#Elgranblueserodeldelta
En la historia
de la música, el blues y el cine, es probable que no exista personaje más
enigmático que el guitarrista y cantante Robert Johnson. Le bastaron 27 años
para catapultarse al firmamento de la era fundacional del rock, aún desde los
clubes malolientes y roñosos o bien en las calles de Robinsonville, Mississippi,
en los que los parroquianos afirman en sus inicios que no cantaba ni tocaba
nada bien.
Estas muecas no
muy hospitalarias, junto al objetivo de parar la olla, convencieron a Robert de
ir hasta un cruce de caminos esperando encontrar alguna musa. Sin embargo,
parece que en reemplazo de esta deidad apareció Mefistófeles, quien se ofreció
como su instructor en canto, guitarra y armónica. O al menos, así dejó Johnson
que los curiosos lo imaginasen.
A lo mejor, el
músico esperaba confundir a su
adiestrador musical cuando llegara el
momento de reclamar un ánima a cambio de instruirlo en tales destrezas. Robert
había nacido el 8 de mayo de 1911, en Hazlehurst, bajo el apellido Spencer,
aunque también podría haberse llamado Dodds si seguía el primero o el segundo
de los que llevaba a quien asimilaba como su progenitor. Pero antes de cumplir
los 10 su madre, Julio Ann Majors, le confesó que su verdadero padre había sido
Noah Johnson.
A lo mejor el
pícaro Robert preveía de conjetura a un Belcebú disfrazado como millonario
sureño (similar al Louis Cypher interpretado por Roberto De Niro en “Corazón
satánico”), preguntando a los vecinos por el chico Dodds o Spencer. Sin
embargo, tal aparición no se concretaría, sino hasta unos cuantos años después.
Contradiciendo
a quienes le atribuyen temperamento impaciente, Mefistófeles le dio tiempo para
casarse dos veces, protagonizar actuaciones inolvidables (con público
sorprendido por su evolución musical) y sembrar admiradores que fueron desde
Eric Clapton, Led Zeppelin, The Allman Brothers, Bob Dylan, Jimy Hendrix, Johny
Winters, Neill Young, Jeff Beck y hasta White Stripes.
Al igual que
dos sesiones de grabación en el estado de Texas, concretadas en 1936 y 1937, en
un hotel de San Antonio y en un estudio en Dallas, respectivamente. Son las
famosas 42 pistas registradas por Johnson, si bien 13 de las canciones se
repitieron en estas dos sesiones de grabación [NdR: en la peli “Encrucijada”,
1986, el guión juega con la pista Nº 30 de Johnson que solamente escuchó ´Blind
dog´ Brown].
Hacia comienzos
del 38, el músico probablemente ya había olvidado aquel compromiso que le proporcionó la ocasión de
dejar de ser un guitarrista y cantante mediocre, a fin de convertirse en un
prodigio en ambas facetas artísticas. Hasta que el 16 de agosto, en medio de aquellos
calores exasperantes en Greenwood, no se sabe bien si Mefisto adquirió forma de
marido celoso, meretriz impaga y cuchillera, o bien enfermedad que fueron desde
la gripe, la sífilis, la neumonía, hasta la pancreatitis.
La leyenda
popular indica que aquel 16 de agosto de 1938, los galenos lugareños certificaron
su deceso. Aún sin la correspondiente autopsia que posiblemente no hubiese
despejado la certeza: el acreedor estaba de por medio. Y para el colmo de la
confusión final, Robert Johnson fue objeto de tres lugares distintos para su
destino final y funerario.
Así, en el
Cementerio Payne Chapel, cercano a Quito (Mississippi), como en la iglesia
Little Zion o en la iglesia bautista Mount Zion, ambas cerca de Greenwood,
todas lo homenajean. No sea cuestión que el diablo hubiese olvidado alguna
cobranza extra o bien para que sus fanáticos tengan sitios alternativos en los
cuales homenajearlo.
NdR, 8 de mayo
de 2023.