La pluma de lo incontrolable

- PLACERES AUDITIVOS

La pluma de lo incontrolable
La pluma de lo incontrolable

El vuelo final de Carlos “El Indio” Solari hacia el firmamento de las estrellas del rock argentino sucedió finalmente este viernes. Y en paralelo a su carrera artística, lo más llamativo vendrá de parte de sus seguidores. Este 5 de junio, ahora grabado en letras plateadas, ya largó con cánticos en plazas y requiem públicos que no traen buenas noticias para tolderías violeta.


#ArtistaDeLaZurda

F.P.

La poco esperable partida de Carlos “El Indio” Solari, si bien acarreaba mal de Parkinson avanzado, terminó de concretar la transubstanciación de lo fantástico a lo real. De hecho, Patricio Rey fue una invención de los artífices de uno de los grupos con más popularidad en la historia rockera argentina que desde sus comienzos hasta confundió a los primeros seguidores con el letrista y cantante de la banda.

La leyenda contará que aquel proverbial conjunto platense se conformó hacia la segunda mitad de los 70 en suelo platense, aunque la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota buscaría terruños más alejados para afincarse por un tiempo. Eran épocas muy embromadas: la persecución de los militares a todo aquel con pinta de rocker, zurdito o muy lector de libros era palpable.

Además, según refiere la narrativa popular el guitarrista Skay Beilinson no se mostraba proclive a quedar entre dos fuegos en aquellos años convulsionados. Aaron, padre del violero, había sido secuestrado en 1973 por un comando -dicen del ERP si bien esto no es 100% seguro- y luego puesto en libertad, tras pagar tres palos verdes y leer un comunicado de divulgación sobre posturas de agrupaciones armadas.

De tal manera, los artistas recalaron en nuestra provincia justo antes del Mundial de Fútbol 1978, certamen para el cual se rumoreaba fuerte una tregua entre un sector de las agrupaciones -Montoneros- y alguno del gobierno dictatorial. Así que, por las dudas, Skay, Solari y Poli, la manager del conjunto, definieron estos shows que se iniciarían en enero del 78 en el bar “El Polaco”, situado en calle Deán Funes 82.

De hecho, Skay y Poli ya habían tenido su estancia previa en suelo gaucho. Ambos se ocupaban de la administración de una propiedad de la familia Beilinson, con tradición extensa en el mundo de la ingeniería y la construcción de grandes obras como las represas de Futaleufu, Arroyito, Los Reyunos, El Tigre y Yaciretá (además de 1.500 kilómetros de rutas nacionales).

Por lo que el ambiental previo estaba realizado. En tanto, otras narraciones legendarias encuadran el periplo salteño en el vínculo de los Redonditos con el grupo hippie La Cofradía de la Flor Solar, cuyos integrantes les habían referido maravillas acerca de los vecinos y los paisajes vallistos.

El asunto es que pasó lo del show en “El Polaco”, en medio del caos que la banda y el público entremezclaron los recitados con música, algunos excesos y un toque de rebeldía. Como también una recorrida por la región norte del país, de la cual la feracidad de las remembranzas escasean y las conjeturas de terceros arrecian, lo que luego sería el sello publicitario del grupo.

En los 80, una cierta apertura inducida por la etapa Viola en el comando de las Fuerzas Armadas le dio luz verde a la difusión de música en español. Algo que hacia 1982 se incrementaría, luego del conflicto con Gran Bretaña en las islas del Atlántico Sur. En esta época, Los Redonditos se presentaban incansablemente en el circuito platense de bares.

En realidad, sus actuaciones eran verdaderas puestas en escena. Además de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota -en las que solían distribuir porciones de este queso entre el público-, actuaban invitadas Las Bay Biscuits, banda femenina integrada por Fabiana Cantilo, Vivi Tellas, Gachi Edelstein y Graciela Saievich, grupos de teatro y relatos del poeta maldito Enrique Symms, luego a cargo de la sección ´Me cago en Dios´ de la revista Cerdos y Peces.

De modo tal que en ocasiones los 55 kilómetros entre Ciudad de Buenos Aires y La Plata funcionaban como campamento seguro y en otras ocasiones como impedimento. Hay que tener en cuenta el costo de producir semejante puesta en escena con esas vernissages que incluían piezas teatrales, bocadillos, banda femenina, recitados y actuación del grupo. Por lo cual, los shows solían espaciarse y eso incrementaba la ansiedad en el público. 


Primera sangre

La cuestión fue que el disco debut “Gulp” aparecería recién en 1984, a través de su sello Wormo, 11 canciones e invitados de primera línea: Lito Vitale en teclados, Claudia Puyó en coros y Willy Crook en saxofón. Álbum que contenía hits como “La bestia pop”, basada en las evoluciones de un hincha de lobo platense, y “Barbazul vs el amor letal”, en la que Skay Beilinson incursionaría con un poco habitual -para la época- despliegue de destreza guitarrera.

Para esa época, las actuaciones de la banda eran legendarias, no sólo en suelo platense. También en sus diversos y sucesivos desembarcos en la discoteque “Cemento”, antecesora de “República Cromagnon”, con Omar Chabán y la actriz Katja Aleman como managers del lugar que fue pionero en el under argentino.

Nadie sabe discernir, tal vez tampoco importa, si fue una decisión propia seguir el sendero independiente a partir del cual cimentaron bases muy sólidas con el pueblo que fueron moldeando. O bien pudo haber sido consecuencia de los caprichos de las discográficas de entonces, muy similares a las actuales a pesar que las últimas operen en formato digital. Lo concreto es que se hicieron camino por su cuenta.

Aunque la gran pegada la dieron en 1986 con la salida de su segundo LP, “Oktubre”, otro gran acierto del conjunto platense liderado por Solari y Skay Beilinson. El disco contenía “Ji ji ji”, a partir de entonces su habitual canción de cierre para sus actuaciones “Fuegos de octubre”, y “Música para pastillas”. Pero fue el momento de impacto en el ambiente del rock argentino, el cual se hallaba en la cima de su plenitud creativa.

Entre fines del año siguiente y fines de 1088 el rock nacional perdería a Luca Prodan (Sumo), Miguel Abuelo (Los Abuelos de la nada), y a Federico Moura (Virus). Más que nada, el primer casocon el cual quedaba vacante el segmento alternativo, obrero y de barrio [NdR: tal vez convendría rescatar una audición que incluyera “Mañana en el abasto” y “El pibe de los astilleros”], así que una porción de seguidores de Prodan fueron a dar hacia Los Redondos.

Para esa época, la banda de Solari-Beilinson ya había dejado de ser un secreto a voces entre buscadores de grupos de alta calidad musical y poca difusión masiva, como en cierta forma fueron los Barao Vermelho en la escena brasileña. Y la pegada final vendría en 1989 con su cuarto disco “Bang bang, estás liquidado”, el que contenía “Nadie es perfecto”, “Ropa sucia” y “Esa estrella era mi lujo”.

La década del 90 fue la del reinado y consagración para Los Redondos, quienes junto a Soda Stereo dominaban la cartelería de los grandes shows en nuestro país. El resto, ya fue contado hasta el hartazgo en medios masivos, quienes expresaban su perplejidad por una banda que no entraba en la pechadera por aparecer en televisión o en radio. Pero tenía una inmensa popularidad que no dejó de crecer, tanto en cantidad como en fervor.

Emblema de las causas progresistas, cristinista, kirchnerista convencido, Carlos Solari se retiró de las actuaciones en 2017, ya en versión solista. Unos meses atrás, había denominado a Milei como “langa peligroso”, confiando que “no nos acostumbremos a esto”, dijo a sus seguidores y a quienes quisieran escucharlo. La despedida de este 5 de junio por la tarde, en Plaza de Mayo, solamente anticipa el comienzo de una larga lista de reuniones de sus seguidores.

Nunca es razonable despreciar el poder de convocatoria de un artista verdaderamente popular -no sólo masivo- que se metió en el sentir de millones de argentinos e igualmente en sus conciencias. Ciertos ricoteros habrán tomado, hasta ahora, apenas una frase sin decodificar el significado completo del mensaje. Sólo es cuestión de tiempo el aprendizaje y el conocimiento son un proceso, están sucediendo y ocurrirán tarde o temprano. 

Al fin y al cabo, la especialidad de Solari y del grupo siempre fue dar algunas pistas sobre una historia y dejar que al resto lo hicieran sus seguidores y curiosos.  


NdR, 5 de junio de 2026.

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