La albiceleste en el debate por el stream

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La albiceleste en el debate por el stream
La albiceleste en el debate por el stream

La gran polémica con la salud de familiares de Messi, el partido contra Austria y el zafarrancho con las transmisiones en stream. Una conjunción de asuntos que ofician de soporte al debate cholulo y también políticos de estos días. A cuyo eje nos acercamos a través de obtusos conceptos que, sin embargo, compartimos en las próximas líneas.


#StreamercaChamuyo

F.P.

El match de este lunes ante el Seleccionado austríaco, la familia Messi y la persistencia corporativa en formatos audiovisuales de bajo costo copan la agenda del día. Una parte de dicho entramado empezará a dilucidarse a partir de las 14 horas cuando inicie el match contra el Seleccionado albiceleste, mientras el resto seguirá siendo asunto para debatir.

El estado anímico del 10 argentino centralizó las conjeturas mediáticas, deportivas y políticas del último fin de semana. Algo que se develará este lunes por la siesta, cuando Lionel Messi pise el césped del AT & T Stadium, pese a lo cual seguirán las disertaciones a favor y en contra del streaming.

Es que, exactamente al revés de la ocurrencia postulada en los 60 por Marshall McLuhan, el soporte de transmisión no tiene la exclusividad a la hora de vociferar noticias falsas. Las fake news no son el mecanismo esencial para el streaming como lo desmienten desde la tv que hibridó cotilleo con política al adjudicarle falsamente un PBI al bolsillo de CFK hasta el papel satinado de revista Gente para el apócrifo canto triunfal durante la guerra de Malvinas.

En cambio, es más posible que las condiciones de esta modalidad de bajo costo que combina radio con camaritas GoPro siembren la propensión a la chambonería, a la chapucería, al desapego por lo profesional. En esto último, radica esa suerte de condescendencia ante la perpetración de algunas barrabasadas, injurias o metidas de pata perpetradas desde ese formato stream.

En contraposición, es necesario remarcar la presencia en este soporte de unas pocas excepciones a dicha generalidad, ejemplificada en casos como el de “Y ahora quién podrá ayudarnos?”, a cargo de Ernesto Tenembaum, en Radio Con Vos. O bien “Buenas Tardes China-Proyecto 18”, que tiene al frente a Jairo Straccia y se emite por Youtube.

El caso de las falsas noticias sobre la salud de Jorge Messi, padre del ídolo futbolístico, pusieron el resaltador en esta curiosa modalidad de transmisión. Casi se diría que adaptada al paladar de aquellos gelatinosos “emprendedores” con claras intenciones de facturar beneficios millonarios, a partir de unos pocos mendrugos de inversión. Esta angurria es la que condiciona al streaming.

Sin embargo, estos “emprendedores” de la radio/tv low cost no se encuentran exentos que alguien, por fin, señale que en realidad el emperador va desnudo. Un cuestionamiento que parte de un cierto descenso cualitativo de estos conversatorios de café transmitidos por ondas radioeléctricas y camaritas GoPro, pero que se extiende a otros aspectos de tales productos. 


Mirada crítica especializada


Al respecto, el analista de medios Augusto Tartúfoli deschavó algunas variables que permiten entender el intrincado asteroide del streaming. Hacia donde van fuertes cantidades de pauta publicitaria estatal (YPF, Banco Nación, provincias y municipios), junto con avisos del sector privado por indicación de planificadores de medios, quienes “ponen esa plata en los programas que ellos mismos escuchan”.

Sin embargo, resumió que “los stream se emocionan con 30k personas y eso es 0.4 de rating en AMBA. No hay ningún canal q te ponga una medalla ni ningún programa q saque pecho por hacer 0,4 de rating”. De acuerdo a su conclusión, publicada en X el último fin de semana, “en el ecosistema de los medios masivos 0,4 es NADA”.

En relación a esto, recordó cómo en los 90 y principios de siglo un programa como “CQC” llegó a cotizar el segundo más caro de la televisión criolla, pese a no haber ocupado jamás el primer puesto en ratings. Pero sucedía que “los media planners de 30 y pico veían CQC y querían ser Mario” (Pergolini), por lo cual “compraban segundos para las marcas en CQC, xq era el programa q veían y para sentirse amigos d Mario, a quien admiraban”. Y con alta probabilidad, lanzó la hipótesis que eso esté “sucediendo con los stream comerciales hegemónicos”.

En muchos casos, en opinión de Tartúfoli se valen del “cholulismo de los media planner para hacerse millonarios. Pero éso es una cosa y audiencia masiva es otra cosa. Y los stream no la tienen”, resumió.

En la mayoría de los casos, la responsabilidad sigue estando en que “los treintañeros a los q les confían manejar el presupuesto de marketing y publicidad de las marcas no saben nada”. Casi todos quedan destartalados con “la encuesta de Analogías de uso de redes”, de acuerdo a la cual es encabezada por Facebook (con predominio de mujeres entre 30 y 44 años, instruidas con secundario completo, universitario completo o en desarrollo), seguida de Instagram (mayores de 60 años con primario completo), y mucho más abajo Twitter (jóvenes de 16 a 29 años con estudios superiores). Mientras, Youtube se encuentra un escalón más abajo y es utilizado por 8 de cada 100 argentinos [NdR: TikTok concentra el 5% de uso frecuente, por parte de jóvenes entre 16 y 29 años con primario completo].

En función a lo cual, describió Tartúfoli, cabe concluir que “las marcas le venden productos aspiracionales y femeninos al abuelo de mi hija”, lo que equivale a “plata tirada”. En tanto, “en el imaginario Instagram es la red glam para mostrar lifestyle y es mayoritariamente consumida por viejos meados”. A la par, Twitter le empardaría a la esquina de Florida y Lavalle en 1983, cuando “en la vuelta de la democracia nos juntábamos a hablar de política y actualidad con desconocidos”.

Un escalón más abajo aparece Youtube o “el refugio de los streamers a los q nadie ve”, pues “sólo 8 de cada 100 personas ve youtube con frecuencia”. Lo curioso es que “en ése minúsculo 8% las marcas avalan quemar plata en PNT y activaciones q no generan retorno en la inversión porq, básicamente, no las ve nadie”. Y lo que suma misterio es que “el grupo mayoritario en youtube es de poco poder adquisitivo porq son jóvenes de 16/29 con primaria completa. No te ven. Y si te ven, no te compran”.

En el catastro de las conclusiones, Tartu empardó aquella máxima que si “la guerra es un asunto demasiado serio para dejárselo a los militares, el dinero de las empresas es demasiado importante como para dejárselo a cargo a treintañeros q apenas son cholulos de sus streamers favoritos”. En algún momento, llegará la hora de terminar con estos caprichos de yuppies intentando catapultar modas antojadizas y casi imposibles de encajar en los gustos mayoritarios. 


NdR, 22 de junio de 2026.

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