#AcometidaSinPrecedentes
F.P.
La irrupción estadounidense en territorio venezolano, la cual combinó metralla con secuestro presidencial, supone nuevo capítulo para este matoneo global de la avenida Pennsylvania. Un dato del cual debieran tomar nota otros mandatarios sudamericanos, encender alarmas y poner bajo la lupa el fin de los acuerdos de convivencia global posteriores a 1945.
Las aristas de ferocidad, comicidad involuntaria y desesperación por el pungueo de bienes ajenos será la marca de esta era, bajo la administración trumposa. Un alerta que pende sobre naciones de nuestra región, más allá que se clasifiquen a sí mismas como gestiones aliadas, subyacentes o críticas de la línea de acción trazada desde Washington.
En el caso de nuestro país, a lo mejor la apertura de los mercados internacionales indique si la invasión a territorio venezolano -primera reserva mundial de petróleo- hundirá, estabilizará o catapultará la cotización del crudo. Lo que, a su vez, definirá el porvenir del yacimiento neuquino de Vaca Muerta, pulmotor de las magras expectativas productivas del mileidismo.
Al respecto, cabe recordar el estruendo generado con la deserción de Shell como operadora en la región de la cuenca patagónica [NdR: Ver artículo ]. La que, según el consultor especializado en el rubro hidrocarburos Jack Prandelli, “hizo añicos” la proyección del gobierno criollo de exportar gas licuado de petróleo por u$s 50.000 millones anuales.
Si las sirenas prendidas a partir de este informe se complementasen con una baja en el precio internacional del petróleo, ello resultaría catastrófico para uno de los tres enviones -además de la minería y el agro- en la obtención de dólares. Un insumo crítico para el nivel de reservas del Banco Central Argentino, los acreedores externos y el esquema financiero de la administración violeta.
Por lo demás, la furia desembozada por avenida Pennsylvania en plena ciudad de Caracas presupone una irrupción violenta en una zona, hasta ahora, libre de conflictos armados de gran envergadura. Lo que hace temer, en principio, a la estabilidad de otros gobiernos como el colombiano y el brasileño que mantienen sus diferencias con el Agente Anaranjado.
En este contexto, Donald Trump anticipó este fin de semana que “(Gustavo) Petro será el siguiente”, dijo, mientras confió que el mandatario colombiano lo “esté escuchando”. La acometida trumposa en el Orinoco hasta llegó a poner en dudas la realización del Mundial de Fútbol 2026, debido a la condición de agresor, asumida por uno de los tres países organizadores del certamen.
Claro que este coletazo por el lado del balompié tal vez no se cuele en el radar gringo, y en particular en el de los funcionarios trumposos, dadas sus preferencias por el football (norteamericano), el baseball o el basket ball. Pero esta devolución externa será un factor extra a analizar, más allá que la presidencia de la FIFA se encuentre bajo un personaje de la calaña de Gianni Infantino.
En uno de los países-candidatos a ganar este torneo -Francia- este fin de semana se llevó a cabo una gigantesca manifestación en una de las plazas más populosas de su capital. Allí, manifestantes locales y residentes condenaron el golpe de Estado yanqui en Venezuela y quemaron la enseña de las barras blancas, rojas y las estrellas sobre fondo azul.
En paralelo, las provincias argentinas con yacimientos de litio, tierras raras e hidrocarburos harían bien en tomar nota sobre el ataque a Caracas. Ante el Congreso estadounidense, el flamante embajador Peter Lamelas informó en julio a los congresistas de su país un fuerte proselitismo corporativo en las provincias criollas.
El plenipotenciario, sin ningún filtro, consideró como un “problema” la diversidad de colores político-partidarios al que suscriben los gobiernos provinciales. Al que consideró un peligro, en caso que “cada uno podría negociar con fuerzas extranjeras, con los chinos u otros, para que hayan proyectos en esa provincia en particular”. Es decir, en ejercicio de una soberanía que ya no será tal, a partir del Tahuantinsuyo designado desde el 1.600 de avenida Pennsylvania. 
NdR, 4 de enero de 2026.