#ArtificialBajoLupa
M.R.
El tembladeral fue asimilado como la eliminación del seleccionado estadounidense ante Bélgica o la de Francia a manos españolas, aunque en términos bursátiles. El fin de semana cerró con el shock bursátil por el meteórico ascenso de la compañía china Moonshot, dedicada al hemisferio tecnológico de la Inteligencia Artificial.
En la rueda del pasado viernes, el segmento dedicado a la IA y a la producción de semiconductores sufrió un nuevo tropezón, similar al del año pasado con DeepSeek. A tal punto que lo de Moonshot proveyó la razón para poner bajo la lupa el multimillonario dispendio de las empresas occidentales, casi imposibles de justificar y que quedan al descubierto con estas apariciones chinas [NdR: Ver artículo ].
Este asunto detonó cuando la compañía china presentó el nuevo modelo Kimi K3, el que, según la compañía, rivaliza con las mejores ofertas de OpenAI y Anthropic. Por ello, en catastros de la timba global denominaron “momento Kimi” emparentando esto con el chubasco del año anterior con la firma DeepSeek, también china, que hizo tambalear a los popes tecnológicos estadounidenses.
En parte arrastrado por esta aparición -también por defecciones propias- la compañía SpaceX retrocedió 5,3% en la última rueda, a contramano de los predicadores invitando adquirir estos papeles corporativos. Pero además del puntazo oriental, la compañía cuyo titular es Elon Musk aportó lo suyo: en el último minuto suspendió otra vez un vuelo de prueba de uno de sus cohetes. Así perdió u$s 1 billón desde su más reciente apreciación.
En la misma dirección descendente, los papeles de Netflix cayeron 6,7%, tras la publicación de la compañía de streaming de sus proyecciones de ingresos y beneficios para el tercer trimestre del año. Es decir, tales previsiones se situaron por debajo de las estimaciones hechas por analistas de Wall Street.
De tal manera, las proyecciones de la propia Netflix ensombrecieron los guarismos favorables que logró la firma en el segundo trimestre. Con lo cual, los retrocesos en sus acciones metieron mayor presión sobre los demás papeles tecnológicos y en medio del recelo en aumento acerca de la sobreestimación de la IA en el resto del distrito high tech.
Así, Alphabet desbarrancó 2% con sus acciones tras un informe señalando que la compañía retrasó el lanzamiento de su modelo insignia de IA, el Gemini 3.5 Pro. En el mercado bursátil va creciendo la hipótesis que las firmas de Inteligencia Artificial son como un Pac-man de otras empresas ´tradicionales´ y de las apuestas con acciones.
En tanto, TSMC (fabricante de chips) se hundió 3% incluso después de informar excelentes resultados en el segundo trimestre y aumentar su previsión de ingresos gracias a la fuerte demanda de la industria de la IA. Sucede que en paralelo TSMC también pronosticó un gasto de capital mucho mayor para el año, lo que aumentó la preocupación sobre el incremento del gasto en IA y la sostenibilidad del crecimiento exponencial hasta ahora expuesto en las acciones de esta compañía.
En un contexto similar, Meta Platforms descendió un 3% tras un informe del New York Times revelando que el gigante tecnológico se encuentra en conversaciones preliminares para arrendar sus extensos centros de datos de inteligencia artificial a Anthropic en un acuerdo por u$s10.000 millones.
A su vez, Credo Technology Group Holding Ltd despistó un 2,5% en sus papeles, en medio de una ola de ventas que afecta a los valores de semiconductores e infraestructura de inteligencia artificial. Ello, luego de la reacción negativa de los inversores a los últimos resultados de Samsung Electronics.
En la rueda del viernes último, las acciones de los fabricantes de chips asiáticos en Japón y China cayeron también bruscamente. Según especialistas, es probable que en la semana que viene los mercados se enfoquen en los resultados trimestrales de algunas de las mayores empresas de Wall Street, como Alphabet, Amazon.com Inc, Microsoft Corporation y Meta Platforms Inc.
Y a lo mejor la irrupción del fenómeno Kimi de Moonshot no sea el equivalente a un estallido en el mundo tecnológico. Sin embargo, funciona al momento de plantear el interrogante si las compañías de IA pudiesen ser como el nuevo jinete del apocalipsis. 
NdR, 18 de julio de 2026.
