Venda adhesiva sobre una gran herida

El impasse hasta el 30 de noviembre posibilitará descomprimir parcialmente la situación con las cirugías y el conflicto de Salud con anestesistas. Una conciliación judicial oportuna, aunque no resuelve el problema de fondos con los profesionales del sector. Un entuerto que intentamos desentramar en los siguientes párrafos.
Hace 54 minutos SOCIEDAD


#PaliativoSanitario

M.R.

La controversia entre el Ministerio de Salud provincial y los anestesistas continúa, a pesar del paliativo resuelto por la justicia salteña tendiente a reiniciar las intervenciones quirúrgicas previstas hasta el 30 de este mes. La situación está lejos de resolverse y con mayores chances de desembocar en un éxodo de galenos hacia provincias vecinas que ofrecen mejor remuneración, antes que un retorno a las tareas habituales en suelo gaucho.

El armisticio provisorio entre la cartera provincial y la Asociación Salteña de Anestesia, Analgesia y Reanimación se focalizó en retomar las cirugías programadas -luego demoradas tras el conflicto por honorarios- hasta fin de mes. Esto, luego de la audiencia de mediación convocada este martes por el juez Nicolás Postigo Zafaronich, titular del Juzgado Civil y Comercial Nº3.

En paralelo al restablecimiento de dichas prestaciones, la ASAAR seguirá con las negociaciones ante el Ministerio de Salud, cuya meta es actualizar la remuneración de sus asociados. Mientras esto se tramita por la vía administrativa, los anestesistas mantendrán sin interrupciones la actividad en los quirófanos, particularmente en los hospitales del interior provincial que habían sido el mes pasado los más afectados por esta medida de fuerza.

Frente al planteo efectuado por la ASAAR en octubre, el ministro Federico Mangione había invocado restricciones presupuestarias derivadas de la merma en la coparticipación nacional que percibe la provincia de Salta. Sin embargo, esta excusa se vio empañada con la difusión del Decreto 618, fechado el 30 de septiembre de 2026.

Por medio de esta medida administrativa, con firma del Vicegobernador Marocco y del propio Mangione, esta cartera le otorgó una suerte de ´patente de corso´ al esbozo de SRL “Gestión Integral del Norte” para reclamar impagos a obras sociales. Detrás de esta entidad en formación se encuentra el ex ministro de Trabajo Rubén Fortuny, autor de la iniciativa con ulterior venia gubernamental.

La espectacular ponderación del Ejecutivo en este Decreto 618 llegó a situar al convenio con GIN como una auténtica “fuente de recursos que contribuye al sostenimiento de los establecimientos sanitarios, la adquisición de medicamentos e insumos, el mantenimiento del equipamiento y la continuidad de las prestaciones de salud”. Un prodigio recaudatorio capaz de extrapolar conjeturas respecto a la propia existencia o el sostenimiento de esta cartera sanitaria, en caso de no haber existido la SRL reclutada el pasado 30-S.

En el diagnóstico para este contrato provisorio, Salud sintetizó que en 2025 sólo consiguió recuperar un escaso 12% de las prestaciones en hospitales públicos, a fin de cubrir prestaciones a afiliados a obras sociales. De un total de 11.000 millones impagos, por parte de estas entidades de cobertura administradas por sindicatos o por medio de empresas de medicina prepaga. El punto flaco de la actual gestión en el Ministerio de Salud provincial.

Esta deficiencia no fue planteada desde un sector de la oposición, pues tal fracción no cuenta con voz, ni representación parlamentaria. La expuso la diputada provincial oficialista Laura Cartuccia, para quien el Ministerio de Salud debería encargarse de esta tarea con su propio personal, en lugar de tercerizar este trabajo.

Y es que la crítica situación expuesta por los anestesistas puede traspolarse a otras especialidades médicas, actualmente en una situación similar. Ante lo cual, el organismo a cargo de Mangione focalizó su accionar en la ASAAR como un caso molde a resistir y ejemplificar al resto de los sectores de galenos. Pero la divulgación del Decreto 618, con la tercerización del cobro a las obras sociales le restó legitimidad argumental.

La situación llegó a niveles extremos y en el hospital San Vicente de Paul (Orán), el cronograma previsto vio atascarse 60 turnos para intervenciones quirúrgicas, según publicación de Nuevo Diario de Salta. Entre las que se detallaron las correspondientes a especialidades como ginecología, pediatría, cirugía general y traumatología, entre otras.

Es decir, sin afectar aún las prestaciones más urgentes e impostergables, tampoco la atención a pacientes oncológicos, mujeres embarazadas o niños, según aclaró ASAAR. Aunque la demora en las negociaciones, por parte de la cartera de Salud con esta entidad de anestesistas desembocó en un cuello de botella acerca de las cirugías programadas con antelación. 


NdR, 4 de noviembre de 2026.

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