(*) Nena Córdoba. 
Por qué de un pueblo del interior del país? A mí me parecieron mujeres de cualquier sitio. He visto esas cortinas desgastadas, los mismos relojes implacables, he visto ciruelos florecidos, ciruelas en proceso de putrefacción (valga lo molesto que puede sentirse lo subliminar de la palabra putrefacción) y mujeres, mujeres, mujeres por todas partes, con las mismas alas que no alzan vuelo, que se fagocitan en la soledad alienable, la desesperación heredada por generaciones, la inercia ante el paso del tiempo y el juego (el juicio a la rata por ejemplo, escrito por Vargas, copiado por Renoldi, con un juego que identifico con los primeros deseos sexuales de la infancia por esas bicicletas que al principio me molestan y después me doy cuenta que solo molestaban a mi pudor infantil que es solo mío. Y esa molestia me sirve para olvidar que no entendí por qué las linternitas tan modernitas que nada tienen que ver con esa pintura al fresco que vieron mis ojos hasta ese momento).
Me quedo con la sensación de molestia que punzó algún recuerdo. Igual de punzante y tamizado de humor de la “memoria” viva, con que estos personajes “se comprenden”. Dos hermanas con los mismos y diferentes recuerdos, como todo recuerdo de familia que tendrá el color que le ponga según qué familiar lo relate.-
No me meto con la Dramaturgia, comparto la admiración hacia Arístides Vargas, (De todas sus obras mi preferida es Pluma y la Tempestad, siempre soñé hacerla pero preferiría no dirigirla sino actuarla).
Pero cuando empiezo a ser conquistada en una abstracción que ahoga mi propio tiempo, casi sin querer mi atención también es perturbada por un inodoro... Alguien me dirá después que era un videt, no un inodoro. Definitivamente mis anteojos ya no me sirven.
Porque lo conozco (Al Renoldi, digo. Trabajé con él durante 10 años) sé que el universo de cualquier mujer lo intriga y a veces me parece que hasta lo tortura.
Las actrices dibujadas del color sepia que pintan los recuerdos, adoptan distintos nombres, formas y voces, tallando las edades de cada personaje como si fuera lo más fácil del mundo, en un ritmo increíble que evidencia entrenamiento disciplinado y metódico no solo del músculo de la memoria. A ellas les creo todo. Las aplaudo silenciosamente, aunque por momentos no entiendo. ¿Que dijo? No importa, al rato algo me hace deducirlo. Veo el inodoro. Alguien luego me dirá que es un bidet, no un inodoro.
Me esfuerzo en comprender el sentido de las perchas con ropitas que cuelgan sobre mi cabeza y empiezo a imaginarme que en cualquier momento caerán… no en cualquier momento, sospecho que al final (una vez el Renoldi al final de una obra, hizo llover piedras). Hay!!!! Mi intachable memoria!
La memoria es un músculo, dice un personaje. Un músculo que se ejercita. Me pasa que el  vertiginoso relato que estos personajes tiran al ring, como si fuera lo más normal del mundo, termina por aturdirme y confundirme. Escucho a Vargas que para entonces a mí me parece medio plagiado por Renoldi, porque el Reno escribe la escena haciendo la contra. No te mima, te contradice, no firma ninguna alianza, ni con las actrices, ni con los personajes, ni siquiera con el público. Los tortura. Y me imagino la tortura de esas … mujeres… (por las actrices… y por sus personajes)
Bien Reno! Otra vez te saliste con la tuya. Has sentenciado que la vida de estas mujeres es una tortura. Torturando, con algunas pinceladas expresionistas que bien sé cuánto me encantan.- Ahí me doy cuenta que no has plagiado, con el perdón de Vargas. Por lo de la tortura, no por lo otro.- En lo otro capaz que si le hizo plagio.
Parece que el tiempo que pudre la ciruela o la fermenta fuera él, que las ratas putrefactas han sido colgadas por él, que ha sido Arístides Vargas quien se las robó al Reno, por eso no las vemos, y nos hace creer que están detrás de las cortinas desgastadas están dele roer la madera de la casa sobre todo las del dintel, supongo… que cae al final junto con…
Me tortura el tiempo que transcurre en sendos relojes arriba de esas mismas cortinas. De a ratos me conquista la frescura de las niñas, me enternecen, tan flaquitas, tan largos sus cabellos, me roban risas, deseo que sigan, pero se escapan en los recuerdos, cuando éstos traen tías, sobrinas, abuelas y domésticas que se apoderan de sus cuerpos como si fueran de ellas. No hay Hombres, solo referidos.  Y parece un universo tan frustrante. Particularmente dejé de frustrarme cuando en mi universo los hombres comenzaron a ser personajes de referencia.- El Reno todavía cree que las mujeres sin hombres vivimos en una tortura.- Ese es su plagio.- Pero qué buenas actrices, qué dúctiles y auténticas.- Y en las bicicletas que no sé bien en que momento me sorprenden, me imagino en esos juegos que se juegan debajo de las camas con la oscuridad cómplice… pero esas lucecitas molestas de unas linternitas… no entran en la pintura al fresco que vi hasta entonces. Bueno, te lo perdono.
Porque ahora estoy conmovida por mi forma de mujer, por mi tiempo, mi edad y el de las ciruelas y me pregunto: Habrá lugar para el… bidet en mis memorias?
Y si, nunca me gustaron los baños sin ellos… yo lo viví todo, y nunca me gustaron los baños sin bidet. Lo que incomoda se graba en ese músculo hecho de tiempo y afectos, cuando se ha vivido varias edades de la ciruela, y se escapa de la vieja casa roída de viejas pasiones, lubricando la desesperación con un vino… que viene también con la casa, con la memoria y las partidas.
Y en ese momento en que me vuelvo a conmover, caen las perchas con ropitas.
Pero no del todo, al menos no sobre mi cabeza. Y junto con ellas el dintel…
… Como las piedras que el Reno hizo llover en… bueno, no importa, son herencias de algunas mujeres cuyo universo torturan al Reno.-
La Edad de las Ciruelas – de Arístides Vargas – Interpretada por Cecilia Morales Perrone y Romina Apaza – Dirigida por Jorge Renoldi (Seguro que iluminada, musicalizada, vestida y todo lo demás también por Renoldi)
14/11 – 22 hs - Pro - Cultura Salta – Fiesta Provincial de Teatro/ 2019 
Les doy tres mascaritas felices y una triste.
La triste es por el inodoro, que alguien me dijo que era bidet, por las perchas con ropitas y el dintel.
Lo de “mujeres de pueblos del interior del país”, puede ser una tara mía así que olvidémoslo.
Igual no tenés por qué concordar conmigo en estas sensaciones.
La próxima función es el LUNES 18 (feriado) a las 20 hs. En mitre 331 (Pro-Cultura Salta)
Andá a verla. Vale la memoria. En una de esas me haces cambiar la mascarita triste o le pones una quinta mascarita.
Y acordate que lo mío es un comentario de las sensaciones que vivo como espectadora.
A las críticas, las hacen otros.
(*) Directora del Grupo Teatral NN.
NdeR, 15 de noviembre de 2019.