#VuelvePrimavera
M.R.
El despido de Ozzy Osbourne de Black Sabbath fue el inicio de una de los resurgimientos más espectaculares que se recuerden en el mundo del rock. A tal punto que en la primavera de 1980, el cantante tenía en las tiendas su primer álbum solista, además de un compinche estelar en el guitarrista Randy Rhoads.
Además, tenía nueva representante en Sharon Arden, con quien luego contraería matrimonio y formaría una frondosa familia. Mientras, los Sabbath se quedarían con el padre de Sharon -Don Arden- como manager y férreo guía del grupo, cuyos integrantes habían decidido separar a Ozzy [NdR: tras perder una apuesta con David Lee Roth, cantante de la banda de apertura, Van Halen, respecto a consumo de alcohol y drogas].
El hecho fue que luego de su expulsión, Osbourne hizo rancho aparte con Sharon y para el 20 de septiembre de 1980 ya tenía banda, fechas para actuar en EEUU y nueva agencia de representante. En la grabación del debut solista, la banda se había conformado con Bob Daisley (bajo), Lee Kerslake (batería) y Don Airey (teclados), pero Ozzy y Randy brillaban con luz propia y retroalimentada entre ambos.
El álbum contenía auténticas obras de composición e interpretación, tales como “I Don't Know”, “Crazy Train”, “Goodbye to Romance”, “Dee”, “Suicide Solution”, la funeraria “Mr. Crowley”, “No Bone Movies”, “Revelation (Mother Earth)”, y “Steal Away (The Night)”. Es decir, ningún tema de relleno y fácil de pasar por alto.
Lo cierto fue que “Blizzard of Ozz” vendió 5 millones de copias en todo el mundo. Además, preparó el escenario para el segundo trabajo “Diary of a madman” con el que posicionaría a Rhoads en el firmamento de los grandes de las 6 cuerdas, pedestal del que jamás nadie pudo bajarlo. Menos en su efímero tránsito por esta vida e iluminar la carrera del loquísimo frontman del rock británico [NdR: Ver artículo ].
NdR, 21 de septiembre de 2026.