Lo que NdR jamás te va a dar

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Lo que NdR jamás te va a dar
Lo que NdR jamás te va a dar

La intersección entre la mercadería de contrabando y la data precisa suele ser nexo maleable para el sentido común, a la vez error imperdonable en el periodismo. Y mucho más cuando los jueces siguen la cadencia de tal confusión. Como acaba de dejarlo en evidencia el caso impune por el crimen de Nora Dalmasso.

#InfoVersusChisme #CasoDalmasso

F.P.

La ponderación in extremis de las redes sociales como vehículo de los chismes más estrafalarios o el chisme en sí mismo -ya desprovisto de aditamentos digitales- es una senda desaconsejada desde estas páginas. Un recorrido que acaba de terminar en la banquina con el fallido caso por el crimen de Nora Dalmasso, cuyo epílogo quedó empantanado en la más cochina impunidad.

La presunción que ciertos segmentos del Poder Judicial remolonean y arrastran sus calzados cada vez que un delito recae en círculos de clase alta quedó en pie, asistido por el antecedente de otro crimen cometido en un country (el de María Martha García Belsunce, a fines de octubre del año 2002). Y en sus pliegues suelen colarse los trascendidos sin el menor sustento, enarbolados por la cofradía de los Tenedores de Posta.

Los misterios más insondables de la existencia, de tal manera son atesorados en los relatos de estos simpáticos reveladores de conspiraciones altamente abominables. Quien mató a Kennedy, dónde se esconde Hitler, la mentira de la misión Apolo 11, el escuadrón ninja que visitó las torres Le Parc en 2015 o la teoría del derrame: ninguna materia escapa a la sabiduría en 360° que portan dichos maestros de la oratoria. 

Puede que ni la misma María de las Mercedes Aponte de Murano, mayormente conocida como la tía Yiya, sepa distinguir la mezcla de intuición, revelaciones mesméricas y fantasías delirantes que sirven para la combustión de máquinas cerebrales. Aunque la industria pone luego a disposición de miles de consumidores bienes como si fuesen pensados para el público masivo, si bien la satisfacción ulterior que produce resulta pasajera.

El caso Dalmasso provee una sucesión de aristas capaces de hacer desistir a los varios centenares de conferencistas y propaladores de versiones. Muchos de ellos echaron a rodar sus bestiarios a lo largo de los 16 años transcurridos, desde el asesinato de la bella mujer riocuartense en su casa del exclusivo country Villa Golf. Una mujer rubia, de ojos claros, inserta en la clase alta de la capital alterna cordobesa, hallada en la cama de su hija, sin vida y con la cinta de su salto de cama alrededor de su cuello.

A cientos o miles de kilómetros de Río Cuarto, centenares de relatores nos explicaban la dinámica del “juego de la olla”, el ambiente swinger en la high class citadina, los torneos de golf a modo de coartada y hasta una ficción de supuestos prestanombres tras el cual se podría rastrear hasta un ex Gobernador. Sin embargo, cada una de estas iluminaciones no consiguió trasponer la modesta catadura de chisme cuando el caso fue llevado al escenario del juicio formal.

Al trasluz de los hechos

 

Al efectuar el catálogo de cuentos que rodearon la causa Dalmasso, el periodista Raúl Kollman rememoró este domingo, en Página/12, que “las huestes de Luis Juez sostenían, más o menos abiertamente, que Macarrón era un testaferro de José Manuel De la Sota”. Pero a fin de cuentas, ningún nexo entre el ex mandatario (fallecido en 2018) y el viudo de Nora pudo siquiera abonar la suposición que “Macarrón fuera testaferro de nadie o que tuviera una fortuna inexplicable”. 

Siguiendo al colega, experto en temas judiciales, se alcanzó a rotular como de absoluta falsedad las siguientes conjeturas: el que la víctima tuviese un extenso listado de amantes, la visita de un enamorado nocturno que hacia la medianoche del sábado 25 de noviembre de 2006 terminó con su vida, el juego  de la olla y las llaves (o de parejas ocasionales designadas de manera aleatoria), o hasta un vínculo incestuoso con su hijo Facundo. Todas herramientas de uso frecuente entre correveidiles.

Ante los que babearon con aquellas conjeturas, muchas de ellas aún vigentes en la panorámica de las VILFyRS [NdR: Verdades Irrefutables Leídas en Facebook y Redes Sociales], Kollman citó a un criminalista serio como Raúl Torre. El especialista, incluso, logró aventajar a los Relatores del crimen de Nora porque tuvo acceso a las dos autopsias que se hicieron sobre el cuerpo de la difunta. 

En su conclusión, Torre resumió como hecho indudable que “el homicidio se cometió de la manera típica de los violadores: estrangulamiento”. Esta pista no se profundizó porque la oposición de entonces bramó por encauzar la causa hacia el lado de los supuestos nexos con el delasotismo, a pesar de los indicios más que potentes apuntando sospechas a un ex obrero de la construcción que trabajaba en casa de los Dalmasso-Macarrón (a cuya novia se le halló un teléfono móvil idéntico al de Nora, además de arrastrar antecedentes de violencia de género).

Con una escena del crimen contaminada, donde el material genético podría haber confundido al asesino con el fiscal original del caso y sus ayudantes, las suposiciones ad hoc transitaron la senda del pomodoro cuando surgió la ocurrencia del sicario o la del vuelo secreto de Macarrón, Punta del Este-Río Cuarto, en la misma noche del asesinato de Nora. Apenas dos chismes anexos que alcanzaron a decolar mucho menos que el hijo del arquitecto Dédalo. 

Un lamentable caso de actualidad que nos permite ejemplificar con cierta simpleza el sostén enclenque en que se asientan estos relatos extraídos de redes digitales u otros foros que cultivan el cotilleo. Una oferta de entretenimiento o infoxicación que en este sitio, NdR, nunca se pondrá a disposición de nuestros lectores y suscriptores.  

NdR, 10 de julio de 2022.   


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