#Retrato #Brasil #Pandemia
La celebración de funerales nocturnos resumió la explosiva situación sanitaria en Brasil, donde el ritmo de contagios parece imparable con 90.000 casos diarios y poco más de 3.500 muertos en las últimas jornadas. De manera tal que cerró marzo como el peor mes desde que comenzó la pandemia, con más de 60.000 decesos, lo que elevó el total a 321.515 fallecidos, ítem en el que sólo es superado por Estados Unidos.
El vecino país acumulaba hasta este miércoles 12.748.747 casos confirmados desde el principio de la pandemia, de los cuales 1.257.295 estaban activos, confirmó el Ministerio de Salud del vecino país. En tanto, 18 de los 27 estados federados tenían más de 90% de sus camas ocupadas y otros siete registraban una ocupación de 84% a 89%, y la vacunación avanzaba a pasos lentos, con cerca de 8% de la población inmunizada con la primera dosis y 2,3% con las dos dosis de las vacunas disponibles en el país, la china CoronaVac y la sueco-británica de AstraZeneca.
Por otra parte, las necrópolis del país no dan abasto desde hace meses, por lo cual se tuvieron que ampliar grandes explanadas para esta labor, y aún así, también se ven obligados a celebrar funerales por la noche para facilitar estos improvisados entierros. En San Pablo, los familiares se reúnen alrededor de los focos que iluminan el agujero en la tierra anunciando el turno del sepelio entre llantos y oraciones. A la par que los operarios fúnebres trabajan ataviados con trajes EPI (Equipo de Protección Individual). 
Los entierros en la noche comienzan a ser la imagen que representa la cotidianeidad en el vecino país, el cual registra una cuarta parte de las muertes diarias por COVID-19 en todo el mundo. Al cierre de marzo, habían muerto 66.868 personas por la enfermedad con lo que se convierte en el segundo mes con más muertes desde el inicio de la pandemia en el país y el promedio medio de víctimas mortales en la última semana llegó a la peor cifra registrada con 2.971, según el portal G1.
Esto llevó a que la Organización Mundial de la Salud, al cotejar las cifras y las medidas sanitarias –o bien su falta de instrumentación, en el caso carioca- equiparase a Brasil como un “laboratorio a cielo abierto” a nivel mundial. La velocidad de contagios y de transmisión de los mismos en el último año incidieron en la aparición de las variantes más conocidas, como la P1 y la P2. El riesgo sanitario se sitúa en la región sur del vecino país, lo que eleva el alerta por un posible ingreso de casos en gran cantidad a nuestro país.
El presidente Jair Bolsonaro volvió a enfrentarse con Gobernadores e Intendentes a quienes exhortó que “la gente tiene que volver a trabajar” porque “hay hambre” en la población. Al poner en macha un programa de subsidios para 40 millones de brasileños, adelantó que nadie sabe “dónde iremos a parar si la pobreza sigue avanzando”. Y de la pandemia, mejor ni hablar.
NdR, 1 de abril de 2021.