#NombreCuatroTrescientos
F.P.
El magnánimo gobierno mileidista completó la operación Yo-no-me-llamo-cuatro-mil-trescientos-palos, dirá la crónica de la mayoritaria prensa oficialista. Quizás en medio de inverosímiles loas al titular de Yrigoyen 250, Luis Caputo, pero a nadie escapa el andar al salto por el bizcocho que es marca de fuego en la gestión violeta.
De hecho, en agenda quedan más de u$s 15.000 millones a saldar en el frente externo para el resto de 2026. Acerca de lo cual están en vidriera otros REPO de bancos internacionales, al igual que el tercero del que echó mano Economía, a escasas 72 horas del vencimiento del próximo viernes.
Aunque en paralelo arrecian los interrogantes sobre esta -hasta hoy- inagotable fuente destinada a sofocar julepes financieros. Con el swap del Tesoro norteamericano trabado en el Congreso estadounidense [NdR: Ver artículo ] y el anticipo de las ventanillas cerradas en calle 19 y avenida Pennsylvania, sede del FMI, el porvenir tiende a complicarse.
A lo que habría que agregar el hormiguero pateado a nivel global, luego de las amenazas de una ´anschluss´ de Groenlandia e intervenciones armadas en Colombia y México, hechas por la gestión trumposa. En un efecto aún no dimensionado por la Casa Blanca -comandada por WASP de pura cepa y más entusiastas por el beisbol y el football- como podría ser la suspensión del Mundial de Fútbol que tenía fecha de inicio en junio próximo.
Aún no se han efectuado proyecciones de lo que el pandemónium internacional podría tener como efecto en los tarambanas rioplatenses, necesitados de salvatajes financieros cada 90 días. Una de las hipótesis más temidas es que los desvaríos globales en Washington terminen por depreciar al mileidismo en la consideración trumposa, como acaba de experimentar en carne propia la venezolana María Corina Machado.
Por lo pronto, el Banco Central de la República Argentina cumplió con lo prometido ayer al Bank of New York Mellon, agente financiero de los tenedores de bonos criollos. Con los u$s 3.000 millones apurados con este 3º REPO, Yrigoyen 250 logró despejar ciertas dudas -las más urgentes- en cuanto a su solvencia a la hora de afrontar compromisos internacionales.
La media docena de entidades neoyorkinas acordó con Caputo una tasa de 7,4 % anual, pero a un plazo de devolución de un año y 7 días. Es decir, el plazo recaerá a mediados de 2027 en el inicio de un año atravesado por la agenda electoral, debido a los comicios presidenciales.
A fin de completar el pago por u$s 4.300 del viernes que viene, Yrigoyen 250 debió rascar al máximo el piso de la olla. Para ello, apresuró el desembolso por u$s 703 millones del canon por la operación de las centrales hidroeléctricas patagónicas, más los u$s 910 palos juntados de la emisión de títulos hecha en diciembre pasado a una tasa por encima del 9 %.
En su meta por alejar este julepe post-Reyes, Economía puso como garantía una línea de Bonar 2035 y otra del 2038. A diferencia del REPO anterior, para el cual echó mano de los títulos BOPREAL.
Mientras, el 9 de julio próximo vencerán u$s 4.200 millones que debieran destinarse al pago de otras series de bonos soberanos de deuda. Lo que se adiciona a los u$s 4.400 millones comprometidos saldar con el FMI, además de los u$s 4.700 adeudados a otros organismos internacionales.
Con exceso de pompa, Economía encuadró esta salida de apuro en su alacraneada meta de “recomponer el balance del Banco Central” y de una “mejora en el perfil externo” del país. Sin embargo, lo cierto es que el REPO logrado a mitad de semana fue menos de la mitad de lo anunciado por Caputo (u$s 7.000 millones) y a un plazo menor. Sin contar esos días, que serán 372 como aquel chiste de la Lapicera 303 metida en el traste, después de una pose de Kamasutra cifrada en números. 
NdR, 7 de enero de 2026.