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F.P.
De las noticias falsas, lo que aún no se había intentado en nuestro país había sido el trayecto directo hacia las fuentes. Hasta ahora. El próximo miércoles, la facultad de Derecho de la UBA hará una incisión en esta variante de newsmaking con el animador televisivo Eduardo Feinman como figura destacada.
La jornada de mitad de la semana próxima pareciera una broma autoinfligida, no sólo porque al conductor lo rebautizaron en el ambiente como Eduardo “Fakeman”, sino por el hecho mismo que se instruya respecto a esta práctica que es fulminada por organismos internacionales [NdR: valga recordar que la Organización Mundial de la Salud la denominó “infodemia”]. El periodista Ari Lijalad planteó este sábado que “la UBA invita a Feimann a dar una charla sobre construcción de noticias falsas”, novedad a la que aludió en tono irónico: ”una jornada académica”.
Efectivamente, en su página oficial la casa de estudios bonaerense marcó para el miércoles 18 de agosto, a las 14 horas por Zoom la mencionada disertación. La que en el caso de Feinman tendrá como tema central “La construcción de noticias falsas”.
Mientras que el seminario lleva por rótulo las “Garantías procesales contra la construcción de la mentira”. Junto al presentador televisivo –ex América TV- también disertará un conocido de este ambiente, como es Gabriel Iezzi, el abogado y habitual columnista en programas televisivos. En su caso, sobre “Justicia y medios de comunicación”.
La organización de este conjunto de ponencias está en manos de la cátedra de Derecho Procesal, de la Facultad de Derecho de la UBA. Pero la mitad de la biblioteca que los propios juristas dicen que se puede inclinar entre las dos posibilidades de un analista parece cantada. En el caso particular, porque además de la figura mediática ya mencionada agendaron a Daniela Dupuy, Fiscal Penal Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires.  
Contrario a lo que intuyen algunos aspirantes a consultores de nuestra región, las “fake news” no están ligadas por su origen a nada que tenga vinculación con el marketing político, los que aseguran practicarlo o los incautos que caen en sus recomendaciones. De hecho, los juristas suelen recordar en reiteradas ocasiones que la situación remite a un hecho doloso directo en el accionar que propenda a quebrar la Confianza o la Fe Pública. Concepto que es tenido por cierto en casi todo el mundo desde el siglo XIX.  
Uno de estos jurisconsultos, Rubén Figari, rememoró que “el Código Penal de Baviera de 1813 y el de Oldemburg de 1814 fueron los primeros que consagraron en forma legislativa la noción de “fe pública””. Así como las formas de los tipos penales para alterarla o quebrantarla, por medio de noticias falsas.
A esta ubicación en época, alude Figari al explicar que “es menester ubicarse en la época y comprobar que quedan fuera de la clasificación las falsedades cometidas por los particulares, pero lo relevante es que el concepto de fe pública aparece por primera vez en el ámbito del derecho penal dejándose de lado el concepto de un medio de comisión”.
Por más que su articulación fonética o escrita al idioma inglés incite a conjeturar que se trata de un fenomenal y reciente descubrimiento. O que Feinman es una opinión virtuosa al respecto, como tácitamente afirman en esta cátedra de la casa de estudios metropolitana.
NdR, 9 de julio de 2021.