Un salteño inverosímil

- INCOGNITA SEMANAL

Un salteño inverosímil
Un salteño inverosímil

Un militar retirado, con pasado turbio y presente misterioso, colocado nuevamente en el centro de la discusión sobre el lawfare. El hostigamiento a través de la justicia y la prensa devolvieron la atención respecto a Oscar Centeno. Aunque el hombre es como el resultado de su pluma y así se niega a aparecer.

#Centeno #Lawfare #Sótanos

El inverosímil salteño Oscar Centeno fue reflotado este fin de semana, en medio de  artículos en principales medios de prensa metropolitanos que analizaron la persecución política a partir de la justicia. Un “loquito” al parecer afecto a los malabarismos con granadas sin espoleta, a cascar a su cónyuge y frecuentar a grupos de conspiradores (carapintadas). También a hobbys incompatibles entre sí, como son la escritura y los asados.

Además de haber comprado una casa en Salta, tal como lo indicó su ex novia, Hilda Horovitz, en el plan de inversiones inmobiliarias, luego Centeno volvió a la oscuridad que pareciera ser su ámbito casi natural por medio del Programa de Testigos Protegidos. Aunque en esta causa 10456/2014, su magullada ex pareja alcanzó a inmortalizarlo al mezclar presuntos escritos, en medio de una tempestad de “putiadas y trompadas” que le destinaba el militar retirado. 

Este domingo, el analista Horacio Verbitsky recordó que desconocía “en 2014 que en abril de 2018 otro suboficial del Ejército, Oscar Centeno, quien en 1980 fue compañero de Pacífico en el Batallón de Arsenales 601 del Ejército, sería el detonante de la causa de los Cuadernos Ave Fénix”.

Aquellos nexos del militar retirado oriundo de nuestra provincia lo vinculan con Jorge Orlando Pacífico. Otro uniformado pasado a retiro, con un medio de vida no menos oscuro que Centeno, también famoso denunciante de otra causa recontra publicitada, a pesar de su origen empardable en términos inverosimilitud a la de los cuadernos quemados a la parrilla [este ex carapintada fue el denunciante del caso Ciccone, desarrollado en contra de Amado Boudou en base a la “precisión” de una conversación oida de espaldas en un café].

En cuanto a la denuncia de Pacífico, la que podría resultar equiparable a la de Centeno y sus cuadernos, el editor del portal El Cohete a la Luna ponderó al indicar que “este cuento infantil dice que no pudo ver a esos hombres, porque estaba de espaldas”. Mientras que el ex militar salteño señaló haber visto bolsos cuando era chofer de ex funcionarios K, aunque nunca pudo determinar si éstos contenían dólares u otros objetos de valor. Pero que anotó en aquellos cuadernos que luego quemó mientras preparaba un asado, junto a Hilda Horovitz.

El inesperado redentor del ex conductor de remises y militar retirado -oriundo de nuestra provincia- fue el periodista Diego Cabot, aportante de las fotocopias de los cuadernos incinerados. Una flama cuyo accionar impide contrastar los facsímiles conservados por el reportero del diario La Nación, flamante adquisición mediática del macrismo. 

Crédito fotográfico: Perfil. 

NdR, 28 de marzo de 2021. 


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