la tele el mismo partido q estas viendo vos por la misma tele”? Y como respuesta casi cantada: “Ninguno. No hay una línea d valor agregado. Este Mundial se podría cubrir sólo con aquellos q van al entrenamiento de la Selección y tienen fuentes ahí y para los partidos de la Selección el mismo periodista en campo de juego”.

En esta carrera para evitar juntar un millón de amigos, Tartu concluyó que si algo demostró el Mundial presente fue que “relator y comentarista lo miran por la tele igual q vos”. Al respecto, consideró “insólito”, en aquellos casos que efectivamente concurren al estadio se limiten a “repetir lo q se ve en la tele. Tipo: ´Ahí se va cerca del travesaño´".

Y menos entendible resulta “lo de las marcas pagándole a celebridades para financiarles unas vacaciones de verano argie”, en la que 12 personas habitan una casa preparada para 6, como en los veranos gasoleros de la Costa atlántica. Por lo cual, volvió a cargar tintas sobre los planificadores de medios, en su sueño de mimetizarse con aquel famoso con los gastos pagos por Gringolandia.

Aunque queda algún reparo acerca de influencers y streamers, lo mismo que varios periodistas que ven el certamen por televisión “aún estando en el lugar de los acontecimientos” y curiosamente “se autoperciben corresponsales de guerra”. Predican sobre la misión de “estar cubriendo un Mundial cuando en realidad son turistas con los gastos pagos”. Ni más ni menos.

Un resultado que se refleja en los niveles de audiencia y consumo de medios y plataformas de emisión o reproducción de contenidos “mundialistas”. En muchos casos, con no más de 40/50 vistos en el caso de los soportes digitales, ya fueren estos apéndice de un medio audiovisual o exclusivamente un medio de stream propiamente dicho. 


NdR, 26 de junio de 2026.

Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa