#DiaDelTrabajador
F.P.
Más allá de las salutaciones protocolares y los mensajes autosatisfactivos para sus emisores, el horizonte obrero mantiene su preocupación en los aumentos venideros. En este panorama, las subas en servicios como gas, agua, electricidad, transporte y combustibles sopapean con fuerza sobre los alicaídos ingresos proletarios.
Ni siquiera como paliativo, el mileidismo consintió este año paritarias capaces de arrimar en porcentaje al 12 % que marcará la inflación en el primer cuatrimestre de este año. Ni qué decir de lo ya resignado e incinerado en el altar de la “lucha contra la inflación”, durante 2025 y 2024. Mejor no recordar esta y anteriores batallas perdidas.
En la vereda de enfrente, el criollaje trabajador puede apreciar a comienzos del quinto mes del año un sindicalismo dubitativo, paramétrico y agazapado, mientras otros sectores con predisposición más agonal pujan en representatividad. En tanto, la principal fuerza de oposición -el pejotismo- debate nombres, propuestas y financiamiento para el próximo desembarco electoral. Por su parte, la izquierda rebosa en el segundo ítem peo flaquea en el tercero.
Los estudios sociológicos con alto grado de fiabilidad (Atlas Intel, Hugo Haime, Aresco, etc) coinciden en un vértice: el disgusto ciudadano al padecer por ingresos con cada vez menor poder de compra, mientras cuentan millones cerca del Presidente Milei. Fórmula polinómica de la ira, cuyo subproducto se convierte en rechazo mayoritario hacia la gestión violeta.
Así, el deterioro en las condiciones de vida que percibe un 70 % de los connacionales no viene como un efecto de decisiones estocásticas. Al contrario, son la consecuencia de los principales lineamientos de Balcarce 50 y el grupo de mega millonarios que hasta hoy delibera en el hotel Llao Llao [NdR: Ver artículo ].
Una muestra de lo anterior es lo que explicó el colega Sebastián Lacunza, en su cuenta en la red social X. En la víspera, Lacunza resumió que “todas las petroleras nacionales están acelerando anuncios de producción de petróleo para meterlos en el RIGI”. Esto fue posible, a raía de “una modificación del RIGI que no preveía nadie en la industria hace un año, casi toda la nueva producción va a ir por esa vía”.
Con lo cual, los incrementos en combustibles son absorbidos por empresas y consumidores individuales, mientras que las petroleras se quedarán con “miles de millones de dólares que el Estado dejará de cobrar en las próximas décadas”. En tanto, una “gran parte de los proyectos ya existían, porque los números de producción sin RIGI venían siendo hiperrentables”. De tal menara, “cuando veamos que el RIGI suma proyectos de inversión por decenas de miles de millones de USD (ya empezó a ocurrir), habrá que lamentar más que celebrar”.
Por lo que sólo están para aplausos los funcionarios del gobierno mileidiano que deben rendir cuentas ante el Legislativo. De acuerdo al último sondeo de la consultora Atlas Intel, la administración violeta empezará mayo con uno de los peores indicadores sociales: - 62 % en la imagen sobre Javier Milei.
La yuxtaposición entre degradación de los estándares de vida y delitos en el manejo estatal concentran las preocupaciones centrales de los argentinos. Según esta medición, dichas temáticas se ubican en las siguientes estanterías: Corrupción: 50,3% Desempleo: 38,5% Inflación: 35,9% Situación económica: 32,6% e Impunidad y Justicia: 29%.
Solamente aprueban la gestión violeta el 30,6 % de los entrevistados (sobre un total de 4.844 consultas hechas por Atlas Intel). En contraste, la reprobación alcanza al 59,3 %, tal vez con la sumatoria entre puntos suspensivos de un 10,1 % que apenas se atrevió a considerar como “Regular” el desempeño del oficialismo.
Sin embargo, las posibilidades que esta apreciación negativa se extienda en los próximos meses tiene asfalto para recorrer. Ante la consulta sobre la situación económica o apreciación personal respecto a la economía criolla el 68% la consideró “Mala”. Contra un escaso 21 % que la encuadró como “buena”.
Finalmente, en la proyección de acá hacia la segunda mitad del año, el porcentaje de pesimismo es similar a lo indicado en el párrafo anterior. Es decir, un 56 % consideró que no mejorará o empeorará el panorama económico del país (sumando el 56 % que contestó “peor” y el 10,1 % que dijo “igual”). 
NdR, 1 de mayo de 2026.
