#TrapisondasContables
F.P.
A pesar del entusiasmo teatralizado en las filas violeta, los pases mágicos para aparentar superávit fiscal y la progresión de compromisos financieros mantienen en vilo a inversores y analistas económicos. Específicamente luego de la postergación de pagos por $ 2 billones que Yrigoyen 250 “pateó” hacia adelante y esta semana disparó preocupación.
A casi nadie escapa esta artimaña del Ministerio de Economía de la nación, consistente en reprogramar pagos a proveedores, envíos a las provincias (y municipios) y en un contexto en que la recaudación va para atrás. A tal punto que las provincias pasaron de registrar superávit a reducir este margen favorable casi hasta 0, o bien -en la mayoría de los casos- cayeron en déficit.
En la semana que concluyó, el Ejecutivo salteño anunció la toma de un crédito en concepto de anticipo (de fondos nacionales a cobrar) por $ 259.000 millones. Con lo cual, el saenzismo espera sofocar el humor de empleados de la administración pública aterrados ante la posibilidad de un “kikito” con el medio aguinaldo de junio próximo. Lo mismo que en los municipios. Pero este crédito se acordó a una exorbitante tasa de interés: 15 % anual.
Ciertamente, esta cifra a girar desde el Ministerio a cargo de Luis Caputo equivale a poco más del 16 % del Presupuesto anual de nuestra provincia. Aunque con la recaudación nacional, provincial y municipal en caída libre, la incógnita respecto a cómo pagar el medio aguinaldo es sustituida por cómo Salta hará para pagar este crédito.
El Gobernador Gustavo Sáenz firmó este compromiso de adelanto nacional con el Secretario de Hacienda, Carlos Guberman. Pero la pelota ahora pasará al área económica gaucha, la que a su vez está en medio de un recambio preanunciado por el egreso del Ministro Roberto Dib Ashur y la incógnita latente sobre su reemplazante.
Mucho más urgente y alarmante es la situación en la región metropolitana, es decir, en el Conurbano bonaerense. En esta región, el consumo se hundió entre un 5% y un 18% en aquellas Intendencias en que predomina la clase media empobrecida, como en otras en las que aún se percibe cierto bienestar.
La corrosión del bolsillo en medio de tarifazos, boletazos de transporte, naftazos y subas en precios de alimentos y bienes de primera necesidad resulta evidente. A la par del salto en las cifras de desempleo, las que en Ciudad de Buenos Aires afectaron a 40.000 ex trabajadores, en Córdoba a 15.570 ex obreros y en Santa Fe a unos 12.500, según indicó este domingo el analista Leandro Renou, en Página/12. Estas tres provincias representan al 60 % del electorado nacional, en cantidad de ciudadanos aptos para emitir sufragio.
A esto se refirió el economista Ricardo Arriazu, quizás la voz más escuchada en Yrigoyen 250 y en Balcarce 50, cuando advirtió el riesgo político de un inminente estallido del desempleo en el Gran Buenos Aires. Una semana atrás, en un evento organizado por la compañía financiera Black Toro Asset Management, el ex integrante del equipo económico de José Alfredo Martínez de Hoz e ideólogo de la “tablita” cambiaria, alertó en relación a provincia de Buenos Aires. 
3 mila
En su evaluación, el economista tucumano explicó que si bien puede apreciarse un cierto respingo en minería, petróleo y agro, estas actividades requieren más inversión que mano de obra. En tanto, industria, construcción y en el sector mercantil hubo un gran retroceso en cantidad de empleo, particularmente en el Gran Buenos Aires donde vive el 40 % del padrón nacional.
La situación preliminar se extendió a casi todas las provincias del país, donde las erogaciones -o gasto- crecieron 9 % mientras los ingresos apenas prosperaron un 3 %. De modo tal, 17 provincias ya cayeron en déficit fiscal (excepto Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén y San Juan), de acuerdo al último informe de la consultora Politikon Chaco, publicado este fin de semana por Clarín.
El mencionado estudio distinguió números muy preocupantes, como fueron los casos de Tierra del Fuego (-16,4% de sus ingresos), Santa Cruz (-12,9%) y Chubut (-8%). En el primer trimestre del año y debido al retroceso en la actividad económica y la suba de precios al galope -estanflación- las transferencias automáticas desde la Nación cayeron en términos reales un 6,4%.
Adicionalmente, este panorama debería completarse con una mirada general hacia el mediano plazo. Desde esta perspectiva, el analista Salvador Vitelli resumió este fin de semana en X que “hasta la finalización del gobierno actual vencen u$s 6.500 millones de amortizaciones de ONs (capital) y u$s 5.000 de cupones (interés)”.Lo que da un total de u$s 11.500 millones, sumando los u$s 5.000 M en 2026 y u$s 6.500 en 2027 [NdR: de los cuáles unos u$s 3.000 millones son de títulos de YPF a pagar desde julio del año próximo].
El frente externo es otro motivo de interrogantes, tanto en nuestro país como en inversores que tienen en carpeta el desarrollo de proyectos en suelo criollo. La deuda en dólares trepó a casi u$s 25.000 millones en estos dos años de gestión mileidista, sin contar los acuerdos que la semana pasada se avanzó con el BID y el Banco Mundial, teóricamente por u$s 4.000 millones más.
Vaya uno a saber si atarse al mástil para escuchar las sirenas sea una buena idea. Mucho más cuando éstas no tocan la lira, sino, ululan y emiten destellos en rojo, en señal de advertencia. 
NdR, 26 de abril de 2026.
