#CriollosPiratasEspaciales
M.R.
El deja vu de toda mirada pasada o proyectada hacia un futuro -tarde del próximo miércoles- quizás venturoso, como agradecido de los dioses, tiene una polisemia algo más amplia. No sólo aquella expresión de Diego Maradona 86´ al final de cada match glorioso o la de Lionel Messi en el actual y el pasado Mundial, sino la de la simple criollada por anhelos similares o algunos más terrenales.
Si bien Diego, Lionel o una millonada de argentinos esperaría concretarla en un buen resultado contra la Selección británica, por otro lado, igualmente hay muchas miradas al cielo. O dicho más precisamente: en dirección al espacio físico vulgarmente conocido como éter, aquel vacío por el que debió circular el balón en el partido Noruega-Inglaterra pero fue interferido por un cable.
Como vemos es todo un asunto de lo más variado entender por qué, cuándo y para qué hay miradas hacia arriba. En gran medida, por nuestros pagos esta acción obedece a la diferenciación entre televidentes con TDA y los abonados a la televisión por cable, quienes ven y oyen los partidos con más de un minuto de retraso en el último caso [NdR: Ver artículo ].
La venta de antenas de TDA creció en los últimos días un 2112 %, tras la revelación de dicho misterio vecinal y futbolero. El del vecino de enfrente gritando los goles de Julián Álvarez o el de Lautaro Martínez 60 segundos antes que en el aparato de uno. El efecto “Black dog”, debido a una famosa canción de los Led Zeppelin (otro prodigio mundialista que emparda al de los análisis televisivos en vivo de partidos jugados en Toronto, pero narrados a 2.400 kilómetros desde Miami).
Pues, a partir de este recelo de medianera (desechada la hipótesis que los de enfrente poseerían un De Lorean u otra máquina para viajar en el tiempo) prevaleció la ventaja de la Televisión Digital Terrestre de Argentina, la TDA. Junto a otra batalla de lo que queda de nuestro país y el Reino Unido, esta vez, no en los arrabales del balompié, sino en el catastro tecnológico.
Sucede que la Stihl que no para de recortar y el Triángulo de las bermudas del Toto que motiva la pregunta sobre adónde irán a parar tales fondos, está a punto de llevar al proyecto ARSAT-3 a otro fracaso. Desde Londres se reavivó el reclamo por el recurso órbita-frecuencia en el cual estaba planificado dar operatividad al tercer satélite geoestacionario fabricado por el INVAP.
Desde la gestión mileidista, la quita de recursos fue brutal: tijeretazo por encima del 90 % en el flujo de fondos para la misión. Esto equivale a -u$s 99 millones en 2023 y -u$s 5,5 millones en 2026. Por lo cual, falta un desembolso de unos u$s 85 millones estipulados en el contrato CAF 11501 iniciado en 2021.
La advertencia viene al caso, pues la TDA es posible en función del desarrollo de la tecnología satelital hecha desde 2004 a través de la empresa INVAP, encomendada a este fin en el Plan Espacial Nacional 2004-2015. Esto le brindó al país un dominio integral de la tecnología satelital, en función que la información generada desde el espacio pueda satisfacer las necesidades de determinadas áreas productivas de nuestro país, así como también prevenir y minimizar los impactos negativos de todo tipo de desastres y emergencias.
De acuerdo al recuerdo de los memoriosos, la Unión Internacional de Telecomunicaciones había otorgado una prórroga pedida por el Estado argentino para ocupar la posición orbital de 81 grados Oeste, la que vencía el 19 de octubre de 2005. Antes de esta fecha el Estado argentino debía colocar un satélite y realizar una transmisión en caso contrario perdería los derechos sobre esa posición orbital, la cual era reclamada por Reino Unido.
Los objetivos de aquel Plan Espacial se cumplieron hasta la llegada al poder del macrismo. La coalición Macri/Rodrigo De Loredo cancelaron el proyecto ARSAT3, lo cual le hubiese dado una gran ventaja ante la compañía Starlink, propiedad de Elon Musk (aunque algunos porfían que es del Pentágono). Pero aún así, contra viento y marea, las versiones anteriores del ARSAT siguen generando en estos días mundialistas millones de miradas hacia el cielo. Y hacia el edificio situado al otro lado de la vereda.  
NdR, 13 de julio de 2026.
