#RequiemSolari
F.P.
Las coincidencias de la vida o la gran cantidad de fanáticos que esperan llegar a despedirlo dispusieron que el funeral de Carlos “El Indio” Solari sea el domingo 7 de junio. El mismo día en que se conmemora la aparición del primer periódico patrio, La Gazeta de Buenos Aires, pero también del fallecimiento del periodista y operador de los gobiernos neoliberales del Siglo XX. Contradicción que a lo mejor sepulten los funerales del líder de Los Redonditos de Ricota.
Mariano Moreno Versus Bernardo Neustadt, mientras este 7 de junio de 2026 terciará Solari, héroe y portavoz de causas populares, progresistas, barriales. Una superposición fortuita, resuelta por la familia del músico en función de miles de pedidos hechos por fanáticos y de sus deseos de llegar a despedirlo.
Mientras, en una situación sumamente incómoda el mileidismo no acertó con la reacción capaz de ratificar su línea de acción en torno a la “Batalla cultural”, librada contra lo que hasta acá integran las costumbres, la cultura y los sentimientos de las mayorías. Ni Balcarce 50, ni el Congreso nacional y, según dicen los papagayos reporteriles violeta, tampoco se dio una respuesta de los Solari para coordinar exequias con el Ejecutivo nacional.
La casi obligada réplica a los desplantes iniciales con que el mileidismo disparó contra el bienestar económico familiar logrado por el artista, luego de 4 décadas de trabajo intensivo y planificado. Propietario de una casa grande con pileta climatizada en Parque Leloir -Ituzaingó- lograda sin perjudicar a jubilados, universidades y discapacitados: un verdadero misterio para el decodificador violeta.
Pero el oficialismo retrocedió en chancletas, luego de la acometida inicial contra Solari (en función de su pasar económico o los prejuicios lanzados contra sus seguidores), tras notar la marea humana que se venía. La misma que en la víspera inundo Cabildo, Plaza de Mayo, Monumento a la Bandera en Rosario, el centro de La Plata, el microcentro salteño y tantos lugares más.
El gobierno bonaerense, a través de la gestión Kicilof, ofreció el estadio único de la capital provincial para la multitudinaria despedida del músico. Una muestra de hospitalidad que abiertamente lo diferenció de su par mileidiano, de paso, una vuelta a la génesis misma del conjunto que se cansó de convocar a multitudes en todo el país y venta de millones de discos.
Allá por 1977, el teatro Lozano de La Plata fue uno de los primeros lugares en los que esta lanza de la contracultura fue proyectada hacia el corazón de los primeros seguidores, en plena dictadura cívico-militar. En el mencionado salón, situado en calle 11 -entre 45 y 46- fueron las “primeras apariciones de Los Redondos”, precisó este viernes en X la artista Mara Campano, “allí se repartían unos buñuelos rellenos de ricota”, detalló.
La espera por los miles de peregrinos, viniendo desde distintos puntos del país, es lo que gatilló la fecha en la que Solari podría resolver la contradicción Moreno Vs Neustadt. Ya que el creador de “Tiempo Nuevo”, la tribuna televisiva dictatorial y luego neoliberal, es otro de los que dejó este mundo un 7 de junio. Sentimientos encontrados para el ambiente reporteril y el resto de la sociedad.
Solari y Los Redonditos de Ricota ya lograron una síntesis de lo que el antropólogo Néstor García Canclini distinguió entre lo culto, lo popular y lo masivo. Un resumen por el cual la reflexión de un albañil como poner a bailar a un pensador se hizo posible, gracias a la música y las letras del cantante y la famosa banda de rock.
Todo esto es lo que se viene para este 7 de junio del 26, el cual no será nunca más un día cualquiera. Pese al intento de última hora, entre los operadores digitales de la ultraderecha, exigiendo separar al simpático pelado de parque Leloir del escritor comprometido que ideó Oktubre, en 1986, cuatro décadas atrás. Impostándose como habitués de la intimidad de Solari, en Ituzaingó, lo cual el músico siempre mantuvo a resguardo.
El resto, es ni más ni menos que lo planteado por el propio cantante de Los Redonditos en apariciones mediáticas de las últimas décadas. “Dicen que soy Kuka… Y, sí, soy un poco kirchnerista, como soy un poco peronista y un poco comunista y un poco socialista…Lo que no soy es neoliberal”, dijo recientemente [NdR: dialéctica pura y en sentido divulgativo]. En coincidencia con Diego Maradona, el máximo ídolo futbolístico de nuestro país y en gran parte del mundo el nombre del estadio donde posiblemente empiece el adiós al Indio Solari. No el último, sino el primero de muchos.  
NdR, 6 de junio de 2026.
