#Recambio #Policía #Seguridad
Finalmente, los retoques cosméticos que hilvanó el saenzismo en materia de seguridad quedaron circunscriptos a la cúpula policial. Poco y nada de las demandas hacia el interior de las fuerzas del sector –penitenciarios y policías-, mucho menos con un panorama presupuestario en que se prevé una evolución de los salarios de tan sólo un 14 %, en un contexto inflacionario que tal vez sea tres veces mayor.
En este escenario, el apostrofado adiós a la comisaria Norma Morales tuvo el mismo sabor a poco que dejó su gestión, ponderada únicamente en base al rasgo de género, a falta de virtudes más encomiables en materia profesional. “Nunca fue tan breve una despedida”, cantaron alguna vez los españoles de Héroes del Silencio, “nunca me creí que fuera definitiva”. Estrofa a lo mejor aplicable a este caso.
En las entrelíneas que tuvieron los discursos de este lunes, pletóricos de saudades entre miembros del Ejecutivo y la uniformada fundiendo a negro, pueden adivinarse algunos lineamientos o miradas sobre la Seguridad. El ping pong entre Morales y el Gobernador Sáenz (lo inverosímil de la propuesta para “continuar en el cargo”), a la par de la mención a “la institución más grande de la Provincia”, dan cuenta sobre la mirada dinámica con que se evalúa a esta fuerza. En contraposición a la “familia azul”, desde la cual aún piden honrar a los uniformados caídos en lo que en algún momento se definió como “guerra contra un enemigo invisible”.  
En la primera línea de fuego por la pandemia, los policías aún no arriaron la bandera de alerta por la situación sanitaria. Es que junto con las bajas que ya registró en este año, los policías son quienes están en contacto directo y atestiguando –con razonable temor- un cierto libertinaje que conlleva riesgo epidemiológico en la zona del Paseo Güemes [zona liberada desde octubre pasado], Paseo de los Poetas y Vaqueros.
Con picos entre la segunda semana de septiembre pasado y la segunda de noviembre de 2020, la provincia de Salta quedó entre las de mayor cantidad de fallecidos contabilizados en todo el país en lo que va de la pandemia y un 4,67 % en la tasa de letalidad. Pero más allá de las cifras, la perspectiva policial mira con preocupación el lado cualitativo de este panorama en cada fin de semana que le toca en desgracia monitorear. Escenario en que un eventual rebrote los volverá a situar a ellos mismos en el casillero amarillo. O rojo.
En este contexto de protocolo y cuidado de los modos, Morales agradeció “por vestir con honor nuestro uniforme” y exhortó a sus pares a continuar actuando en resguardo de valores tales como “la justicia, la ley y la seguridad de los salteños”. Si bien la  demanda de los trabajadores del sector, desde que en marzo se dictaron las primeras medidas de cuarentena hasta hoy fue, más bien, por la provisión de elementos de bioseguridad a los propios uniformados. La preservación de la vida como valor fundamental y condición principal para luego, sí, defender fines más altruistas.  
Quizás debido a estos entremeses que tuvo el acto con tal recambio en la Jefatura de la Policía, las miradas perpendiculares de los policías de carrera tuvieron al ministro Juan Manuel Pulleiro como principal destinatario. Una expectativa de modificación del rumbo y los lineamientos algo más profunda de la que atinó a dar como respuesta el Centro Cívico Grand Bourg.
NdR, 15 de diciembre de 2020.