#LimosnaEnGrande
F.P.
La panzada de obsequios impositivos, recursos naturales y normativa es la principal razón capaz de explicar al magnate de la tecnológica Palantir como residente eventual en nuestro país. De hecho, Peter Thiel espera en la semana la señal del Parlamento argentino al proyecto de ley que lleva su nombre, aunque el escrúpulo mediático haya optado por denominarlo ley Super RIGI.
La que suministrará la posibilidad de reconfigurar una nación diferente, aún dentro de la Argentina, como ya intentase el propio Thiel hacia 2017 con el proyecto Próspera, en Honduras. La reconversión del mapa que, de contar con establecimientos fabriles pasó a inmensos campos donde funcionan los datacenters que alimentan a la Inteligencia Artificial, es un fenómeno inquietante.
En este plano, no es casual que esta Zona de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) Próspera haya sido impulsada por el narco y ex presidente Juan Orlando Hernández. Justamente, en mayo pasado estalló el “Hondurasgate” a partir de filtraciones de conversaciones de Hernández, en una de las cuáles éste refiere sobre un aporte de Milei por u$s 350.000 para operaciones de prensa contra gobiernos de centroizquierda latinoamericanos.
Mientras que en términos de recursos, un caso es el de las mega instalaciones del datacenter que desarrolla la compañía Amazon -propiedad de otro tecnofascista: Jeff Bezos- no tanto por la inversión de u$s 26.000 millones. La molestia se debe a que demandará 2,2 gigavatios para funcionar -equivalentes al consumo de un millón de hogares, y requerirá 1.100 millones de litros de agua por año para refrigerar los sistemas [NdR: 7 de cada 10 estadounidenses se declaran contrarios a los datacenters].
Datos en torno a los cuáles, cualquier criollo avispado ligará con la demolición al resguardo legal sobre el agua dulce o modificación a la Ley de Glaciares en que avanzó el Legislativo nacional. El paso siguiente será la unción de Thiel como el opuesto a Juan Bautista Alberdi -padre de la Constitución Argentina-, al proveerle la llave extra constitucional para delimitar una Mini Argentina Digital y laxo sistema impositivo. De ahí, la prisa en pleno fervor mundialista por la Ley Thiel o Super RIGI.
Lo que a su vez explicó los recientes encuentros de industriales como Paolo Rocca con el líder del Pro, Mauricio Macri, a los fines de reactivarlo como alternativa dentro de la propia derecha argentina. De lo cual se desgajó la senadora nacional Patricia Bullrich, con su desmarque respecto a posiciones violeta. La legisladora llegó a plantear su “objeción de conciencia”, respecto a un pliego de una candidata a jueza, a pesar de las risotadas por semejante invocación.
Bullrich aseguró en las últimas horas ante los medios de prensa que ofreció su renuncia como Jefa del bloque de Senadores nacionales del mileidismo. Mientras que en off le adjudicaron el compromiso de no dejar hacer al Desregulador Federico Sturzenegger con sus normas proclives al tecnofascismo.
Además de este frente interno en las filas ultra, un factor adicional se posó en el firmamento político. Un sondeo de Hugo Haime, una de las consultoras sociológicas más respetadas del país, situó a Cristina Fernández de Kirchner como la figura política con mayor nivel de adhesión en nuestro país.
Un hecho resaltable que CFK encabece el Top Five de políticos considerados hacia el futuro, por cuanto se mantiene la extravagante condena en su contra y crece la sensación de injusticia, junto a la nostalgia por el período 2007-2015. Sobre todo, a la hora del almuerzo familiar, una costumbre que en la era violeta se ha ido deshilachando.
En este quíntuple menú, además de la ex mandataria figuran Bullrich, Axel Kicilof, Javier Milei y Miryam Bregman, de acuerdo a la más reciente medición de Haime. Tres de centro y centroizquierda, dos de derecha o ultraderecha, para dolor de cabeza del hemisferio corporativo de nuestro país. Sin embargo, la amenaza inminente está inscripta en el ala más a la derecha de Balcarce 50: la que sintoniza con Thiel y Palantir.
Por lo que en la víspera intentó contrarrestar el propio Milei cuando en el cierre del encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos en Finanzas recurrió a una advertencia algo curiosa. La del “monstruo K”, enroscada en la metáfora escolar de una película de Disney, perpetrada ante un auditorio que se jacta de ser ellos quienes infunden temores o cautela en el imaginario de terceros.
En realidad, el nuevo Alien va tomando forma en otro lado y atemoriza a empresarios, analistas, economistas, líderes mundiales (como la primera ministra danesa Mette Fredriksen) y filósofos. La de los angurrientos empresarios del bando tecnofascista que ya sumieron en la incertidumbre a corporaciones como Uber, Microsoft y Starbucks [NdR: Ver artículo ] con los costos de la IA y el inmenso pasivo social de los datacenters. Ahí están, esos son. 
NdR, 3 de junio de 2026.
