En el nombre de corral

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En el nombre de corral
En el nombre de corral

El cumpleaños 39 y las cuatro centurias de la capital gaucha resaltó contrastes entre el palco principal y un cuadrilátero lateral. Las arengas por un porvenir hospitalario, registradas desde una situación desventajosa. Y el lugar que debería darse el mundo reporteril, frente a dichos contraste de coyuntura.

#Actos #Cobertura #Pandemia

El trayecto hasta una ciudad con oportunidades de progresar para amplias franjas de vecinos tendrá de cronistas a decenas de reporteros, los de hoy y los que vengan el día de mañana. Aunque tal vez sea conveniente preservar a los actuales relatores de las novedades cotidianas del mal que viene aquejando a un ritmo cada día más vertiginoso –en contraste con la situación de cuento de hadas que imagina el COE- a toda la población de Salta.

La gestión capitalina podrá invocar su glosario con loas a la metrópoli cumpleañera, aunque es de esperar que el exhorto apelando al coraje no incluya en tal combo exponer a los trabajadores de prensa al huracán de contagios venidero. Esto indica que “vamos hacia una Salta más linda, moderna e inclusiva para todos”, conjeturó este viernes la intendenta Titi Romero, jefa espiritual del titirromerismo. Frase registrada desde un corral cercano al palco principal en que se agolparon cronistas y camarógrafos.

Si bien es de suponer que casi todos los reporteros habrán estado embelesados con la oratoria de la Alcaldesa, en paralelo ya existen señales como para decretar el fin de la inmunidad ante el coronavirus que recubría a los trabajadores de prensa. El reciente deceso de Mauro Viale y la afección de COVID-19 que tuvo contra las cuerdas a Víctor Hugo Morales, así lo atestiguan.  

De manera tal que poner a prueba esta supuesta invulnerabilidad sanitaria de los periodistas gauchos no sea lo más aconsejable. Además, los apelativos totalizadores rara vez incluyen al universo real, sino que se circunscriben a grupos: todos los de azul, todos los de verde, todos los de rojo, y así en adelante.

Mucho menos cabe la actitud contemplativa de aguardar a que un/a dirigente/a inaugure, corte cintas o de la botadura a una línea de acción que no le surge, por sí sola. Las más de las veces, las conquistas de derechos requieren de los miembros más chúcaros a los efectos de notificarles a quienes mandan, en cuanto al requerimiento planteado para cumplir tal o cual labor. El periodismo no es la excepción.

Una cierta actitud rocker no es para desdeñar, en relación a este tipo de “desconsiderandos”, comisionado la mayoría de las veces a la contraparte reporteril que los oficialismos encargan administrar sus relaciones con la prensa. Este nexo, en algún momento histórico, servía para equilibrar el vínculo entre los intereses de los funcionarios y las demandas de los reporteros. Pero arrasó con esta era la extendida propensión de las/los encargadas/os de la comunicación estatal a preferir como base el funcionariado, ya sea electo o por resolución administrativa. 

Crédito fotográfico: FM Aries.

NdR, 17 de abril de 2021. 


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