#FinSarasaTrumposa
F.P.
Las etiquetas en cirílico o en logográfico no alterarán la esencia del producto, tampoco su precio, un hallazgo que los europeos empezaron a explorar al calor del conflicto que mantiene taponado el estrecho de Ormuz. Quien hizo la punta en plena redefinición del escenario internacional fue el mandatario español Pedro Sánchez, al rubricar al comienzo de semana un acuerdo comercial con China.
Lo cual es mucho más que un convenio para comerciar con la principal potencia productiva del mundo actual, sino también un mensaje para el resto de la Unión Europea. Con esto, la nación ibérica dio un importante paso en el nuevo diseño de la cartografía del poder económico y político global, en su flamante rol de socio estratégico en la UE.
En este encuentro realizado este lunes en Pekín, el anfitrión Xi Jinping se congratuló con Sánchez, a quien agradeció por situar a España “del lado correcto de la historia y (volver a situar a) China del lado de España”. En función de lo cual, anticipó que “juntos trabajaremos por la paz mundial frente a quienes quieren imponer la ley de la selva”.
En esta misma sintonía, Sánchez ahondó que este acuerdo “es del interés tanto de España como de Europa fortalecer los lazos con China", frente al cataclismo impulsado por el estadounidense Donald Trump. Toda una señal que sobrevino luego de la estruendosa derrota electoral sufrida el domingo pasado en Hungría, por parte del aliado de Trump (y su tifossi criollo Javier Milei) Viktor Orban.
En el Viejo Continente, Sánchez es el primero en haber dicho basta a la carencia de estrategia evidenciada por Washington, cuyo primer mandatario seha dedicado de lleno a fungir como Broker Global, antes que como Presidente. Las idas y vueltas trumposas que un día amenaza con la peor represalia a Medio Oriente, otro en que jura por la paz, enloquecieron con saltos y caídas las cotizaciones internacionales de petróleos, acciones y bonos.
De manera tal, varios Jefes de Estado europeos expresaron por lo bajo su hastío ante los caprichos geopolíticos y bursátiles del mandatario estadounidense. Ya desde el conflicto Rusia-Ucrania se disparó el precio del gas y del petróleo, lo cual se agravó al extremo luego del ataque estadounidense contra Irán y el posterior cierre del estrecho de Ormuz.
De las palabras expresadas por Sánchez en la capital china podría inferirse que el español fue en condición de “adelantado” continental en una eventual meta para reconfigurar el mapa económico internacional. Lo que explicaría los rezongos trumposos porque China “está destruyendo Europa”, en alusión a los puentes que Pekín intenta para expandir el arribo de sus productos al Viejo Continente.
Además, en medio está el recambio en la denominación del comercio internacional con vistas a la sustitución del dólar como divisa para el intercambio. Por lo que asoman el yuan y el euro, o una nueva creación financiera, a los fines de agilizar el tráfico China-Unión Europea, para agilizar más transacciones que de por sí vienen de un fuerte envión. Más que nada, debido a la capacidad productiva china y a su constante inversión en I+D, es decir, investigación y desarrollo.
Un evidente contraste con la declinante potencia del Norte de nuestro continente, la cual ha hecho en las últimas décadas de la especulación financiera y la producción bélica como sus baluartes centrales. Un desmoronamiento insinuado en las cuatro últimas presidencias, aunque en una tendencia que se potenció el último año con el accionar del tarambana neoyorkino. 
NdR, 14 de abril de 2026.