Con amigos así

- SOCIEDAD

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La vuelta al país del Seleccionado albiceleste repartirá algo de reconocimiento a los jugadores, pero sin Messi. Mientras que el feriado ofrecido, así como la escenografía de Casa Rosada quedaron suspendidos en el aire. Cómo sigue la relación de la cresta futbolística con el gobierno y la de éste último con su población.


#PelotaVieneYVa

M.R.

El desglose de jugadores del Seleccionado argentino en el regreso a nuestro país remarcó la contraposición del conjunto albiceleste con las principales líneas de acción del gobierno violeta. Ciertamente, en poco y nada ayudó la represión en que incurrieron el macrismo y el mileidismo a los porteños que en la noche dominguera intentaron ofrecer su reconocimiento al equipo subcampeón del Mundial 2026.

Mucho menos, el cuestionamiento violeta a esos “berrinches adolescentes” por la bandera malvinera y objeciones a los cuestionamientos por los desempleados y quienes no llegan a fin de mes. Pero los palazos y gaseos de la Metropolitana a familias enteras que acudieron al Obelisco u otras zonas céntricas certificó la negativa del capitán del Seleccionado, quien de esta manera rechazó el convite mileidiano a saludar desde Casa Rosada.

A lo mejor, hubiese sido una de las pocas veces en estos dos años y medio en que una multitud aguardase desde Plaza de Mayo el saludo de alguna figura proveniente del balcón gubernamental [NdR: Ver artículo ]. Pero las rispideces de la gestión mileidista hacia el grupo de los Lionel -Messi y Scaloni- prevalecieron en esta determinación que mantuvo al líder del equipo albiceleste en suelo gringo.

A pesar que desde Balcarce 50 ofrecieron este escenario para el saludo de la Selección argentina a miles de argentinos, libre de las ansias de figuración por parte de funcionario público alguno. Oferta que hubiese contado con un contexto diferente en caso que la Scaloneta hubiese logrado ayer el bicampeonato, en un aluvión humano tal vez ingobernable.

Algo de esta incertidumbre fue la que gravitó en la dubitativa situación de roles en que incurrió el Presidente Milei, luego de supeditar la declaración de feriado nacional el día que los jugadores dispusieran para su retorno al país. Con un ojo puesto en el fervor popular por el equipo albiceleste, aún sin el trofeo mayor en sus alforjas, y otro en el volumen de la marea humana al cual siempre teme la derecha.

Por el momento, nadie se anima a calcular el nivel de asistencia que la paisanada le ofrecerá a los jugadores que vuelvan esta tarde a nuestro país. En particular, Gonzalo Montiel y Leandro Paredes que militan en el fútbol local, aunque es innegable que la ausencia de Messi tiende a descomprimir el marco general. Además del tácito rechazo al convite violeta.

De acá en más, al gobierno argentino no le quedará otra que afrontar la parte final del año con su propio juego político y sus medidas económicas de ceño fruncido y puño cerrado frente al clamor ciudadano. Sin embargo, nada logrará librarlo del sacudón recibido el jueves pasado con la bandera con reclamo por Malvinas, al término del match frente a Inglaterra. Ni la dedicatoria de esa victoria a desocupados y luchadores por llegar a fin de mes.

No es poco para quienes buscan recuperar la épica, a partir de aquellos triunfos casi inesperados, pero también fuertemente anhelados. De esos que recuerdan que una derrota no los convierte en perdedores definitivos, sino en un resultado adverso tras el cual sólo queda levantarse y seguir la próxima contienda. 


NdR, 20 de julio de 2026.

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