El coronavirus no es la única pandemia

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El coronavirus no es la única pandemia
El coronavirus no es la única pandemia

Con la aparición de la nueva cepa del corona virus en la ciudad de Wuhan, las redes se han hecho eco con una variedad de “opinólogos” con digna mención como “Fan Destacado” en Facebook. Pues la primicia de que la enfermedad respiratoria “pudo”, y repito “pudo”, haber surgido en el mercado de dicha ciudad china por sus malas condiciones de higiene no ha provocado más que rechazo, temor, ideas medio locas y como no, las fake news.

Por: Belisario Mendieta (*). 

Es en este punto, el de las falsas noticias, donde las redes sociales se llenaron de post con unas series de videos del supuesto mercado donde se mostraban como se tenía enjaulado animales “exóticos como murciélagos, serpientes” y hasta perros. Se puede apreciar como los mantenían vivos y luego los sacrificaban para ser parte de un platillo de esa peculiar gastronomía.

Para la sorpresa del que escribe la nota, el video corresponde a la ciudad de Yakarta, Indonesia, a más de 4100Km de distancia entre cada urbe, así lo informa la cadena de noticias internacional RT. Lo novedoso es que no solo la “populus” de internet pisaron el palito, también lo hicieron grandes medios de comunicación nacionales, que es donde nos compete. Medios como el Clarín o Infobae publicaron una nota donde mostraban el video del mercado de Yakarta como si fuese el de Wuhan. Con comentarios de “terribles imágenes” y “no había control sanitario” no han hecho más que levantar una cortina de supersticiones sobre la población china y sus hábitos.

Si bien en las notas publicadas al final agregan imágenes reales de AFP, una agencia de información mundial, sobre el mercado de Wuhan pero las primeras en llamar la atención no son más que de otro lugar y se tiende a afirmar comentarios no más lejos de la realidad.

Citando a  Joseph Goebbels, jefe de la propaganda de la Alemania nazi, una mentira repetida mil veces se convierte en verdad.

Como explica Javier Telletxea Gago, Sociólogo, Antropólogo y Profesor español residente en china en su canal de YouTube las autoridades chinas y los científicos manejan la hipótesis de que pudo haberse originado por la gesta de murciélago o serpientes infectadas y de ahí muto la cepa, no por condiciones higiénicas del mercado en sí. Pero como explica el youtuber, no es habitual que la población asiática coma este tipo de platillos pero no se descarta que algunas poblaciones rurales tengan en su dieta los murciélagos o serpientes como parte de legado cultural, aun así, en grandes urbes como Wuhan, con 14 millones de habitantes, no se comercializa ni se come ese tipo de comida.

El cultivo de lo falso

Días después, se publicó otro video, escandaloso para occidente donde podemos ver a una persona de rasgos asiáticos comiendo en un restaurante una sopa de murciélago. Las reacciones no tardaron por los “Fan destacados” y solo provoco el aumento de supersticiones y comentarios poco racionales. El sociólogo menciona en el video que el video no fue filmado en la ciudad donde se originó el brote ni mucho menos en China. La filmación proviene de la Republica de Palau, a unos 3300Km de la ciudad china.

Al parecer, en esa isla del Pacifico sur, es un plato tradicional la “Sopa de Murciélago a la Palau” que se suele servir a los turista, en comparación a algo más occidental como el jamón serrano madrileño o las empanadas salteñas, aperitivos de bienvenida.

Ahora mismo la sopa es más china que isleña, ¡un robo cultural sin precedentes¡ o eso parece ser por internet.

Telletxea Gago se encuentra en la ciudad de Dangyang, al sur de la prefectura de Hubei y que su capital es Wuhan, epicentro de la enfermedad. Al finalizar su explicación de la situación, agrego en subtítulos que el gobierno prohibió la salida de la población, hasta donde tenga entendido, de la población de la región de Hubei y alrededores.

El gobierno de Pekín ha tomado medidas extremas para contener la situación, debido a la falta de información de la cepa nombrada, de momento, 2019-nCoV. A la fecha se cerraron 13 ciudades afectando 41millones de personas.

Pero la proliferación de fake news y de fake video, han provocado una avalancha de información errónea, de la cima con los medios de comunicación que no verifican la fuente hasta los “fan destacados” de los medios en Facebook generando malestar, odio, racismo y comentarios carente de lógica. En un contexto así, la cadena de información no verificada tiende de apoderarse de los instrumentos comunicacionales volviendo más grande la avalancha de incoherencia.

Entretenimiento o información

¿La era de la información está en jaque? O ¿Es parte de su esencia la idea de algo irreal? Cuando se abre el teatro de noticias, al mismo tiempo también  se suelta el telón la desinformación, un fenómeno al estilo del teléfono descompuesto pero potenciado con el internet y el alcance masivo que tiene la misma.

La idea de la comunicación con un perfilamiento académico es la construcción de conocimiento, uno que sea útil a la sociedad y salga del páramo desinformativo. Poniendo en contexto con la enfermedad, si la ciudadanía no está informada con fuentes verídicas, no tendrá las herramientas para la toma de decisiones coherentes. “Que es el virus en cuestión, donde se originó, como se contagia, la propagación y los métodos de cuidado” y demás información que ayudan a tener un parámetro lógico de acción y cuidado además de que evite decir desaciertos por internet o de asustar más y más.

Desde mi posición como estudiante de la comunicación, la idea de combatir las fake news es algo que toda persona que se quiera dedicar a esta profesión debe tener muy en cuenta porque es un derecho y nuestra obligación de brindar información verificada o con fuentes para la construcción de un conocimiento verdadero. Debemos crear “True News” para no decir “Fake News” esa es la profesión un tanto romántico pero no es malo soñar.

Al momento de escribir esta nota, tanto las autoridades chinas y de la OMS, Organización Mundial de la Salud, no poseen datos específicos de lo contagioso y mortal que puede ser y tampoco una cura efectiva para contener la enfermedad, no más, que los antibióticos cotidianos.

(*) NdeR, 31 de enero de 2020  


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