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La muerte repentina del conductor televisivo Mauro Viale gatilló una serie de reflexiones productivas, en torno a la pandemia y las vacunas. La novedad causó sorpresa en la población, al tratarse de una figura de los medios con gran popularidad, pero más que esto porque había recibido la primera dosis de la vacuna contra COVID-19 el pasado jueves.
El viernes, luego de su programa vespertino en el canal A 24, Viale se había retirado a su domicilio al sentir un malestar, cuyos síntomas podrían atribuirse a lo posterior que sigue a la inoculación. Sin embargo, al recibir atención médica y realizarle las pruebas se detectó que había contraído coronavirus, en el lapso en el que los especialistas recomiendan mantener los cuidados como antes de la inyección.
Al respecto, el dirigente Aníbal Fernández despidió al periodista con un saludo afectuoso, tras considerar que “después de tantos años puedo decir que era un amigo”. Mientras que en el plano de la inferencia, extrajo una reflexión para el resto, al señalar: “Por Dios ojalá se comprenda que el problema existe y es sumamente serio”.
Fernández le dedicó al final una frase en hebreo, la religión que profesaba el fallecido conductor: “Chau Mauro. Hashem tebarej otja”.  Por su parte, el Presidente Alberto Fernández [quien atraviesa la etapa de recuperación de esta enfermedad en condiciones óptimas] reconoció que Viale le había despertado “un profundo afecto”, mientras que en lo profesional le reconoció “el don de respetar la pluralidad”.
En tanto, el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, consideró al ex relator del Mundial 1986 como el “protagonista del periodismo de las últimas décadas”. Amén de las condolencias a sus familiares, el funcionario resumió que es “otra pérdida en estos tiempos tan difíciles que nos tocan vivir”, por lo que aconsejó “estar unidos y cuidarnos para salir adelante y superar esta pandemia”.
NdR, 11 de abril de 2021.