La primavera no deja enfriar

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La primavera no deja enfriar
La primavera no deja enfriar

La víspera de la primavera del 93 (para el hemisferio sur) se mantenía como incógnita para el grupo Nirvana. Al final, luego de una serie de momentos de tensión, la empresa discográfica lanzaría “In útero”. El nuevo material del grupo de Seattle con el cual los ejecutivos parecían no estar del todo conformes, pero igual no defraudó en cuanto a ventas.


#ElUltimoNirvana

M.R.

La previa al día de la primavera para el hemisferio sur fue de lo más tensa entre el grupo Nirvana y la compañía David Geffen Company. El 20 de septiembre de 1993 transcurrió en medio de la incertidumbre sobre si se lanzaría finalmente “In útero”, tercer disco del grupo de Seattle, el cual sería el sucesor del hiper exitoso “Nevermind”. 

En el medio se habían sucedido los tironeos entre Kurt Cobain, Chris Novoselic y David Grohl con los ejecutivos del sello. Luego, otras tiranteces con el productor Steve Albini -quien venía de la escena alternativa- por el sonido del álbum y el objetivo artístico de no repetir fórmula, a la par de mantenerse en el sitial de vanguardia.

Las grabaciones se habían realizado más de seis meses antes, en el estudio Pachiderm situado en Minnessotta, casi sin interferencias (excepto una breve aparición de Courtney Love) porque tal había sido la condición pactada con Albini. Es decir, nada de ejecutivos dando vueltas por el lugar de creación artística y así propuso que los miembros de la banda pagasen las sesiones con su propio dinero, a lo cual el trío aceptó.

El productor del disco fundamentó dicha prerrogativa en toda la gente que rodeaba a la banda y que es ajena a esta eran “los mayores sacos de mierda que he conocido jamás”. Esto dijo en referencia a los ejecutivos de Geffen y los de la compañía Gold Mountain, encargada del management. 

Cobain, Novoselic y Grohl grabaron juntos sus bases instrumentales para las canciones, con la excepción de “Very ape” y “Tourettes”. En estas últimas, Albini  rodeó la batería de Grohl con treinta micrófonos, por lo que en muchas ocasiones afirmó que se sentía más como ingeniero de sonido antes que productor. 

El capítulo de la mezcla le insumió a Steve Albini unos cinco días, hasta completar el de “In Utero”. Algo poco habitual en Nirvana, no así para el productor, quien ya había mezclado discos en un solo día. Así que toda vez que la mezcla de una canción no daba los efectos deseados, la banda y Albini se tomaban el resto del día libre para contemplar vídeos de naturaleza o hacer bromas telefónicas para divertirse. El 26 de febrero del 93 el proceso había concluido. 

Por aquellos años cuando le preguntaron, el productor explicó que “la clase de grabación estándar que se convierte en una muy controlada mezcla comprimida de radiofórmula” era la meta a evitar. Pues tal cosa “no habla muy bien, en mi opinión, de una banda de rock”, sintetizó. 

Los libros que Cobain había leído por aquellos años resultaron de gran inspiración. En particular, una biografía sobre la actriz Frances Farmer que dio lugar a la canción “Francer Farmer Will have revenge on Seattle”. O bien “Scentless apprentice”, extraida de la novela gótica “El perfume” y en la que se retrata a un aprendiz de perfumista nacido sin olor corporal, pero gran sentido del olfato (y una propensión al asesinato de mujeres), según contó el periodista Michael Azerrad, amigo y biógrafo de Kurt. 

Luego de este trabajo que había concluido en unos pocos días, arribó la etapa de los tormentos sobre los que luego Cobain escribió largo y tendido, particularmente en su carta de despedida. Los tironeos con Devid Geffen Company Records y sus ejecutivos, quienes al parecer esperaban una continuidad para “Nevermind”, pero en su lugar se encontraron con sonidos bastante más ásperos. 

De aquella tensión, al parecer a instancias de Novoselic y Grohl salió la contratación de Scot Litt para pulir levemente el sonido de  “Heart shaped box” y “All apologies”. En tanto, el grupo se mantuvo afín al concepto de Albini en el resto del material. En el medio, Ed  Rosenblatt envió un comunicado de prensa a nombre de Geffen, asegurando que el sello lanzaría todo lo que la banda mandase, e, incluso, el fundador del sello, David Geffen, llamó personalmente a la revista “Newsweek” para ratificar esta posición.

Finalmente, un 21 de septiembre de 1993 se editó el tercer disco de Nirvana. A pesar de no alcanzar el volumen de ventas que “Nevermind”, el álbum “In Utero” ingresó, luego de su presentación

en el número 1 del ranking de la Billboard 200 y recibió los elogios de la crítica por suponer un cambio drástico con respecto a su anterior álbum. El trabajo fue certificado cinco veces con disco de platino por la RIAA, al vender más de cinco millones de copias en los Estados Unidos, y tuvo ventas mundiales de más de quince millones de copias.

Otra vez, había llegado una nueva primavera del amor para la banda de Seattle. Es decir, esas actuaciones en las que el cantante y guitarrista se situaba de espaldas al público y se dejaba caer sobre la multitud, luego era paseado por varios lugares del estadio y finalmente devuelto sobre el escenario. 

NdR, 20 de septiembre de 2023. 

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