#UnMinutoAntes
M.R.
La falta de coordinación ante los lamentos o los festejos por el desempeño de la Selección argentina en el Mundial de Fútbol dio pistas sobre el “Efecto Black dog” y disparó las ventas de antenas de TDA. Esto fue al verificar los goles gritados hasta con más de un minuto de anticipación entre televidentes abonados a sistemas de TV por cable pago y quienes optaron -o no tuvieron más remedio- por el sistema de televisión gratuita.
A pocas horas del decisivo encuentro contra su homóloga suiza, la evidencia se rindió a favor de los enlistados en el de la Televisión Digital Terrestre de Argentina. Sobre todo, después de comprobar en los encuentros previos ante Egipto y Cabo Verde el suceso del “Efecto Black Dog”, aquella famosa canción de Led Zeppelin armada para ver cómo el público fallaba al dar saltitos en sus actuaciones en vivo.
El hecho en concreto fue que millones de connacionales certificaron el pasado martes lo que habían empezado a zorrear desde el anterior -3 de julio- viernes mientras veían a la Scaloneta en cancha. Es decir, el vecino de enfrente gritando un rato antes que uno y desaforadamente cuando Lisandro Martínez doblegó a Vocinha.
Descoordinación entre el público, a partir de la cual surgieron reflexiones acerca de cómo y por qué el resto del vecindario parecía contar con una ventaja casi oracular al saber antes las victorias ante Cabo Verde y Egipto. O sea, digamos, que “pasaron de venderte que llegaba starlink a colocar una papa con dos agujas de tejer para no tener delay en el mundial”, resumió en X la usuaria Gabriela Ivy.
Las antenas para la TDA oscilan, de acuerdo a las ofertas en una reconocida plataforma entre los $ 14.000 y los $ 33.000 y en los últimos días doblegaron los registros en cuanto a ventas. Nada inaudito para una opción de consumo mundialista que resulta más eficiente y muchísimo más barata.
El sistema de transmisión TDA tuvo su génesis el 28 de agosto de 2009, en la Cumbre de presidentes de la UNASUR en Bariloche, tras el convenio firmado por Cristina Fernández de Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva (complemento de un memorando firmado con Japón). De tal forma que la televisión digital terrestre en Argentina es un servicio de interés general que transmite señales televisivas mediante ondas terrestres con tecnología digital. Para ello, utiliza la norma ISDB-Tb, una versión modificada por Brasil del estándar japonés ISDB-T, que emplea el códec MPEG-4 en lugar de MPEG-2.
A partir del año 2009, TDA integra el Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (SATVD-T), en sus inicios gestionado por el Consejo Asesor del SATVD-T, con Osvaldo Nemirovsci como Coordinador General hasta 2015. A partir del gobierno macrista, el organismo fue transferido a ENACOM, aunque sin continuidad en sus funciones. Y en los días que corren se encuentra bajo la órbita de la Secretaría de Medios y Comunicación Pública, según el Decreto 50/2019.
TDA es un sistema estatal gratuito que transmite por aire en alta definición -Full HD- y funciona sin abonos mensuales ni internet. Su principal ventaja es la baja latencia, ya que transmite en vivo y con un retraso casi imperceptible (de 2 a 4 segundos), lo que evita spoilers al ver eventos deportivos.
Para acceder a la TDA se requiere un televisor moderno que cuente con sintonizador digital ISDB-T incorporado, o bien conectar un decodificador TDA a un TV más antiguo. Además, necesitás una antena UHF (interior o exterior) para captar la señal.
La TDA cuenta con una cobertura en casi toda la República Argentina. Este servicio abarca más del 80% del país, aunque la cantidad de canales y la nitidez de la imagen dependen de la ubicación y de la orientación de la antena. Pero que es mucho más piola y menos costoso que las otras opciones, casi nadie lo discute.
De hecho, si la TDA fuese una compañía que cotizara en la Bolsa de Valores sus activos se habrían catapultado hasta el límite, en los últimos 10 días. Si realmente hubiese en alguien del actual gobierno nacional alguna perspectiva sobre el mundo de los negocios y la economía, en general. 
NdR, 11 de julio de 2026.
