La exigencia
por justicia en medio de una serie de obstáculos extraños, resume en líneas
generales la reciente denuncia por una balacera en el sudeste provincial. De la
cual, un joven de 24 años se salvó de milagro, y sus padres exhortaron por
imparcialidad a las autoridades correspondientes en el trámite de esta causa.
“Vamos a pedir
por tentativa de homicidio”, le dijo este fin de semana a NdR Héctor Lazarte, progenitor
del muchacho baleado a escopetazos en Joaquín V. González el pasado 8 de
febrero. La presentación recién se hizo al día siguiente en la comisaría
contigua al capitalino Hospital San Bernardo, una vez que el pibe baleado fue
puesto fuera de peligro por los galenos de este centro de salud, luego del traslado
de urgencia desde la ciudad cabecera anteña.
Esta
presentación motivó la detención del agresor, Sergio Moreno, un hombre de 36
años de edad, quien aquel domingo baleó por la espalda al hijo de Lazarte y
previamente agredió físicamente e intentó atropellarlo, según el detalle
ofrecido en la denuncia. Un señor “que ya está en la calle como si no hubiese
pasado nada”, le contó el músico Lazarte a este medio, en tanto que puso en duda que su hijo pueda desarrollar de
acá en más una vida normal, dado que “se salvó por gracia de Dios”, dijo para
luego indicar que tiene varios “proyectiles en su cuerpo, en la cabeza, en la
espalda y en los brazos”.
Lo que
sobrevino
Sin embargo, los perdigones no fue lo único que Lazarte recibió como
preocupación. Al llegar a la ciudad anteña, unos días después que también arribara
la presentación formal inicial ante la comisaría capitalina, desde la Fiscalía
Penal le formularon una más que extraña conjunción de “consejos” y ofertas. De
manera tal que si el Procurador General de la Provincia de Salta, Abel Cornejo,
suponía que las sospechas se habían disipado por esta región, tal parece que se
equivocó.
Uno de estos
ofrecimientos, formulado por parte de un empleado de esta dependencia penal
gonzaleña se hizo con el presunto fin de “arreglar” el próximo capítulo de esta
investigación. Tras invocar una recomendación aparentemente formulada por una
auxiliar fiscal, el empleado transmitió que “querían que arregle para que le
paguen los gastos y que este tipo haga tareas comunitarias”, señaló este fin de
semana el padre del muchacho baleado. A lo que se negó, si cabe adelantar el
epílogo.
Además, a
Lazarte le llamó la atención que desde la Fiscalía Penal de Joaquín V. González
tentaran la posibilidad de rehacer lo actuado en la comisaría cercana al San
Bernardo. “Querían que lo vuelvan a revisar los médicos de González, cuando en Salta
lo revisó el de la Policía y el de Fiscalía de ahí”, reseñó el músico, sin
disimular la perplejidad con la que
interpretó esta exigencia. Bastante singular, si se la adiciona a aquel
ofrecimiento para morigerarle las consecuencias de sus actos al agresor.
NdR, 14 de
marzo de 2020.