#Malvinasyelchocolateboy #Coronelesdelpungueo
Una retrospectiva tan deschavadora como interesante se proyectará este sábado, a las 22 horas en la TV Pública en la conmemoración por las cuatro décadas del conflicto en el Atlántico Sur. La cita lleva por título  “Operación Chocolate” y remite a un documental que detalla y analiza el desempeño de los medios de prensa durante y después del conflicto por Malvinas. Como también lo que enmarcó el final de la última dictadura cívico-militar. 
El trabajo, más que interesante, tendrá a este largometraje dirigido por Silvia Maturana y Carlos Castro como la lupa que evaluará el rol de los medios allá por 1982, como también el posterior proceso “desmalvinización”. Esto último, fenómeno mediático, sociológico y político ocurrido en paralelo a la velocidad de la tinta contenida en la lapicera que el “militar” Mario Benjamín Menéndez le firmaba al británico Jeremy Moore la capitulación que después implicaría el olvido a los combatientes y otras esquirlas de esta operación.
La narración está centrada en Gustavo Vidal, aquel niño de 7 años que en 1982 enviaba un chocolate para los jóvenes –muchos con diez años más de edad- enviados al frente de batalla. Junto con el envoltorio del chocolate, y por sugerencia de su mamá, el pibe envió  una carta escrita de puño y letra, con su nombre, dirección y código postal.
“Que este chocolate te endulce en esos días fríos de Malvinas”, confió Vidal, quien por aquel año cursaba los primeros de la primaria. Luego agradeció “por defender mi patria” y envió un saludo adicional a nombre de “un futuro soldado de siete años”. Es decir, un niño que prometía en un futuro mantener la defensa de la soberanía con el transcurso de los años.
El modesto aportante al espíritu patriótico, al igual que su grupo familiar, recibirían una respuesta un par de meses más tarde. Claro que era una contestación poco prevista -y emisor hasta entonces no conocido- por los originales destinatarios (se supone por el relato de Gustavo que la idea del niño contaba con el respaldo de padres y hermanos). Más una sorpresa capaz de modificar el marco de la situación. 
Si bien del sur del país, aunque no de algún islote del Atlántico sur, los padres de Gustavo Vidal recibirían aquella misiva susceptible de empardar a la revelación de los padres como phishing de Melchor, Gaspar y Baltasar. Dos meses más tarde, la carta de respuesta era adjuntada con “una fotocopia de la carta que vuestro hijo enviara a Malvinas, a un supuesto soldado nuestro que nunca llegó. Fue hallada en un chocolate Noel p/taza, que fue adquirido en un comercio de Comodoro Rivadavia”.
La misiva refutadora, incluso, detallaba que “el suyo parece no ser el único caso. El significado es claro. Nos han engañado y usado. Nuestros soldados pasaron hambre y volvieron desnutridos. (…)”, ampliaba aquel vecino patagónico, algo más al alcance visual de los contingentes con pibes escuálidos, vendados y macilentos que emanaban de los barquichuelos de la Armada y los Hércules.
Hablando de devoluciones y réplicas, no menos curioso fue el giro que dio en pocos días la revista “Gente”, publicación de la editorial Atlántida. Un viraje de 180° que no demoró en suceder en poco más de 15 días de una tapa anterior en la que esta misma “magazine” aseguraba en tapa que las tropas criollas estaban “ganando” la guerra.
Contra todo lector con capacidad de quedar estupefacto, luego de la rendición de Menéndez en Puerto Argentino el 14 de junio de 1982, Gente publicaba los indicios que destartalaban totalmente los embustes masivos del régimen de facto vinculados a la situación en Malvinas. A sus 47 años, Gustavo Vidal detalla en este flashback la ilusión rota de haber actuado de buena fe, poniendo su granito de arena para lo que entonces consideraba una gesta nacional.
NdR, 2 de abril de 2022.