Eliminar violeta en campaña

Fue un cruce a pura tensión en el que el candidato presidencial ultra eludió su identificación con el mileidismo. Un dato fundamental a tener en cuenta para el análisis del debate entre Lula Da Silva y Flavio Bolsonaro y el resto de la campaña. Seis días con mucha pimienta en la política, como especificamos a continuación.
Hace 11 horas F5 EN LA PUJA


#PasteurizacionDerecha

F.P.

El debate político en Brasil se puso picante y hasta el candidato presidencial ultra tachó de la estantería de musas al actual gobierno argentino. Este domingo, en el cruce televisado con Lula, Flavio Bolsonaro desmintió tener al modelo Milei como guía para un eventual gobierno si triunfase en la segunda vuelta presidencial.

Con un país enlistado hacia la segunda vuelta electoral el próximo domingo y en el cruce con su rival que le fue ampliamente favorable, Lula Da Silva eludió los intentos de manual e ´imputaciones´ de contar con amigos de izquierda. En cambio, arrinconó a Bolsonaro al preguntarle, más allá de afectos o simpatías ideológicas, si coparía “el modelo de país de Milei, el de la motosierra”.

Al que Da Silva retrató la situación criolla, a través de los indicadores en rojo en materia de pobreza, desempleo y actividad industrial. Frente a lo cual, el postulante ultraderechista empezó a pistonear en su narrativa, eludió identificarse con el mandatario argentino y naufragó en la explicación de su marca política.

“Ehmmm…y usted, el modelo de quién va a copiar?”, pretendió desentenderse Bolsonaro del ejemplo violeta e hilvanar una chicana. Pero su oponente sacó a relucir mayor seguridad, al plantear que sí seguiría un modelo: “el de Lula. El que hace crecer la economía y tiene el programa social más grande de la historia de este país”.

En otra de las recomendaciones del manual para el buen ultraderechista, Bolsonaro introdujo el dato de la población carcelaria que el pasado 4 de octubre optó por Lula. Alrededor del 60% que, tras los barrotes, prefirió a la centroizquierda en la primera vuelta electoral.

Ante lo que el actual mandatario redobló, al exhortar a que el domingo próximo “me vote el 100%, hasta tu padre”, le sumó en alusión a Jair Bolsonaro, actualmente en prisión desde fines de 2025. Réplica en la que Da Silva le adicionó que “él te conoce y sabe que soy mejor”, ironizó en referencia al déficit en formación intelectual del retador.

Mucho peor le fue a Bolsonaro junior en el reiterado intento de vincular a la actual gestión con hechos de corrupción al frente del manejo del Estado. “Flavio, aquí se habló mucho de corrupción. Yo te voy a hacer una propuesta”, alistó Lula. “Yo te desafío a que mañana, mañana, abramos nuestra cuenta bancaria, abramos nuestro sigilo telefónico para que el pueblo brasileño sepa quién es ladrón en este país”, desafió.

En dicha propuesta, Da Silva especificó que él abriría todos los archivos personales y los de sus familiares, mientras que Bolsonaro debería abrir los suyos y los de sus familiares. Con lo cual, conjeturó Lula, se podría pedir al Superior Tribunal de Justicia brasileño que reciba “tus documentos y los míos para que evalúen, antes de las elecciones, para que el pueblo sepa quién es quién en la historia de este país, para saber quién es corrupto, quién es ladrón”.

Acerca de lo cual, recordó que su hijo “abrió su cuenta bancaria para ser investigado y hasta entregó su teléfono. Porque no soy un padre que protege a su hijo como tú fuiste protegido por tu padre golpista”, gatilló. Sin embargo, Bolsonaro jr. no aceptó.

Para el robertocarlismo, el nedflanderismo, a lo mejor este cruce entre ambos candidatos cariocas catapultaría esas homilías de maestro ciruela intentando apaciguar a la paisanada. Si bien esa es justamente la prédica que le restó atractivo a la discusión política en nuestro país, en el último lustro. Y en paralelo, dio paso al cuasi monopolio del improperio para un solo sector. 


NdR, 19 de octubre de 2026.

ANUNCIO