Aquella guerra con los Roses

- DEL JET & AL SET

Aquella guerra con los Roses
Aquella guerra con los Roses

El encogimiento de este asunto a mera rivalidad es la predominante visión naive, al repasar lo que fue el enfrentamiento Nirvana-Guns & Roses. Un fuerte trasfondo ideológico fue, en realidad, lo que diferenció definitivamente a Kurt Cobain y Axl Rose. Un caso que no es para los más afectos a poner suavizante en reyertas escabrosas, como la que rememoramos a continuación.


#EscupitajoRockero

M.R.

Los remilgos y lugares comunes del periodismo del mundo rockero/espectáculos aún intentan soslayar las razones que subyacen a un gran enfrentamiento, como lo fue el de Kurt Cobain contra Axl Rose. Para lo cual es necesario remontarnos 35 años atrás, despejando la melaza de narradores mezclados con fanáticos musicales, ir directo al grano y plantear que entre ambos había una gran diferencia ideológica. Y punto.

Nada de tergiversar que todo fue una disputa entre dos adictos al exceso, insertar una cuestión de celos por divismo o una controversia por una gira que no fue, pero podría haber sido hiper exitosa. Lo definió el propio Cobain, en el documental “Live! Tonight! Sold out!” de 1994, dirigido por Kevin Kerslake y en cuya edición metió mano el propio Kurt, poco antes de su muerte.

En esta peli (no tan promocionada), el líder de Nirvana definió el carácter de las diferencias con la banda californiana. Los Guns habían pensado en Nirvana para la gira que la banda preparaba en 1991 -junto a Metallica-, por lo que la periodista le preguntó y mencionó los millones por ganar que daban apariencia de irracionalidad a la negativa de Cobain. Pero el cantante y guitarrista se limitó a contestar que “no salimos de gira con racistas”.

Al parecer, Kurt nunca creyó en lo genuino de la admiración que Axl Rose profesaba por la música de sus colegas de Seattle. Para el 91, el trío no sólo había revolucionado el rock [NdR: sociólogos y críticos artísticos aseguran que fue la última revolución en el rock], sino que, además había captado la bronca de una generación de muchachos y pibas estadounidenses con los trabajos-basura, el pluriempleo y el declive en el nivel de vida durante la era Clinton.

Además, el 91 y el 92 fueron el pico máximo para Nirvana y el resto de la movida de Seattle, enlistado en el grunge. El cual venía a coronar una niñez muy peloteada entre diversas casas de familiares en que Kurt se había criado -luego del divorcio de sus padres-, la casa de alguna noviecita, la vida debajo de un puente y la militancia de izquierda.

De hecho, el título de su máxima creación “Smell like Teen Spirit” arribó luego de una de esas tardes de graffitero, junto a su amiga y cantante de la banda punk Bikini Kill, Kathleen Hanna. Ambos, Kurt y Kathleen, estaban haciendo guardia en una colina en Olympia (Washington), a fin de boicotear una campaña con exceso de moralina en un centro preventivo de embarazos adolescentes.

Luego de llenar con inscripciones este centro de prevención, volvieron al departamento que alquilaban en esta ciudad y en un intervalo Hanna escribió en la pared del baño “Kurt huele a Teen Spirit”. La vocalista de las BK se refería a la fragancia de un desodorante -Teen Spirit- que usaba Tobi Vail, la novia de Cobain en aquellos días. En cambio, al de Nirvana el graffitti le sonó a mensaje revolucionario y punk.

Es que la máxima figura del grunge se movía frecuentemente en estos ambientes casi marginales. Siempre cerca de jóvenes con aspiraciones truncas, grupos de izquierda y colectivos feministas como el de las Bikini Kills. De hecho, en su visita a Buenos Aires, en octubre del 92, se trajo como banda soporte a las Calamity Jane para quienes exigió -y obtuvo- trato de primera línea, por parte de la organización de aquel show.

En cada ocasión que lo requerían los medios para hacer entrevistas, Kurt siempre mantuvo su actitud generosa hacia músicos de su palo. Así es común repasar entrevistas en las que mencionaba a Melvins, a las Bikini Kills, a Vaseline, a Calamity Jane, Sonic Youth, Black Flag y, por supuesto, a The Pixies, su modelo al componer “Smells like Teen Spirit”.

Así que cuando los medios de prensa repararon en la gorra que Axl Rose se calzó en el 91 con la leyenda de “Nirvana”, la banda rockera de aquel momento, la pregunta saltó a las primeras planas. El cantante de Guns había dicho por aquel entonces que el conjunto de Seattle era un ejemplo artístico a seguir y deslizó su intención de compartir alguna actuación con ellos.

En cambio, a Cobain el halago del californiano le acercó un vaho a negocio y le contrapuso los puntos de vista diametralmente opuestos entre ambas bandas. El sexismo, la homofobia y los mensajes racistas de los Guns (su líder saltando del escenario y sopapeando a un pibe por tomarle una foto), ponían distancia con los máximos exponentes del grunge.

“No aspiro a ser para mis oyentes una influencia, sólo espero que alguien que escuche nuestra música perciba nuestra sinceridad”, dijo Cobain en el documental dirigido por Kerslake. En la contratapa de Incesticide, Nirvana había invitado a que si alguno de sus seguidores ejercía violencia contra las mujeres, odiaba a los gays, a los negros u otro tipo de actitudes por el estilo, no comprasen sus discos y tampoco vinieran a sus conciertos. 


Alguien al fono


De todas maneras, Axl empezó a llamar de manera insistente a Cobain para concretar esa mega gira, junto a los Metallica. Rose calculaba millonadas en ganancias lo que podría cosecharse al solamente anunciar Guns & Roses, Metallica y Nirvana, en diversas partes del mundo. Una oferta que Kurt no podía rechazar, pensó.

Entre el 91 y el 92, el frontman de G´n´R fatigó la campaña del teléfono del líder de Nirvana. Al parecer, Kurt respondió con su negativa sin entrar en mayores detalles, por lo que la prepotencia de los billetes se impuso como lo que podría doblegar al rubio del grunge, conjeturó Rose.

Pero no fue así y Cobain se hartó. Hasta que salió en varios conciertos y explicó la imposibilidad de compartir escenario con quienes ostentaban un trato despectivo hacia las mujeres, actitudes racistas y mensajes en contra de la comunidad gay.

Así, mientras Axl estornudaba cada vez que se le mencionaba cualquier aspecto de la homosexualidad, Cobain bromeaba con ello. En el 93, mantuvo el siguiente diálogo con un reportero de Kerrang:

Kurt- Es así porque la gente de la inteligencia sabe que en Nirvana somos 85 % homosexuales.

Periodista- Debo creerme eso?

Kurt- Por supuesto que no, pero puedes publicarlo.

Después de esta cortada de rostro intercontinental, Axl estuvo envuelto en furia hacia Kurt. En varias entrevistas, achacó a Cobain y a su esposa -Courtney Love- haber compartido una interminable caravana de droga, incluso estando ella embarazada. Por lo cual, sugirió que su hija podría salir con deformaciones. Una verdadera cloaca y una careteada de parte de alguien que no fue precisamente refractario a las sustancias.

En la entrega de los premios MTV de 1992, ambas bandas se cruzaron en el evento. Kurt escupió el piano en que Guns & Roses tocaría luego “November rain”, al terminar su actuación sobre el escenario. Aunque la pifió porque a este piano lo tocó finalmente Elton John, invitado de Rose.

Al final del evento, Kurt vio pasar a Axl y su novia Stephanie Seymour, junto a un guardaespaldas gigantesco, sin embargo le gritó si deseaba ser el padrino de su hija recién nacida. Rose enfureció y Courtney también terminó a los gritos con la compañera de Axl en aquel evento.

Luego, dos miembros de Guns acometieron, junto a una treintena de guardaespaldas, contra el trailer de Krist Novoselic y el que compartían Kurt y Courtney. El bajista no rechazó invitación a pelear, en medio del enjambre de patovicas, pero pidió contemplación hacia Cobain por estar en el remolque, junto a su hija de pocos meses.

Esta es la historia, detrás de las anécdotas con ribetes algo más pirotécnicos o escandalosos. Banda que le puso el sonido a la vida de toda una generación, versus banda hiper exitosa. Así, podemos decir que hubo mucho más en el medio del enfrentamiento entre dos estrellas de rock claramente opuestas en sus respectivos desempeños. Tanto en lo artístico como fuera del escenario.

Los tifossi de la concordia a cualquier precio, dirán posiblemente que con el tiempo alguno de los Guns y los miembros sobrevivientes de Nirvana tuvieron un acercamiento. Lo cual es cierto. Pero aún esto forma parte de una premisa: las dos bandas no fueron lo mismo. 


NdR, 12 abril de 2026.

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