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Los obreros capitalinos le dieron hasta el próximo jueves al Ejecutivo municipal, antes de retomar medidas de protesta. El día 11 de febrero habrá una nueva asamblea de trabajadores que definirá esta situación, en la que se ratificó la voluntad de diálogo, aunque hasta el momento sólo de una de las partes.
La negativa a que se produzcan despidos y la exigencia de una recomposición en los haberes, fueron los ítems principales que se plantearon en una marcha que este lunes desembocó a las puertas del Centro Cívico Municipal. Desde la Unión de Trabajadores municipales, el dirigente Pedro Serrudo advirtió que la situación “no ha cambiado en nada, ya que no hubo ni hay una canal de diálogo como lo dijo Gambetta (NdR: el nuevo Secretario de Gobierno comunal), parece que para la tribuna de los medios y nada más”, le dijo al portal Visor Gremial.
El sindicalista conjeturó que al parecer “esta administración, de la intendenta Bettina, sigue con su misma política de no escuchar a los trabajadores”. Esto, en contraposición a que desde los obreros se mantuvo “la vocación de diálogo”, pero de todas maneras la gestión titirromerista “prefiere imponer, a su conveniencia, seguir tercerizando y vaciando la comuna”.
Serrudo reiteró la predisposición a negociar una solución, “pero el diálogo es de 2 o más personas, y no de una sola parte que determina autoritariamente las políticas -hasta ahora erráticas- desde un escritorio”, dijo en referencia al trepidante rumbo de gestión. El paréntesis adoptado desde UTM tiene en el medio la reciente visita a Salta de Horacio Rodríguez Larreta, el prospecto presidencial de la derecha. También la reunión que entre mañana y el jueves llevarán adelante sindicalistas, empresarios y funcionarios nacionales, con el fin de definir un piso salarial que se sobreponga a la inflación.
Al respecto, el sociólogo Artemio López recordó este fin de semana que “en los últimos 5 años el salario promedio perdió el 20,5% de poder adquisitivo”, midiendo éntre los 4 años de gobierno macrista y el primero de la actual gestión nacional. En cuanto a apropiación de lo producido, el 10% más rico se quedó con el 33% del ingreso total, mientras el 10% más pobre sólo capta el 1,3% del ingreso total.
Por lo cual, detalló el consultora que “la brecha de ingresos entre ricos y pobres es de 25 veces y es récord desde el año 2002”. En particular, “el coeficiente de Gini (que es una medida de la desigualdad, la cual indica mayores niveles de inequidad, cuanto más cerca se encuentre de 1) pasó de 0,427 del segundo trimestre de 2016 a 0,449 en el tercer trimestre de 2019”.
En resumen, concluyó el sociólogo que “este empeoramiento de la estructura social echó por tierra el avance obtenido durante las gestiones kirchneristas, cuando se había logrado reducir ostensiblemente el Gini que había dejado la crisis del 2001, que arrojaba 0,538 para el año 2002”, según datos del Banco Mundial.   
Crédito fotográfico: Nuevo Diario de Salta.
NdR, 9 de febrero.