#PelotaCuadrada
M.R.
Son variadas e incesantes las quejas por el rosario de estupideces consentidas por la FIFA con el fin de reformatear el fútbol de acuerdo al paladar gringo. Cuando aún falta para completar la primera fecha del certamen mundialista, verdaderas estrellas como Thierry Henry, Ruud Gullit, Jürgen Klopp y hasta el astro carioca Vinicius Jr, hicieron sentir su disgusto por esta desnaturalización del balompié.
En medio de la silbatina de la que fue objeto su sola presencia en cada evento mundialista, el titular de la entidad internacional Gianni Infantino alcanzó a manotear el levantamiento del cepo lingüístico. De hecho, en la fecha del último domingo ya se permitieron formular y responder consultas periodísticas en español, poniendo reversa a la orden que tal intercambio sólo fuese efectuado en inglés.
Sin embargo, la cuestión idiomática no es la única causa del malhumor reporteril, el de comentaristas deportivos, y el del público masivo que a nivel global intenta seguir las transmisiones de cada partido. Una de los motivos causantes del malhumor generalizado entre el público futbolero son los tediosos cortes publicitarios a los 20´ del primer y segundo tiempo en cada encuentro.
Está claro que esta caprichosa disposición no se adoptó en función de ofrecer una posibilidad para deportistas exhaustos por las elevadas temperaturas reinantes en las sedes mexicanas, estadounidenses y canadienses. Sino, más bien, para que anunciantes de porquerías gastronómicas, bebidas con cantidad de azúcar cardiopáticas y rienda suelta a la ludopatía acometan en estos apéndices publicitarios.
Además, en cada transmisión puede verse a cuanta figura más o menos famosa de la industria cultural norteamericana atragantándose con indigestos emparedados ornamentados con grandes cantidades de aderezos. Los que son deglutidos como si fuesen manjares salidos de la corte de Enrique VIII de la casa Tudor, pese a su apariencia en cámara, decodificados de manera diferente para millones de televidentes no estadounidenses.
Uno de los que primero se declaró en hartazgo por estas prerrogativas de la infantinada y los trumposos fue Thierry Henry. El ex delantero galo, hoy es comentarista en la cadena Fox y no tuvo empacho en exponer su malestar por la sumisión de la práctica de balompié a los extravagantes caprichos de los anunciantes.
Durante la transmisión del match EEUU-Paraguay, Henry cuestionó que estuviese el “cuarto árbitro con el brazo en algo, indicando al árbitro que detuviera el reinicio” de aquel partido. Y “no por ninguna lesión, no por razones tácticas e incluso no principalmente por la hidratación de los jugadores”, sino, “porque el equipo de transmisión no había terminado de emitir todos sus comerciales”.
Frente a lo cual, el ex campeón del Mundo con la Selección francesa sentenció que “eso no es fútbol. Eso es un programa de televisión haciéndose pasar por un partido de la Copa del Mundo”. Por ello, alertó que este “hermoso deporte está siendo estrangulado por la codicia”, situación que empardó con “detener una sinfonía en medio del crescendo porque los anunciantes quieren que se escuche su jingle”. Lo que atenta contra la fluidez, el ritmo y la emoción que solía tener el fútbol, advirtió Henry.
En contraposición, el legendario atacante del Arsenal (Reino Unido) exhortó que “los aficionados merecen algo mejor”, al igual que “los jugadores merecen algo mejor”. En alusión al choque EEUU-Paraguay, describió que “el árbitro en ese campo parecía un títere en hilos controlado desde algún camión de transmisión. Basta ya. Necesitamos proteger lo que hizo de este deporte el más grande de la Tierra antes de que desaparezca por completo”.
Otra figura legendaria del balompié, el astro holandés Ruud Gullit, también expresó su malestar por esta edición 2026 y apuntó hacia lo más alto en la jerarquía organizativa. El ex 10 de Países bajos indicó que “cuanto más nos adentramos en los preparativos, más queda claro que el fútbol ya no es la historia principal. Por esa razón, creo que Gianni Infantino debería considerar seriamente dimitir como presidente de la FIFA”.
Gullit razonó que mientras un certamen internacional debería propender a la unión, “en cambio, este torneo se está convirtiendo en un símbolo de división, disputas políticas, restricciones de viaje y fallos administrativos”. Ello, de acuerdo a la hostilidad de las autoridades locales hacia seleccionados africanos, la deportación de un árbitro somalí y bravuconadas de fuerzas aduaneras o de seguridad interior estadounidense.
Finalmente, el delantero Vinicius Jr, principal figura del Seleccionado brasileño, fue otro de los que elevó su voz contra la FIFA. Luego del empate contra Marruecos, el jugador adelantó la disposición de los cariocas a “pagar la multa”, por evitar el contacto con la prensa en la pasarela en los entretiempos.
En el entretiempo del partido contra los marroquíes, Vini rechazó dar la entrevista obligatoria en los túneles de camino al vestuario. A lo que “obliga” la FIFA. Además, se declaró contrario a la censura para responder en idioma español, por parte de periodistas hispanoamericanos.
En redes sociales como X, lejos de cuestionar al delantero brasileño, las consideraciones negativas se redirigieron hacia el tinglado manipulado por Infantino. Lejos de considerar arrogante a Vinicius, empardaron su respuesta a un tope impuesto por los verdaderos protagonistas del torneo a la murga corporativa de FIFA. 
NdR, 15 de junio de 2026.
