#Clases #Reunión #Educación
La reunión que este miércoles llevará adelante el Consejo Federal de Educación asoma con planteos que propenden a la vuelta del mecanismo de clases virtuales. Al menos, en las principales regiones en las que ya se registraron saltos inquietantes en la cantidad de contagios por coronavirus entre la comunidad educativa.
Este retorno a la modalidad remota para el dictado de contenidos hará resurgir obstáculos que dejan sin acceso a una gran cantidad de alumnos, lo que en Salta se potencia por la falta de ejecución de programas nacionales específicos que permanecen impagos. Entre ellos, el que posibilita la conectividad a una amplia porción de la población educativa gaucha (además de los programas de educación bilingüe, becas que en 2020 se pagaron sólo en octubre, educación técnica, programa Puentes de Verano y Escuelas abiertas, entre otros puestos en espera y a plazo fijo).
Es decir, la situación de distritos como Salta es doblemente problemática. Por un lado, la realidad cotidiana de los establecimientos dista muchísimo de aquel paisaje escandinavo que intenta retratar el médico Francisco Aguilar (COE), en materia de prevención. Pero por otro, el déficit operativo en programas nacionales que aseguren la conectividad volverá a dejar sin acceso a una gran cantidad de educandos.
La advertencia más contundente en la previa de este miércoles, en el cónclave del Consejo Federal de Educación, la dio la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE-CTERA), el sindicato docente porteño con más afiliados. En su reclamo al Gobierno de esa Ciudad se plantó que “ante el crecimiento exponencial de casos” de coronavirus “suspenda provisoriamente el dictado de clases presenciales”. 
UTE resumió que frente al “sistema de salud privado colapsado, con el hospital de nuestra propia obra social al límite de sus posibilidades de atención, pedimos que se restrinja la circulación de la cantidad de chicos, chicas y familias que transitan diariamente la ciudad para llegar a las escuelas”, planteó este lunes la secretaria de Comunicación del gremio, Paula Galignana, en declaraciones a El Destape Radio.
En cambio, el titular de la cartera de Educación nacional, Nicolás Trotta, adujo que podría haber “disminución de presencialidad en las escuelas” por la segunda ola de COVID-19. Aunque esto “no implicará la suspensión absoluta” de esta modalidad, además que “si hay que restringir, que sean las demás actividades”. Y se pronunció, de manera terminante, respecto a que “no se van a cerrar” los establecimientos educativos.
En contraposición al funcionario, los gremios metropolitanos razonaron que con un promedio de 2.000 casos nuevos por día en Ciudad de Buenos Aires sería “imposible detectar a dónde cada uno fue contagiándose el virus, y la realidad es que si se contagió en el transporte público, yendo a la escuela, o adentro de la burbuja, es exactamente lo mismo, porque la circulación del virus sigue multiplicándose”.
Por su parte, Galignana recordó que en la metrópoli “hay docentes fallecidos, hay auxiliares (de escuela) fallecidos”. A la par que ya fueron detectados “arriba de 1500 docentes” con pruebas COVID-19 positivas. Rememoró que “previo a que comience este aumento exponencial de casos”, el número ya era de 1215 docentes afectados por este virus.
La portavoz de UTE contrastó que “ni los chicos ni los docentes se teletransportan dentro de la burbuja, sino que circulan por la ciudad de Buenos Aires, y tienen contacto con sus padres, que también trabajan, con sus madres, que también trabajan, con personas de riesgo”. En parte, debido a que los procedimientos preventivos son insuficientes o no se cumplen, mientras que el personal jerárquico recibe “muchas presiones para ocultar datos, para no cerrar, para minimizar la cantidad de burbujas que se afectan por una determinada situación”, le dijo luego Galignana a la agencia Télam.
En paralelo, a los educadores sólo se aplicaron 13.000 vacunas, de un total previsto de 33.000 antídotos que se habían acordado con el Ejecutivo nacional. Las 20.000 dosis restantes fueron derivadas al sistema privado de salud porteño.  
De todas maneras, el ministro Trotta insistió en las últimas horas con el dictado de clases presencial. Según su razonamiento, la actual es “una presencialidad reducida”, dado que “en ninguna jurisdicción argentina hay un regreso pleno” al aula, ya que las escuelas  admiten, como máximo, “la mitad de los chicos y las chicas en forma simultánea”.
A fin de apuntalar este razonamiento, Trotta confió que los anuncios que hará este martes el presidente Fernández surjan del planteo tendiente a “disminuir la circulación en términos generales” y esto, a su vez, “puede impactar en la escuela”. De todas maneras, los nuevos anuncios tal vez contemplen restricciones “a la socialización” por lo cual habría un resguardo extraescolar sobre el alumnado. Por ello, el titular de Educación reiteró que “no se van a cerrar las escuelas”.
“Todos los ministros de Educación sostienen esta misma mirada si hay que restringir, que sean las demás actividades”, le dijo Trotta a ANRed. Y se remitió a que “los consensos construidos en el marco del Consejo Federal de Educación, la administración de la presencialidad corresponde a cada gobierno provincial”. Asignatura para este miércoles.
Crédito fotográfico: Infobae
NdR, 13 de abril de 2021.