#ElSwiftieProgresismo
M.R.
La arenga de Taylor Swift contra el fascismo, tal vez sea la señal que se repita de acá hasta el sábado a la noche e impregne la previa al debate presidencial en la UBA. Las tres noches que la cantante estadounidense tiene fechadas para actuar en nuestro país cuentan con el innegable sello progresista que la artista y sus seguidoras/es le imprimieron al movimiento cultural swiftie.
El rasgo contrario al pensamiento ultra fue el rumbo trazado para los tres shows que la cantante nacida en West Reading (Pennsylvania) agendó en Buenos Aires. Su enfrentamiento con la derecha gringa comenzó bastante antes que el ex presidente Donald Trump afirmase que “Taylor Swift me gusta un 25 % menos”, luego del enfrentamiento de la artista con la senadora Marsha Blackburn. 
La legisladora había planteado una especie de derecho de admisión en locales gastronómicos contra personas que, a ojos del comerciante tuviesen look gay. Por lo cual se encontró con el rechazo frontal de Swift, quien arremetió contra Blackburn -representante de Tennessee-, mucho antes que salieran a la luz pública los movimientos de activistas a favor de minorías y los derechos de las mujeres.
Antes, Taylor había sido víctima de algo llamado Kanye West (producto rappero que abunda en cadenas doradas y anillos, además de escasas condiciones artísticas) durante la entrega de premios MTV. Por lo cual, la rivalidad con el rappero proclive a expresiones racistas y machistas, en la contraposición favoreció al ascenso en popularidad y en ventas a la rubia & joven debilidad del público estadounidense. 
En gran medida, la posición firme de la artista ha tenido una corriente de opinión que fue en la misma dirección, en cuanto a las advertencias hacia un nuevo gobierno del trumpismo. Lo que en materia de equivalencias permite formular hipótesis en cuanto al segmento juvenil criollo y su ideario en escenario de balotaje, salvando las distancias sobre diferentes sistemas políticos, principalmente que el voto en Estados Unidos requiere de una inscripción previa en los padrones.
En cuanto a este panorama, la encuestadora Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica reveló en su último estudio algunos datos sobre el panorama electoral. En su más reciente sondeo, el cual se integró con 2005 entrevistas presenciales, CELAG reveló que el temor hacia el candidato ultra Javier Milei llega al 49,4 % (contra 44,3 % proyectado hacia Sergio Massa).
En tanto, un 46,7 % considera a Massa un postulante apto para gobernar el país, mientras el 42,9 % manifiesta esta sensación respecto a Milei. En cuanto a la intención de voto, el 46,7 % adelantó que en la segunda vuelta se inclinaría a votar por Massa, unas décimas más abajo, el 45,3 % elegiría a Milei.
Al día de hoy con un 8 % que oscila entre el voto aún indefinido, anularlo o votar en blanco, este caudal que se supone contiene a gran parte de la juventud podría ser determinante. En cambio, cuando a los consultados CELAG preguntó por cuál de los dos se extiende la suposición que podría ser el próximo  presidente un 51,7 % indicó que Massa, y apenas un 43 % indicó Milei.
Esta última diferencia en las opiniones -respecto a quien cree que será presidente- se extiende el aliento a favor del oficialismo. Al que hace falta cultivarlo, cuidarlo, expresarlo, divulgarlo y ponerle dinámica, militancia, ritmo.
NdR, 10 de noviembre de 2023.