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Quizás uno de los últimos próceres vivientes del movimiento cultural de los 80, Miguel Mateos expresó este miércoles su deseo que el próximo año pueda seguir rockeando con su público local y del resto del continente. El próximo 26 de enero, el ex ZAS estará cumpliendo 69 años, firme en su intención de continuar produciendo discos de alta calidad compositiva y shows de colección.
Autor de una extensa lista de hits, Mateos sabe que la entrega “en directo” es el fuerte de su banda. Por ello, definió a 2022 como “el año que volvimos a girar”, dijo en su cuenta en Twitter, luego de unas 56 actuaciones. Las que incluyeron una gira por casi  toda América que incluyó 23 actuaciones en vivo por Estados Unidos, 6 más en México –país donde es equiparado a un semidios- y las restantes en Paraguay, Colombia, Perú y Chile. 
Además, contó Miguel que “este fue el año en el que tuve el placer de tocar sinfónico en el maravilloso Teatro Colón de Buenos Aires y de recorrer todo el país con mi música en teatros y festivales reencontrandome cada vez con el público sensacional que siempre me acompaña y al que estoy tan agradecido”.
El cantante es poco propenso a las retrospectivas que lo tiene como protagonista. Por ello, recordamos aquellos comienzos en el festival de revista “Pinap”, el debut ante público masivo como banda soporte de Queen (marzo, 1981), el mega éxito con el disco “Rockas vivas” (en el podio de los más vendidos, junto a “El amor después del amor”) y los cortocircuitos con un sector de la prensa especializada.   
Hasta cierto punto, tales chispazos con algunos reporteros pueden equipararse a los registrados en el lapso 2006-2016 contra Lionel Messi. Aunque a diferencia del astro del PSG y la Selección campeona en Qatar, la onda de prensa negativa provino luego que el productor Oscar López comenzara a publicitarlo como el Bruce Springsteen argentino.
López supo liderar el movimiento Rock en tu idioma, ya fuese desde el campo como desde su oficina de ejecutivo en la compañía BMG para llevar al estrellato a Mateos, a Soda Stereo, Virus, Enanitos Verdes y Charly García. Aquella aureola de estrellato con la que bordó a MM, al parecer resultó intragable para varios críticos especializados (Suplemento “Si” de Clarín, “No” de Página/12, revista “Pelo”, etc) o bien López eludió el envío de las correspondientes vituallas.
Claro que ello no fue en detrimento de la calidad de las composiciones inscriptas por Mateos en los registros artísticos correspondientes. De hecho, “Kryptonita” fue uno de los mejores trabajos que publicase a comienzos de los años 90, pero aparecido en nuestro país en plena guerra fría de esta prensa hacia el músico.
Esta mezcla de silencio y mala espina fue sucedida de una modificación en los soportes de las compañías discográficas. Con lo cual se exacerbaron los caprichos unilaterales de publicitar y vender los productos más antojadizos como nunca antes había sucedido en la historia de la música, lo cual relegó a Mateos casi fuera del mercado [NdR: en lo que posiblemente intervino su correcta pronunciación idiomática y su estilo pop rock].
A tal punto que sus trabajos más recientes se hicieron en la condición de músico independiente y a través de mecanismos de comercialización propios. Y de alguna manera volvió parte de aquel espíritu que lo llevó en 1973 a inscribirse en el conservatorio municipal Manuel de Falla, en el cual corría con ventaja entre el resto del alumnado por las clases que de niño le había dado su madre, Lidia Sorrentino.
50 años después, junto a una banda que suena de la peluca, Mateos está de nuevo en las tablas. Con muchas más ganas de rockear. 
Crédito fotográfico: Adrián Canedo. 
NdR, 28 de diciembre de 2022.