Los números cantan, pero por lo bajo cuando se trata de guarismos que desfavorecen a la administración que ofrece mayores canonjías mediáticas. Pese a los resultados deplorables en materia epidemiológica, Ciudad de Buenos Aires es tenida en alto por su “seriedad” en materia de salud. Mientras que el trato es diametralmente opuesto, respecto a una provincia que mantiene los mejores registros sanitarios en todo el país. Y mucho mejores que el ejido porteño, de hecho.