Los hallazgos por descubrir en territorio andino

- DE ANTOJOS

Los hallazgos por descubrir en territorio andino
Los hallazgos por descubrir en territorio andino

La inquietud escabiológica nos derivó en un tinto hasta acá desconocido, al menos para nosotros. De la cercana región de los Valles Calchaquíes experimentamos algunos de nuestros sentidos con el Malbec “Terroir Andino”. Un elixir rojizo y mucho para dar en esas noches de sed invernal, clima seco al estilo agosto y así lo pasamos con este descubrimiento. Como narramos a continuación.


#TintoALaVista

M. Rocamora (*).

La hemoglobina de los Valles Calchaquíes tiene su razón de ser y depara agradables sorpresas si uno amplía un tanto el foco de la atención del paladar. A veces, hasta el trayecto en uno y otro sentido entre esta región del lado salteño hasta la franja situada en suelo catamarqueño, seña particular del Malbec hallable bajo el nombre “Terroir andino”, recientemente probado por paladares con alto grado de fiabilidad (los nuestros).

El próximo 15 de agosto, cuando la gente de una bodega salteña realice una degustación habrá seguramente ocasión adicional para este elixir que nos encontramos en Go Bar, novel reducto situado en Alvarado 1166. Un tinto del varietal insignia en nuestro país, el cual se nos antojó empardado en aroma y al paladar, con un epílogo verdaderamente más equilibrado que el Fisco con que tanto alacranean en Yrigoyen 250 (CABA). Claro que fue sólo una impresión, ya que para corroborarlo será necesaria una visita adicional a este emporio en la vecindad del Paseo de los Poetas.

Algunos detalles a destacar en esta suerte de paratexto de “Terroir andino” es el notable peso de la botella y el tapón sintético, cuya extracción no exige musculatura exuberante (en contraposición a otras marcas) aún con destapador de dos tiempos. De paso, hay que señalar que este tipo de ´corchos´ -al igual que los de tapa rosca- elude la posibilidad de toparnos con los vestigios del TCA, hongo que a veces afecta deja aroma a ropa mal enjuagada en el vino. Así que bienvenido dicho cambio cultural.

Este Malbec es vino joven y de acuerdo a lo que nos enteramos proviene de una hectárea con vides del varietal oriundas del sector gaucho de los Valles, con la mitad de la producción estacionada por 8 meses en barricas de roble francés de primer uso. La recomendación especializada indica que puede tener una guarda de 2 a 4 años, en sitio con poca luz y nula exposición a temperaturas elevadas, por supuesto. Prerrogativa útil para una botella accesible en el rango sub 10 lucas.

Dado que se debe servir entre los 14 y los 16 grados conjeturamos exigible evitar las maniobras con los dedos/palmas de la mano que tiendan a elevar en copa estos parámetros termométricos. Y si bien la ortodoxia recomendaría degustación con algunas carnes rojas, nuestro espíritu algo chúcaro efectuó este procedimiento con un corte porcino y unas cucharadas de “Santa Pasta”, de ajo orgánico, delikatessen de veras adictiva (producto catamarqueño 100 %, según alcanzamos a deducir).

Al parecer, en poco tiempo más se podrán degustar los Terroir de uvas torrontés y el rosado de este mismo varietal, según lo deschavado en El Esqiú, publicación de la vecina provincia. Etapa de corroboración para la que requeriremos la concurrencia de connaisseurs como el dr Rocha Alfaro o el Alligator Fantozzi, con alta probabilidad.

En esta primera aproximación, a la hora de las brujas también desoímos consejos de encajar tal experiencia con música lugareña y, en cambio, tocó hacerlo con “Hysteria”, el gran clásico de Def Leppard. Claro que en la siguiente podría realizarse esta operación junto a más comensales, otra banda de sonido y diferentes platillos de apertura. Aunque seguramente esto no alterará nuestra presunción original de haber dado con un más que respetable Malbec. 


NdR, 6 de agosto de 2025.

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