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Si uno prescinde de los caprichos, pataleos y pretextos del papanataje y en lugar de estos se concentra en la realidad sanitaria la que sale despanzurrada es la gestión porteña de Rodríguez Larreta, en lugar de la formoseña de Gildo Insfrán. Si bien ya lo habíamos resaltado en un algunos artículos en NdR (Ver link “El modelo de conducta F ante la pandemia”), cabe insistir que el contraste exacto entre lo peor que son los números epidemiológicos de Ciudad de Buenos Aires lo constituye Formosa.
La provincia nordesteña, incluso, es la que mejores cifras mantiene en 2021de todo el país, analizadas en función de la variable de mortalidad por millón de habitantes ocasionadas por COVID-19. Lo cual, más que de casualidad se debe al accionar planificado en cuanto a lo preventivo, la capacidad de respuesta de sus sistema de salud y, particularmente, la campaña en medios de prensa orientada a objetivos de educación no formal (cambio de hábitos en la población) congruentes don lo anterior.
“Gildo no te vayas, Gildo vení, quédate a ver a Horacio te vas a divertir”, tituló este jueves  en su blog Ramble Tamble el sociólogo Artemio López. Pese a la fácil comparación que puede hacerse a partir de los datos estadísticos, no sin perplejidad el autor del artículo se declaró sorprendido porque “se ha lanzado una ofensiva de medios destinada a enaltecer la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), también conocido como ´mi amigo Horacio´ y atacar sin pausa, con prisa y sagrada furia la gestión de Gildo Insfrán en la provincia de Formosa , también bautizado como ´Él no sabe cuánto lo valoro, cuanto lo respeto y lo quiero´”.
López se preguntó retóricamente a qué se debe este violento contraste entre la pestilente CABA larretiana y el mucho más sanitizado distrito del NEA. “Sencillamente la pauta publicitaria asimétrica que recorre la trama de medios nacionales, opositores u oficialistas”, dijo en comparación con el millonario gasto publicitario hecho por Bolívar 1, frente a los pocos mendrugos mayormente concentrados en la casi totalidad de medios formoseños abocados a la mencionada campaña educativa no formal.
“Una cosa es Formosa liquidando vituallas, otra muy distinta es CABA poseedora de un gran bordereaux destinado a la repartija vil”, equiparó el titular de la consultora Equis. Si bien aclaró que a la hora de los bifes, “en materia estrictamente sanitaria, Formosa tal vez tenga el sistema integrado de salud más importante del Norte Grande y en competencia -ventajosa- con el resto del país”.
La intentona carroñera en dirección a este territorio viene desde la segunda mitad de 2020, cuando el envío de misteriosos contingentes deseosos de ingresar a territorio formoseño –sin adoptar los escrúpulos sanitarios- se agolpaban en los límites con provincias vecinas, poniendo a prueba los rigurosos controles impuestos por el Ejecutivo formoseño.
De todas maneras, el opuesto casi exacto de la realidad epidemiológica antes descripta es Ciudad de Buenos Aires. En el distrito con mayor PBI por habitante de todo el país, la atención depende de variable aleatoria y si se la consigue, deja mucho que desear y expone la desinversión del Gobierno local en materia de Salud. Además de ello, con pocos medicamentos e insumos hospitalarios, inexistencia de algunas especialidades médicas, galenos malpagos y enfermeros peor aún. En cambio, no hay mucha cobertura mediática en relación a este déficit alarmante. 
“Paradojalmente o no”, comparó Löpez, “el más castigado por los medios tiene la mejor performance de muertos por COVID cada millón de habitantes, en tanto el distrito de los sueños, exhibe la peor performance de la pandemia medida por un indicador relevante y objetivo como es el de muertes por COVID cada millón de habitantes”.
De hecho, según datos oficiales en Ciudad de Buenos Aires se han registrado 1833 muertos por coronavirus por cada millón de habitantes (sobrepasando el promedio nacional), mientras que en Formosa los muertos sólo fueron 10. O sea, la posibilidad de que alguien falleciera en suelo formoseño por COVID-19 debe multiplicarse por 183, en caso de vivir en CABA.   
No contentos con perder por goleada en la comparación con Formosa y con el promedio nacional (1029 muertes por cada millón de habitantes), la nueva ocurrencia del gobierno porteño es recargar la situación epidemiológica sobre otro sector en los que la desinversión viene de larga data. Así, porfió para iniciar las clases el próximo 17 de febrero con la única meta de dar impulso a su eslogan de “la educación primero”.  
Lo que se lleva de los pelos con la advertencia hecha por el sindicalista docente Eduardo López: “El semáforo epidemiológico en la Ciudad de Buenos Aires está en rojo y los maestros no enseñamos a nuestros hijos a cruzar los semáforos en rojo. Con la cantidad de contagios que tiene la Ciudad de Buenos Aires las clases tienen que ser a distancia y en contexto de pandemia”.
El día y la noche, en cuanto al panorama epidemiológico, llama la atención entre la asignación de atributos como “sensatez” a Rodríguez Larreta, mientras se machaca con el supuesto autoritarismo como de dictadura centroamericana sobre Insfrán. Sin embargo, aventuró Artemio López que seguramente “seguirán los medios exaltando la figura de ´mi amigo Horacio´ y menoscabando al gobernador Insfrán, desconociendo (¡ay!) ´todo lo que lo valoro, lo respeto y lo quiero´”.
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