#VioletaFuturo
F.P.
El dilema de poner blanco sobre negro resulta tan oportuno como dificultoso, en medio de este epílogo del año que no termina de develarse. Con la aprobación del Presupuesto 2026, el mileidismo entronizó la posibilidad de rogar que lo aguanten hasta mejorar sus posibilidades de pagos externos y algunas cositas más.
En pocos días más -el 9 de enero- la gestión violeta deberá echar mano de algún artilugio para eludir el pago de u$s 4.300 millones a poseedores de bonos de deuda soberana que vencen después de Reyes. En total y contabilizando esto, el resto del año deberá juntar u$s 19.000 millones comprometidos ante el Fondo Monetario Internacional.
Lo único en blanco que la administración violeta consiguió en la sesión del pasado viernes fue el cheque extendido por la mayoría de senadores nacionales (excepto los del kirchnerismo) para efectuar un canje de deuda o nuevas emisiones. Más allá del desfinanciamiento a las universidades, las escuelas técnicas y la investigación científica, el artículo 25 del capítulo II del Presupuesto habilitó a Yrigoyen 250 (Ministerio de Economía) a seguir en modo tarambana.
Dicho apartado relega al Legislativo de una tarea de control fundamental: revisar las condiciones para negociar y renegociar emisiones de nueva deuda, en materia de montos, plazos y tasas de interés ofrecidas. Por este cheque en blanco del Congreso, en el mercado criollo empezó a hablarse de un megacanje de deuda.
En paralelo al fuck you del ministro Luis Caputo hacia Wall Street, por medio de la declamada sustitución de este reducto internacional de prestamistas por algo más doméstico. Aunque las malas gentes alegan que el crédito externo es ventanilla cerrada parra el mileidismo.
A lo mejor fue un caso de Euphoria interruptus aquello del 10 de diciembre, cuando en Yrigoyen 250 impostaban algarabía rebosante por el supuesto ´regreso de Argentina a los mercados internacionales´ de crédito. Tanto que 15 días después, el ministro Caputo rebobinó e impulsó un plan para “emanciparse” de Wall Street, quizás al notar el bramido del toro neoyorkino cada vez que reaparece el equipo económico criollo.
Por lo pronto, la gestión violeta acertó en el delivery de consecuencias sociales, luego de votarse el Presupuesto 2026 en la Cámara alta. Es decir, que se hagan cargo de explicar ante la sociedad los miembros de este cuerpo que levantaron la mano para la aprobación.
En particular sobre el artículo 30, el cual plantea severos recortes a las partidas educativas, como también en investigación científica y hasta en materia de Defensa. Según el cálculo hechoeste fin de semana por el Instituto Patria Grande las partidas en Ciencia deberían ser un 0,52 % del PIB, pero con la modificación hecha en el texto aprobado el viernes será apenas de 0,149 %.
Ello implica, según la analista Rosalía Constantino que los fondos para investigar serán “menos de un tercio de lo indicado en la ley, que fue derogada en el art. 30, y menos de lo gastado en 2025”. Una villanía más para la colección de esta era violeta, más la “gauchada” de los legisladores bisoñé. Lo que al fin y al cabo determina que nadie sabe cómo, pero tampoco cuándo.
Fotos: Luna sobre el cielo salteño (27/12/2015).
NdR, 28 de diciembre de 2025.