El anda diciendo

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El anda diciendo
El anda diciendo

Un hecho con aristas sobrenaturales, tal vez sea la cuasi extinción del periodismo deportivo. Un hecho preocupante que se situó en el centro de la cartelera por el campeonato Mundial que se celebra en Qatar. Y fácil de contrastar a partir de los tifossi en reemplazo y a cargo de dar las noticias sobre este hemisferio.

#Quienycomolacuenta #Barrabravasconmicrofono

F.P.

La abducción de periodistas de la cobertura del Mundial Qatar 2022 y su reemplazo por barrabravas con micrófono seguirá siendo uno de los misterios más insondables de la realidad argentina. El desafío por develar esta incógnita seguirá en pie, de acá hasta el miércoles, 30 de noviembre, cuando la Selección albiceleste enfrente a Polonia.

Los afectos a las hipótesis conspiranoicas tenderán a razonar sobre los arrabales que la realidad, tal cual la conocemos, no es más que un montaje, un telón que haría falta descorrer y bucear lo que se esfuerzan por mostrarnos las redes sociales. Hasta pueden verse locutores especializados en “redes” en canales de “noticias”, quienes pretenden instruirnos en los contenidos publicados por usuarios en distintas situaciones alusivas al Mundial de Fútbol 2022. 

Esto sucede en medio de la sopapeada que representó el match albiceleste contra los saudís, el cual desbarrancó la prédica orientada a asignarle atributos de imbatibilidad al conjunto argentino o a la exaltación exacerbada de algún player con dotes de velocista, pero que se enreda con el balón.

El reemplazo de cronistas por público de la torcida albiceleste –o bien por predicadores a favor del mejoramiento existencial, universal- ocurre aún ante la impaciencia de millones de usuarios, quienes en realidad demandan información, en lugar de arengas, cornetazos y silbidos/aplausos.

Sin dudas, ha sido un gran esfuerzo relegar la “estadística” de la cantidad de minutos en los que el seleccionado timoneado por Lionel Scaloni mantenía sus registros sin derrotas. Al igual que aquella noche, más bien lejana en el tiempo, en la que un 10 de julio de 2021 el grupo de jugadores levantó la Copa América.

Antes del 22 de noviembre pasado, era asunto corriente sorprendernos ante situaciones televisadas en las que algún barrabrava con micrófono acometía con pretendidas “gastadas” a simpatizantes brasileños, venezolanos, colombianos, peruano o chilenos. Luego, la súplica a los dioses sobre privarnos de tales situaciones fueron oídas –tanto lo de las estadísticas como la de los bromistas- y el corolario fueron los Rolls Royce Phantom  que el bueno de Mohammed Bin Salman anunció que obsequiará a cada jugador de Arabia Saudita. Posiblemente, la conservación del pescuezo propio sea la única recompensa, sin embargo lo del regalo del coche inglés genera mayor estruendo. 

En gran medida, este correveidilismo mediático tiene su porcentaje de participación [NdR: motivación que parece centralizar esta actividad ante cada transferencia internacional de jugadores a clubes europeos, luego de una extenuante ponderación en los campeonatos criollos] en el resultado del martes pasado y en la cosmovisión reseteada del conjunto albiceleste. En este último caso, similar a un club atlético de distrito, antes que al Manchester City publicitado hasta aquel momento.   

Claro que en medio está Lionel Messi, jugador a quien los tifossi reporteriles solían cargar las peores descripciones, probablemente por su radicación en suelo europeo desde su niñez, lo que lo situaba fuera de alcance para eventuales solicitudes. Al modo postmo, los neologismos están al corriente en el hemisferio reseñado, descansando en la presunción de toda corriente anti racional que conjetura modificar la realidad sólo con cambiar los términos para su ulterior descripción.

Todo este macaneo lingüístico, afortunadamente fue advertido por un auténtico periodista especializado en coberturas deportivas. Alejandro Apo alertó que está un poco “cansado que los muchachos y muchachas se ponen en hinchas para relatar el partido hay que estar más tranquilos: nosotros tenemos la obligación del análisis”, dijo este sábado por  la noche en Sobredosis de TV (C5N).  Pinchadura de un globo bastante necesaria. 

Una discusión similar se dio en el mundo artístico y particularmente en el rock, cuando en paralelo a un declive creativo [NdR: catapultado por fallecimientos como los de Federico Moura, Luca Prodan y Miguel Abuelo, entre otros] surgió la ponderación del público que asistía a tales actuaciones en vivo. Es cierto que cualquier artista, sea de la disciplina que fuere, de una u otra manera se pone como meta la aceptación de otras personas. Pero no lo es que el arte se produzca con la única misión de agradar. 

El extravío de este objetivo afecta tanto al mundo artístico como al de la prensa. Contra toda prédica, desde hace un tiempo atrás, planteada con cierto pajueranismo intelectual, la velocidad de transmisión del contenido periodístico no afectó mayormente el contenido. Todo sigue apegado a la manera de su ejercicio: profesional o no. 

NdR, 27 de noviembre de 2022.   


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