#BrujasNocturnasBorracheria
El reclutamiento del empresario Gerardo Werthein como nuevo titular del Palacio San Martín, en reemplazo de Diana Mondino, no estará exento de polémica. En particular, debido a la mega fiesta organizada por el flamante titular de Relaciones Exteriores en la pasada noche de brujas cuando literalmente tiró la casa diplomática por la ventana.
La partuza de Werthein, en el consulado argentino en Nueva York, tuvo a unas 50 personas como invitadas y al parecer hasta incluyó la restitución típica, ulterior a colosales borracheras. Es decir, el reconstituyente cóctel conocido en Gringolandia como “Bloody Mary”, el que carga con atributos tales como de auxilio ante situaciones de resaca.
Esta festichola costó “mucho más que una cafetera”, comparó el periodista Andrés Lerner con el oneroso artefacto adquirido en $ 2 millones por una funcionaria del Ministerio de Capital Humano, luego despedida. Un domingo de Halloween a puro espumante de primeras marcas, tal vez un Cristal Louis Roederer (entre $ 1.392.000 y palo ochocientos la botella), y escrúpulos similares para la designación de vinos, whisky y variedad de appetizers. Hasta el último centavo facturado al Presupuesto nacional.
De modo tal, el 316 A Oeste, en calle 71 (Manhattan) se vio repleto de amigos, empleados y allegados a la sede diplomática de la cual hasta ese momento fue responsable Werthein, luego designado titular de Relaciones Exteriores. Toda una troupe que al parecer terminó la jornada entonando cánticos del noroeste argentino, delatores de pretéritas ingestas de agua de fuego.
Una inferencia que descansa en anécdota singular que contó Lerner en su cuenta en la red social X. Según la cual, “al otro día, en horario laboral, la agregada cultural” subió a sus cuentas en redes sociales una foto “con la leyenda ´Hangover´, que en inglés significa ´resaca´”, tradujo el colega correctamente.
Lejos de soslayar este acontecimiento social, la vida cotidiana en la sede diplomática estadounidense parece ser jolgorio contínuo. Con sueldos de u$s 10.000 mensuales (más comida y vivienda), a pesar de los que los bostezos se multiplican en horario laboral, al igual que las sesiones informáticas para jugar solitario.
Para finalizar, el colega detalló el hecho que en plena pandemia “el canciller trasladó su residencia fiscal a Uruguay para no tributar en el país”. Su fortuna volvió a territorio criollo cuando se confirmó el triunfo de Milei, casi un año atrás, y lo designó en la embajada estadounidense. De allí, viene con un envión no muy ortodoxo, pero por lo que se ve no le faltó combustible. 
Crédito fotográfico: Andrés Lerner. 
NdR, 1 de noviembre de 2024.