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#ChristopherMisterio
M.R.
El actor Christopher Lee fue uno de esas figuras muy peculiares de todas las épocas del cine, como si hubiese recibido alguna ducha de eternidad por el único gusto de permanecer, más allá del paso del tiempo. Los documentos consignados en el Registro Civil londinense aseguran que el artista dejó este mundo el 7 de junio de 2015, aunque cabe poner en duda dicha formalidad.
El componente capaz de socavar la anterior verosimilitud, señala que a mediados de 2015 vio las dos primeras de la trilogía El Señor de los Anillos rodeado de enfermeras y asistentes del hospital Westminster. Platea a la que divirtió contando jugosas anécdotas sobre la filmación de estos multipremiados filmes, dirigidos por Peter Jackson, y su breve encuentro con el escritor John Ronald Reuel Tolkien.
Se sabe que Lee estuvo contrariado ante la convocatoria de Jackson, pues anhelaba el papel de Gandalf y el anecdotario menciona que aceptó a desgano interpretar a Saruman (aunque cueste creerlo). Es que mucho antes del proyecto cinematográfico, hacia 1954 el actor había sido uno de los primeros lectores de la triple obra sobre la Tierra Media y llegó a mantener un breve encuentro con JRR Tolkien.
Por ello, Christopher rememoró aquella tardecita de mediados de los años 50, junto a un grupo de amigos en el pub “Eagle and Child” de Oxford, entre quienes se encontraba CS Lewis. Sin dudas, un martes de reunión de la sociedad literaria The Inklings, y cuando el actor vio venir a Tolkien acertó a exclamar: “Dios mío! Es el profesor”. El escritor de El Señor de los Anillos lo saludo, luego Lee conjeturó mentalmente si debía “arrodillarse” o seguir petrificado por aquel encuentro.
Una serie de divertidos recuerdos, aunque fueran los últimos que mucamas y enfermeras del Westminster atribuirían al paciente que semanas antes había cumplido 93 años. Pero no las únicas.
El actor era descendiente de Carlo Magno, el primer emperador de Occidente. Lo que le proveyó un aire proclive a ser bien recibido entre la realeza europea, además de su peculiar vocación por las artes dramáticas. Incluso, en su infancia llegó a conocer al príncipe Félix Yusupov, uno de los nobles que participaron en el asesinato de Rasputín (prestidigitador ruso a quien interpretaría en 1966).
En 1939, el actor presenciaría en la capital francesa la última ejecución pública con el método de la guillotina. Fue previo a su candidatura como voluntario para combatir contra los rusos en Finlandia, lo cual no llegó a concretarse. Al igual que su postulación para la Real Fuerza Aérea británica, a la que después de aprobar el ciclo de estudio como piloto fue desestimado pro sus problemas de vista (aunque terminó prestando servicios en inteligencia militar en la Segunda Guerra Mundial).
Luego de aquel conflicto bélico, fue oficial en misiones militares de postguerra para identificar y localizar a criminales de guerra. Y, de paso, a tomar contacto con el escritor y ex espía Ian Flemming -creador de James Bond-de quien era primo político y esto, tal vez, lo acercó a su posterior reclutamiento como actor para interpretar al villano Francisco Scaramanga, en 1974.
Aquella mitad del siglo XX estuvo a punto de casarse con la condesa sueca Henriette von Rosen, y hasta consiguió la aprobación del rey Gustavo VI Adolfo para casarse con ella. Pero luego Christopher renunció a este amor, tras evaluar su imposibilidad de proveer a Henriette el nivel de vida al que ella acostumbraba.
Lee conocía 8 idiomas y dominaba cinco de ellos con notable fluidez, además era un eximio esgrimista. Para los fisgones de la historia cinematográfica, el artista interpretó a Drácula, a Saruman en El Señor de los Anillos y al conde Dooku en Star Wars.
Su tarea y el aporte de ella a la escena artística le valió en 2009 ser nombrado Caballero por esta contribución a las artes dramáticas y a la caridad. Es que a lo largo de su desempeño profesional, muchas veces en filmes Clase B u otros de bajo presupuesto, participó en más de 200 películas.
Casi al final de su vida, a los 91 años publicó un álbum de heavy metal inspirado en Carlomagno. Sin dudas, Christopher Lee tenía muchísimas historias para contar a todo el personal del Hospital Westminster, pero la cercanía con aquel proyecto a lo mejor hizo que los requerimientos del auditorio estuviesen centrados en El Señor de los Anillos.
Tanto en el papel de noble a un paso de aspirar a la corona de país nórdico, piloto en la Segunda Guerra Mundial, envuelto en la capa color crema de Saruman, detrás de la hirsuta caracterización de mago-consejero de los zares rusos o envuelto en la capa negra del conde Drácula. Las diferentes encarnaciones de sir Christopher, el inmortal.
NdR, 14 de octubre de 2026.











